Se producen a pedido del cliente, a contra temporada, con estrictas normas sanitarias y con precisión genética milimétrica. Hay quienes incluso, comparan su producción a la de un exclusivo traje de gala, en el atelier de un prestigioso diseñador, que pone a disposición de su clientela las más finas telas o los más suaves encajes. Y es que aquellos que plantean esta similitud saben que la producción de semillas es tan precisa y delicada como la confección de un vestido de corte perfecto.


Esta es una realidad que los productores y exportadores de semillas chilenos conocen a cabalidad, no en vano, Chile se alza ante sus pares latinoamericanos como el primer exportador de semillas en el hemisferio sur.

 

En tanto, la labor es intensa en este sector agrícola. Se trabaja con especies de primera calidad, el control sanitario es estricto y las técnicas empleadas deben ser muy avanzadas. La única salvedad en el proceso es que son los mismos clientes –los destinatarios de la exportación- los que aportan la materia prima que quieren adquirir. Por ello, la venta del servicio es fundamental a la hora de exportar semillas.

 

Una vez que un país interesado decide qué productor nacional será su proveedor, envía la variedad a reproducir, la que posteriormente es reexportada a dicha nación. La clave de este sistema es la necesidad del país cliente, ya que compra lo que requiere en cuanto al tipo de semilla y cantidad. De ahí que también se trabaje con tecnología de punta para el desarrollo de nuevas especies.

 

Es en este punto inicial donde todo se define hasta lograr un círculo perfecto y Chile está aprovechando sus condiciones naturales para posicionarse en el mercado. Así lo expresan los indicadores de la Asociación Nacional de Productores de Semillas (Anpros), entidad que agrupa al 95% de los productores y exportadores de semillas del país, de los cuales alrededor de 75% corresponde a pequeñas y medianas empresas. 67 son las empresas que agrupa Anpros, las que en conjunto exportaron –durante el 2010- US$ 125 millones. Índice que le ha otorgado a Chile un sitial destacado, ya que se presenta como el sexto país abastecedor de semillas en el mundo, con una participación en el mercado del 5%.

 

En esta línea, cabe señalar que el mercado de la semilla es liderado por Estados Unidos y la Unión Europea (UE), que proveen más del 60% de la demanda a nivel global, según cifras de la Asociación. Estos datos demuestran el gran potencial de crecimiento del sector. Pero la competencia no es fácil, principalmente por el costo de mano de obra y de superficie destinada a este fin.

 

Ahora bien, que tiene Chile que le hace tan exitoso en el rubro semillero. La respuesta se encuentra en diferentes aspectos. En este sentido, Mario Schindler, Gerente Ejecutivo de Anpros señaló que “las empresas que tienen la necesidad, ponen a disposición de los productores nacionales materiales de alto valor o materiales nuevos - nuevas variedades o nuevos híbridos- creados para ganar más participación en el mercado o para mantenerla. Incluso ponen a disposición de los productores sus materiales de investigación, que son tanto o más valiosos todavía, ya que son procesos de investigación de materiales que han llevado muchos años de desarrollado genético, por lo tanto el valor intrínseco de cada semilla es muy alto. Por ello, les interesa producir en lugares donde haya muy buenos rendimientos y donde haya seguridad de producción. En este ámbito, Chile ofrece las dos cosas. Agrícolamente hablando tiene los mejores rendimientos a nivel mundial en una serie de cultivos y es muy seguro para producir porque en general somos un país bastante libre y limpio de enfermedades y plagas ya que tenemos condiciones naturales de aislamiento (Desierto, cordillera y mar) que no tienen otros países que tiene muchas más plagas y enfermedades y eso ya es un riesgo para las empresas”.

