La última etapa de una entrega ha entrado en el debate de la industria, dada la importancia que tiene para el éxito, eficiencia y costo total de una operación. Conocida también como los últimos 15 metros se caracteriza por la estrecha relación entre los aspectos públicos y privados que influye en la operación, aspecto que ha generado en algunos actores un impacto operacional. Conoce cómo disminuir y optimizar los costos en importante fase de la operación.


El e-commerce experimenta crecimientos de doble dígito (en Chile, 24% para el año 2016 según CCS) y nos obliga a replantear  la logística en nuestras empresas para mantener costos bajos y ser competitivos. Adicionalmente, los clientes desean opciones de despacho más rápidas. En EEUU, se reporta que dos de tres compradores esperan opciones de entrega al día siguiente para compras antes de las 5PM y tres de cinco esperan poder elegir el mismo día si la compra es realizada antes del mediodía. No obstante, en términos de preferencia, los clientes optan envíos gratis por sobre velocidad. En cuanto a costos, el viaje de la última milla se estima en un 28% del costo total de transporte.


EN RESUMEN, TENEMOS CLIENTES CADA VEZ MÁS EXIGENTES QUE LLEVAN NUESTROS COSTOS AL ALZA, SI NO REALIZAMOS CAMBIOS PROFUNDOS.


El costo logístico proviene del almacenamiento, actividades en bodegas y de las diferentes etapas del transporte, pero concentrémonos en la última de etapa de la última milla: “the final 50 feet” o “los últimos 50 pies”, conocido también como los últimos 15 metros.


Felipe SandovalEsta etapa comprende desde que el conductor y/o  peoneta deja el vehículo en una calle o área de descarga, camina por una vereda de propiedad pública, pasando por un espacio de propiedad privada y llegando al lobby, departamento o área comercial  destino. Esta etapa es especialmente importante por su impacto en la utilización del camión (y con ello, en el costo) y por la interacción público/privada en el trayecto.


En los párrafos siguientes analizaremos el impacto del tiempo de parada en esta etapa sobre el costo, la necesidad de una agenda privado/pública para disminuir esta pérdida y estrategias para reducir la extensión de estas detenciones.


Desde la perspectiva financiera del activo “camión”, el tiempo detenido en los “últimos 15 metros” es dinero perdido. Para flotas de entrega de productos pequeños podemos asumir conservadoramente 80 entregas con un tiempo de parada de 1,5 minutos por parada. Al analizar este ejemplo, se desprende que se perdieron 2 horas o 22% del tiempo potencial de uso del activo para un turno de 9 horas. Pueden repetir este ejercicio con su propia realidad y les aseguro que el porcentaje está entre 20 a 30%.


Este impacto aumenta si nuestros conductores tienen que estacionarse lejos del cliente o pierden tiempo buscando dónde estacionar. Más aún, revisitar a un cliente es perder estos minutos por más de una vez como, por ejemplo, cuando hay primeros intentos de entrega fallidas. Claramente, reducir este tiempo podría permitirnos visitar más clientes con el mismo camión y tripulación e incluso realizar segundas vueltas si el camión se llena por volumen o peso, antes que tiempo total disponible.


ENTRE LO PÚBLICO Y LO PRIVADO


Durante esta fase de la operación existe una importante interacción público/privada. Típicamente, el camión debe detenerse en un espacio público como estacionamientos en la calle o áreas dedicadas a la descarga de vehículos. La tripulación camina por veredas públicas y entra a una propiedad privada, en donde debe existir también (idealmente) una infraestructura que permita la entrega (pasillos con dimensiones suficientes para evitar daños, espacio para productos en conserjería, ascensores para subir productos pesados, etc.). Hay escenarios más difíciles para la operación como la entrega de materiales de construcción donde los tiempos de descarga son mayores y el entorno puede no estar pavimentado, generando dificultades para el tránsito.


Cada componente del trayecto puede afectar lo expedito de la parada. No obstante, hay una variable social y colectiva que también se hace relevante en esta etapa: el e-commerce está al alza como también la urbanización. A nivel mundial, la tasa promedio es de 2% y en Chile las personas viven en un 90% en urbes (Banco Mundial); realidad que conlleva más vehículos de reparto, subiendo la demanda de estacionamiento y uso de veredas, espacios que tienen un uso compartido.


