En 2016, se dará inicio a las obras de modernización del principal terminal aeroportuario del país, inversiones que apuntan, principalmente a atender el alza en el flujo de pasajeros que ha experimentado el AIS. No obstante, aún queda por hacer en torno a las actividades de carga y logística que se desarrollan en el recinto, una inversión largamente esperada por los actores del sector.


El transporte moderno se concibe como estrictamente funcional a las necesidades del intercambio comercial entre los países y los mercados, por lo tanto uno de sus aspectos característicos es la evolución y adaptación a los cambios del Comercio y de la organización de la economía en el ámbito mundial y nacional.


En esta línea, aspectos que han influido en la evolución del transporte son la apertura al exterior de la economía nacional, coincidente con la globalización de la economía y la aparición de fenómenos como el comercio electrónico. Lo cierto es que hoy, no basta con optimizar los medios y rutas del transporte comercial, también es indispensable mejorar el entorno que interactúa con ellos, atendiendo a que el concepto de transporte involucra mucho más que el simple traslado de mercancías.


Considerando lo dicho, cabe destacar la iniciativa que el Estado chileno ha puesto en marcha como parte de su programa de impulso competitivo y que tiene relación con la mejora de la infraestructura nacional para el mejor desempeño logístico del país. En esta dinámica, una de las medidas más relevantes es la mejora de los terminales portuarios y aeroportuarios para el desarrollo de los procesos de embarque y fiscalización de las cargas, entre otros.


A este respecto, el sistema portuario nacional ha acaparado gran parte de la inversión pública para la modernización de infraestructura, lo que se explica –principalmente- a que en términos porcentuales los puertos concentran más del 90% de las transferencias del comercio exterior del país.

 

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Lo anterior ha traído consigo el letargo en las inversiones públicas en los terminales aeroportuarios del territorio, lo que representa a la fecha una problemática importante, considerando que los aeropuertos constituyen un importante activo de la infraestructura logística de un país, ya que posibilitan el comercio por carga aérea, que si bien representa el medio más costoso (el costo por kilo o m3 transportado es el más elevado del mercado, debido a la limitada capacidad de carga por peso y por volumen que poseen los aviones), también ofrece niveles de servicio muy altos por los tiempos de transportación asociados, con lo cual adquiere una importancia estratégica y le confiere a un país la posibilidad de establecer rutas comerciales de gran impacto económico.


Otro de los aspectos que sin lugar a dudas confiere al transporte aéreo de mercancías un carácter estratégico es que ostenta la categoría de ser, hasta el momento, el medio de transporte con menor siniestralidad.


Así las cosas, el término precario suele utilizarse a la hora de hablar del desarrollo de la infraestructura aeroportuaria en Chile, siendo el enclave emblemático de esta actividad el Aeropuerto Internacional de Santiago, Arturo Merino Benítez, que a la fecha centraliza más del 90% de la carga internacional movilizada por aire.


Considerando lo expuesto, es importante enfatizar la importancia de contar con un terminal aéreo capaz de absorber de forma eficiente la demanda de servicios de carga y logísticos, una iniciativa que han llevado a cabo con éxito países como México y Colombia, este último con la completa implementación del que es considerado el aeropuerto más moderno y seguro de Sudamérica: El Dorado.


DE CARA AL NUEVO PUDAHUEL


La larga espera por la modernización del AIS, no obstante, está dando sus primeros pasos tras anunciarse, en abril pasado, que el consorcio Nuevo Pudahuel, conformado por la gigante francesa Vinci, el Aeropuerto de París y la constructora italiana Astaldi, se adjudicó la relicitación de la concesión del Aeropuerto Arturo Merino Benítez.


El grupo, que en el país ha tenido presencia en proyectos viales y carcelarios entregados en concesión a privados, consiguió el contrato planteado por el Ministerio de Obras Públicas (MOP) tras ofrecer un `Porcentaje de compartición de los Ingresos Totales` o PIT con el Estado de un 77,56%, muy superior al de sus otros tres competidores: Grupo Pudahuel (Ferrovial, Echeverría Izquierdo e Icafal) con 65,02%, Grupo Aeropuerto de Santiago (Grupo Costanera) con 67,53% y Consorcio AMB (OHL, Odinsa y Flughafen Zürich) con 67,91%.