 

A las condiciones de aislamiento propias del territorio chileno se suman otras variables de seguridad de cultivo, tales como el clima. En este ámbito, Schindler señaló que “justamente por estas condiciones de aislamiento Chile tiene riego asegurado todo el año, ya que, aunque no llueve en verano, tenemos la nieve que da la cordillera, por lo tanto tiene condiciones de seguridad climáticas muy altas. En otros países, por ejemplo, hay tormentas eléctricas, inundaciones, etc., situaciones que generalmente en Chile no ocurren. Sumando todos estos factores, ofrecemos garantías de seguridad, de rendimiento y, también, de estabilidad institucional y política, lo que le interesa mucho a los clientes ya que aumenta su confianza.”

 

SOBRE LA PRODUCCIÓN


De acuerdo con el último Censo Nacional Agropecuario, las hectáreas destinadas a la producción de semillas era de 29.778, número que se habría reducido entre un 10% a 12%, según cálculos del gremio. Aunque este porcentaje varía según los requerimientos de exportación, sobre todo de las semillas más importantes como el maíz.

 

Por ello, los productores nacionales trabajan, especialmente, en las áreas de calidad de servicio para dar confiabilidad en la entrega del producto, en la elaboración de semillas con un alto porcentaje de germinación y en el cumplimiento de estrictas reglas fitosanitarias que aseguren semillas sanas y de propiedad intelectual vegetal. En este sentido, Schindler señaló que “la producción de semillas en general se hacen con empresas importantes del hemisferio norte, las que tienen regulaciones y normas muy drásticas en términos de seguridad que las hacen cumplir en Chile a sus respectivos equipos de cosecha, en sus plantas de procesamiento, etc. Son normalmente empresas que tienen normas ISO, programas de gestión y aseguramiento de la calidad y estándares bastante altos. Nosotros a su vez, estamos desarrollando el manual de buenas prácticas semilleras que tiene tres grandes pilares, la calidad, el cuidado del medio ambiente y la seguridad de las personas. En este caso no hablamos de inocuidad, ya que la semilla no es un producto alimenticio, propiamente tal, es decir, no está destinado al consumo humano o animal, sino a la reproducción”.

 

Chile, en tanto, exporta más de treinta tipos de semillas y son muy distintas unas de otras en términos de cultivo, de las practicas agronómicas y de su cosecha. Sin embargo, a modo general Schindler especificó que “al ser un producto delicado necesita atributos de calidad, lo cual significa que su siembra y cosecha debe ser cuidadosa para no perder este rasgo. En este punto, los atributos a proteger son: El poder germinativo y el vigor, eso implica que sean cosechados con determinados porcentajes de humedad, determinada maquinaria, bajo ciertas condiciones medioambientales, etc. Posteriormente, el producto es llevado a una planta de acondicionamiento y procesamiento, en la cual es sometido a una serie de procesos de manera tal de aumentar su pureza a niveles cercanos al 100%, con grados de germinación cercanos al 95%. En esta etapa se desechan aquellos materiales que no sean semillas o aquellos granos que sean defectuosos o que no cumplan con los atributos de calidad necesarios para su exportación”.

 

Como se ve, la producción de semillas es un proceso industrial que permite crear productos de alta calidad, en las mejores condiciones, libres de contaminación, plagas o enfermedades. Ahora bien, entre sus etapas de producción podemos encontrar las siguientes: Siembra, cosecha, acondicionamiento y secado, análisis y control de calidad, clasificación y selección, lavado y tratamiento, almacenaje, certificación, etiquetado y embalaje, y embarque.

 

Respecto del proceso de empaque Maricela Canto, asistente técnico de Aspros señaló que al ser un producto delicado y de alto valor comercial, su almacenamiento y despacho es cuidadoso ya que no puedes trasladarlo ‘suelto’. Generalmente, la semilla para la reproducción se envasa como producto terminado, etiquetado con el logo de la empresa, con el tipo de producto, la variedad, especificaciones técnicas, etc. Haciendo la distinción con la semilla, propiamente tal, la producción de grano, que en rigor también es semilla, pero que está destinada básicamente para el consumo humano o animal, se envasa en paquetes denominados Jumbos, de 1.000 Kg. Recipientes que son menos elaborados –en diseño- pero que también presentan etiquetas con los datos del producto, en lo que se denomina el trasporte a granel”.

