paro portuario

Tras las movilizaciones que sindicales que detuvieron las operaciones de exportación y descarga en buena parte de los puertos de Chile, la sensación de vulnerabilidad del mercado ante estas situaciones fue percibida por los distintos sectores empresariales involucrados , tales como exportadores , importadores, navieras y embarcadores.

 

Preocupación fue el sentimiento que embargo a buena parte de las empresas exportadoras e importadoras chilenas tras el paro de trabajadores portuarios que se registro en buena parte de los puertos de Chile por casi un mes.

 

Trabajadores de las instalaciones portuarias del norte, centro y sur del país se unieron a la paralización iniciada en el puerto de San Antonio. Las demandas salariales y de condiciones laborales óptimas por parte de los trabajadores han dejado entrever las carencias que existen en el sector. Las constantes movilizaciones han generado la preocupación de todos los entes involucrados por las enormes perdidas económicas que significan, más aún cuando hablamos de economías abiertas como la chilena.

 

Perdidas y colapso económico en sectores productores como el hortofrutícolas fueron solo algunas de las frases que se escucharon a lo largo de los días de movilización, donde con el correr del tiempo, las manifestaciones fueron tomando un cariz -en ocasiones- violento.

 

“Llamados al dialogo” se escucharon desde distintas entidades, mientras el gobierno aseguraba con firmeza -en una primera instancia – que el conflicto era un asunto entre privados. Sin embargo, ante la magnitud del asunto y el correr de los días el Ejecutivo tuvo que tomar cartas en el asunto e instar a las partes involucradas a negociar una pronta salida al conflicto.

 

IMPORTACIONES/EXPORTACIONES

 

Dadas las características de la economía chilena, marcada por la apertura comercial y la importancia del comercio exterior para el desarrollo económico local, movilizaciones vivida como las de enero pasado afectan, sin duda, considerablemente a muchos sectores de modo transversal.

 

La vulnerabilidad ante esta paralización se dejó entrever en las enormes perdidas generadas, en especial, en el sector exportador chileno. Los esfuerzo por posicionar a Chile como una país exportador a nivel mundial, de la mano de los números Tratados de Libre Comercio firmados parecen ir en la línea contraría a la realidad que viven los trabajadores de estos sectores.

 

Las voces de los distintos sectores no se hicieron esperan tras la movilización que nuevamente ponía en tela de juicio el actuar empresarial de este importante sector, más aún, cuando las movilizaciones se generaron a más 8 meses del paro anterior.

 

Ya en abril pasado, el presidente Sebastián Piñera señalaba que la movilización -que duró más de 2 semanas- había debilitado la capacidad de crecimiento del país. En su oportunidad los compromisos asumidos por las empresas y el Gobierno instaron a los trabajadores a deponer las movilizaciones. Sin embargo, a meses esas demandan vuelven a surgir.

 

Las eventuales perdidas económicas puso en tela de juicio la cadena financiera de diversos sectores. La constante amenaza a fuentes de empleos en rubros que dependen directamente de la actividad portuaria, un daño a la competitividad y reputación de Chile fueron otras de las frases que se escucharon.

 

En esta linea, el presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), Andrés Santa Cruz, aseguró que: “El paro es algo gravísimo, se vuelve a afectar la credibilidad de Chile y más aún se está poniendo en peligro hoy día una parte importante del sector agrícola, donde hay pequeños y medianos empresarios, cuyos productos son perecibles y se está ocasionando un daño a muchos chilenos”.

 

Es así como la preocupación no sólo afectó a productores hortofruticolas, sino también a sectores que se relacionan estrechamente con la actividad portuaria como son los camioneros. En medio del conflicto, el presidente de la Confederación de Dueños de Camiones, Juan Araya, aseveró que su gremio está alerta y preocupado por los efectos que generaría la movilización en su sector.

 

“Somos víctimas de esta situación. Estamos cautivos de este paro. Tenemos 1.800 camiones sin funcionar en los puertos y otros 6.000 que trabajan en las faenas fruteras que preparan las cargas de exportaciones. Eso nos tiene preocupados. Se está perdiendo trabajo e inversiones. Somos el jamón del sándwich, igual que los fruteros”, expresó el dirigente gremial.

 

Cabe entender que las pérdidas, sin duda, fueron millonarias por conceptos de fletes y traslados que no pudieron realizarse, camiones inmovilizados, choferes sin poder trabajar, pérdida de horas/hombre; todas razones que ponen en tela de juicio la cadena financiera de diversos sectores. No obstante, con la fuerza como se defiende el aspecto económico de estas industrias, se defendió también la valides de las demandas de los trabajadores, por lo que el camino y los llamados pasan siempre por la capacidad negociadora de las partes involucradas.

 

¿Es el paro el recurso más efectivo para lograr las demandas? ¿hay intransigencia de los trabajadores? ¿falta de capacidad y disposición para negocia de parte de las empresas? Estas parecen ser las preguntas que ronda tras la movilización y que tras un mes de paralización no tiene una respuesta concreta, lo que deja abierta nuevamente la puerta a nuevas movilizaciones sindicales, tal como sucedió en abril 2013.

 

La posibilidad de que se repitan los paros en el sector portuario es una realidad y, al parecer, la tarea está vez correrá por parte de los sectores exportadores e importadores, en cuanto a buscar las mejoras maneras de afrontar estas posibles manifestaciones, minimizando los costos y consecuencias.

 

Cabe preguntarse entonces, ¿cuál es la solvencia de una red portuaria en un país con las características económicas de Chile?


LA MIRADA DE ALOG DE LAS MANIFESTACIONES PORTUARIAS


En cuanto a los efecto que tuvo esta movilización para la industria, Cynthia Perisic, gerente general de ALOG Chile, aseguró que la paralización de los puerto trajo consigo serias implicancias para la industria nacional, más aún considerando que el comercio exterior chileno se desarrolla mayoritariamente por vía marítima.

 

“Este conflicto finalmente terminó afectando tanto a exportadores como importadores, poniendo en jaque la imagen de Chile frente a los mercados internacionales y, lo más importante aún, traspasando sus efectos al consumidor final”, aseguró.

 

En tanto para el mercado logístico el daño se ve reflejado, principalmente, “en los tiempos de espera que deben terminar asumiendo las empresas transportistas, quienes finalmente ven afectada la posibilidad de generar nuevos contratos y posibilidades de negocios. Por otro lado, si bien las empresas de almacenaje se pueden ver, en parte, beneficiados por tener que mantener por más tiempo de lo normal los productos en sus bodegas, finalmente igual se termina generando una incertidumbre en sus procesos por los tiempos no estimados que esto conlleva”.

 

En cuanto al efecto que estas paralizaciones tienen para la imagen país, la representante de ALOG sostuvo que “conflictos como éste traen consigo serios efectos negativos para nuestra imagen país, más aun considerando que nuestra economía está inserta en un mercado global muy competitivo, donde la confianza en nuestro modo de operar es lo que se termina poniendo en jaque”.

Modificado por última vez en Martes, 15 Abril 2014
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