Si bien, la remodelación propuesta por el consorcio franco-italiano se refiere principalmente al transporte de pasajeros, no cabe duda de que ésta afectará de forma adyacente a la actividad de carga aérea, considerando que gran parte de las mercancías movilizadas por aire que salen e ingresan al país viajan en vuelos comerciales estándar y no en cargueros. Así, por ejemplo, la entrada de nuevos líneas aéreas al mercado nacional o la mayor disponibilidad de rutas abren importantes posibilidades para el comercio exterior por vía aérea.


Ahora bien, en términos específicos cabe establecer que el proyecto de modernización del recinto aeroportuario dará inicio en febrero de 2016 con la presentación de los planos de diseño y todos los detalles relacionados con las reformas y nuevos proyectos, para dar inicio a las obras aproximadamente en julio del mismo año.


En tanto, el proyecto considera que al concluir las obras en el año 2020, se podrá transportar a 30 millones de usuarios, con la posibilidad de ampliación de hasta 45 millones al año. En esta línea, las reformas y obras pactadas para el aeropuerto son:
El incremento de un terminal que será dedicada a vuelos internacionales, dejando el actual a los viajes domésticos. Este terminal contará con posiciones de contacto de las cuales 10 serán especiales para aviones de doble piso. El nuevo terminal tendrá un volumen de construcción de 175 mil metros cúbicos y las obras totales superarán el millón de metros cúbicos.


Además, se propone el aumento en zonas de estacionamiento de corto y largo plazo de 3.700 a 7.800 lugares de aparcamiento, la incorporación de nuevos controles AVSEC para embarques nacionales e internacionales, el incremento al doble en pistas de rodaje, plataformas y estacionamientos para aviones comerciales y de carga, entre otras.


Aunque no forma parte de los trabajos del consorcio Nuevo Pudahuel, estas reformas llevarán a un incremento y mejoramiento en la oferta de transportes externos para satisfacer la demanda conforme sea necesario, además de reactivar la economía por la generación de fuentes de trabajo temporal y permanente.


EL TRANSPORTE DE CARGA A LA ESPERA


Si bien las mejoras del recinto abren un camino a la mayor eficiencia de las labores logísticas y de carga aérea, aún la inversión está al debe. En esta línea, Felipe Reis, Director para las Américas del Área de Aeropuertos para Carga de IATA, señaló que “el proyecto de ampliación del terminal es importante. Hay muchos desafíos y la construcción de una nueva terminal es fundamental para seguir mejorando las operaciones en la industria. Sin embargo, para el éxito de este proyecto se debe escuchar los requerimientos de todos los actores que se involucran en esta modalidad de transporte”.


Asimismo, el experto llamó a considerar otros cambios operacionales que no requieren grandes inversiones, tales como: el manejo de los datos e información. En esta línea, Reis destacó que “el sistema electrónico de intercambio de datos aún no entra con fuerza. Las autoridades necesitan tener control y para eso se requieren la integración de datos; sin datos todo se hace más costoso y difícil”.


Una forma de seguir creciendo es de la mano de la tecnología, para comenzar a integrar las partes involucradas en esta cadena. La tarea y objetivo final son concretar un proceso con mucha mejor información y de mayor calidad, concluyó el experto, asegurando al mismo tiempo que los terminales se han transformado en un nodo clave desde el punto de vista multimodal, convirtiéndose en un eslabón importante de la cadena, dada la cantidad de operaciones que ahí se realizan. El llamado entonces es a concretar nuevas mejoras en aras de aumentar la competitividad de este esencial medio de transporte.

 

DATOS DE LA LICITACIÓN


El Consorcio Nuevo Pudahuel, conformado por las empresas Aéroports de Paris y Vinci, ganó la concesión del Aeropuerto Arturo Merino Benítez por un periodo de 20 años.


En la licitación para esta concesión participaron cinco empresas; Pudahuel; Consorcio Aeroportuario AMB, Aeropuerto Santiago, Consorcio AMB y la ganadora, Nuevo Pudahuel.


Las empresas que conforman la asociación que se hará cargo del aeropuerto poseen un vasto historial en el rubro. Vinci, por ejemplo, es un grupo industrial que ocupa el primer puesto mundial de construcción y servicios asociados, mientras que Aéroports de Paris es la autoridad portuaria que construye, acondiciona y explota las principales plataformas aeroportuarias francesas.

Modificado por última vez en Viernes, 25 Noviembre 2016
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