Muchos nos hemos visto enfrentados a una situación, donde –por ejemplo- un camión estacionado afecta la posibilidad de estacionar o la descarga de un vehículo dificulta el tránsito en una vereda. Existe una ‘competencia’, en cuanto al uso de espacios públicos, por lo tanto,  cualquier mejora en los “últimos 15 metros” es un desafío que requiere tanto de los actores privados como del Estado. Los problemas que surjan en este segmento no los solucionará cada actor por separado y aquí podemos observar los desafíos que surgen de coordinar acciones público-privadas.


Sin embargo, existen alternativas que el sector privado puede aplicar para reducir el tiempo de parada, tales como:


    •    Consolidar paradas mediante lockers y retiro en tienda: la entrega de varias órdenes en un solo lugar permite ahorros tanto en tiempo de parada como tiempo de manejo. En EE.UU., UPS está aumentando su red de lockers para bajar costos, así como, Walmart y Target aumentar puntos de pick-up in store. Hemos visto lockers en estaciones de carga de bencina pero podrías expandirse a condominios habitacionales o edificios. El retiro en tienda tiene el beneficio adicional de atraer clientes quienes también pueden realizar compras, pero es importante mantener bajo los costos de handling y de entrega.


    •    Probar diferentes vehículos como bicicletas: Correos de Chile ya las está usando. Puede avanzar más rápido en zonas congestionadas. Estas alternativas presentan beneficios en zonas con densidad de entrega y para entregas pequeñas. DHL Express buscará reemplazar 10% de su flota con bicicletas y que 65% de sus rutas urbanas serían servidas por ellas.


    •    Reducir paradas con drones: algo que se verá en lo siguientes años son drones saliendo desde vehículos de reparto, dejando la caja en el destino y luego retornando al vehículo el cual puede haber continuado su ruta. Este avance reducirá tiempos de parada y ruta al no tener que manejar a cada punto. Lo anterior se proyecta como una alternativa útil para entregas en zonas rurales o poco densas como se ve en YouTube en el video llamado “UPS Test Residential Delivery Via Drone”. La entrega por dron podría incluso producir menos CO2 que si fueran hechas tradicionalmente.

 

Y algunas alternativas para aumentar entregas a primeros intentos:


    •    Ventanas horarias, tracking del envío, aviso de próxima llegada a domicilio: en mi experiencia y por conversaciones, hay un 2-5% de fallo de entrega por domicilio sin persona que pueda recibir. Ofrecer un periodo de horas v/s todo el día para las entregas junto con mantener informado al cliente del avance de su envío y avisar sobre la llegada del camión podrían aumentar los primeros intentos.


    •    Conserjería: capacitar y asegurar que edificios tengan protocolos y espacio para guardar los productos recibidos, así como, medios para luego llevar los productos hacia los departamentos.


    •    Puntos de retiro: asociarse a sucursales de courier o empresas que recepcionen paquetes. Estas empresas cobran una tarifa por el servicio y los clientes tienen la flexibilidad de ir a una hora que les acomode.


  
Desde el sector público, las siguientes son algunas alternativas que podrían concretarse:


    •    Plan de entregas en hora fuera de peak: en 2010, se realizó un piloto en Nueva York para cambiar la hora de abastecimiento entre 7PM a 6AM de algunas tiendas. Las empresas de transporte experimentaron menos tráfico, potencial ahorro por tener cuadrilla de día y noche, más disponibilidad de estacionamientos y menos partes por mal estacionamiento. Una experiencia interesante que da luces de políticas de manejo de demanda.


    •    Planes de transporte para gestionar los espacios de carga. Por ejemplo, la ciudad de Barcelona está controlando las detenciones en áreas con restricción de tiempo mediante aplicaciones móviles con la visión de informar a los transportistas los lugares disponibles. La ciudad de Seattle piloteará medidas para optimizar la entrega de productos en la ciudad, a través de un trabajo con empresas de transporte y universidades donde se catastrará los lugares de descarga actuales, patrones de compra, diseño de edificios entre otra información. Estas medidas incluirían gestión de estacionamientos y pasajes de detención junto con la forma de usar ascensores de carga.

 

Como vimos son muchas las oportunidades que existen en los “últimos 15 metros” para reducir costos, algunas de más fácil implementación que otras. La necesidad de optimizar la última milla toma mayor relevancia cada día y parece crítico tener conversaciones entre los stakeholders privados y públicos para abordar los cambios que trae el e-commerce a nivel ciudad. Coordinaciones y soluciones que se plasmen en planes de transporte y políticas públicas son una alternativa aunque la tecnología pueda que nos permita gestionar la operación e infraestructura de manera transparente en post de reducir los tiempos de entrega.


Por Felipe Sandoval.

Modificado por última vez en Jueves, 16 Noviembre 2017
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