 

VOLUMEN Y COMPROMISO, CLAVES EN LA DISTRIBUCIÓN


Si hablamos de la exportación de semillas o granos nos encontraremos con dos especificaciones. Su exportación como producto terminado y como producto sin terminar. En tanto, cada tipo requerirá una logística específica en torno a su empaque y a su traslado hacia el puerto o terminal aérea, desde el cual saldrá a su destino final.

 

Así también, dado que la semilla es un producto muy delicado requerirá niveles de temperatura específicos para cada variedad.

 

Ahora bien, para graficar el proceso de la semilla como producto terminado, veamos el proceso logístico del transporte de la semilla de soya.

 

Una vez que la semilla ha sido cultivada, llevada a planta, separada y seleccionada, aquellos granos que se han destinado a la exportación son separados de la población general, para evitar contaminación. En esta etapa, sólo quedarán aquellos que posean un peso volumétrico de 770 kg/ m3; las semillas de alta calidad llegan a valores sobre los 800 kg/ m3.

 

Una vez seleccionadas, las semillas son sometidas a un enfriamiento gradual, para bajar la llamada, ‘temperatura de campo’ (Que puede variar entre los 25 a 30 grados). De esta forma, al momento del embolsado el grano de soya está a una temperatura de 15°C, que asegura la alta calidad de la semilla, tanto a nivel fisiológico como sanitario.

 

Posteriormente, serán trasladadas en camiones con sistema de frio, para que el producto permanezca a 15°C durante todo el proceso, es decir, mientras es almacenado en las bodegas de la planta, durante su traslado en camiones –con cadena de frio- y a su arribo al terminal. En torno a su vía de traslado, la soya es susceptible de ser enviada por vía marítima y aérea, sin sufrir ningún deterioro. En este punto, la elección de la forma se da por los volúmenes a exportar y por los compromisos adquiridos con el destinatario de la carga. De esta forma, si el destino es Latinoamérica la exportación es eminentemente por vía aérea, mientras que si los destinos son Europa y Asia, ésta se realiza por vía marítima.

 

Ahora bien, Si hablamos de la producción de granos o semillas para consumo humano o animal, estaremos hablando de productos no terminados. En torno a ellos, cabe señalar que su traslado es conocido como granel, dado que son envasados en grandes recipientes, los cuales carecen de elaborados diseños y sólo presentan información sobre, variedad de producto, tipo, peso, destinatario, etc. “Esta diferencia se debe a que en Chille el granel es lo que se denomina producto no terminado, ya que será el receptor final el que procederá al empaque final de acuerdo a cómo lo comercializará”, especificó Canto.

 

Ahora bien, para ejemplificar este proceso tomaremos de ejemplo la semilla de maíz, la principal exportación de semilla a granel en Chile.

 

Lo primero a establecer es que tras el proceso de selección del grano este es separado y llevado a cuartos fríos donde se procede a bajar la temperatura de campo de la semilla – a 20 grados-. Durante este proceso se cuidan y monitorean los niveles de humedad del producto, dado que debe ser transportado con niveles bajos de humedad para evitar su deterioro. Por tanto, el proceso de enfriamiento es en seco.

 

Una vez, enfriado, el maíz es embolsado en envases de mil kilos, llamados Jumbos. Este paquete es el más popular a la hora de transportar semillas a granel, por su alta densidad, resistencia y porque permite que el producto respire, explicó Canto. Posteriormente, en la planta, cuando el jumbo ha sido pesado y etiquetado, se procede a almacenar para su posterior control de calidad e inspección por parte del SAG, el que ocurre en varias etapas, tales como:

 

MUESTREO. Una vez seleccionada, envasada y etiquetada la semilla, es muestreada oficialmente para los fines de realizar los correspondientes análisis de germinación y pureza en los laboratorios oficiales. Tales análisis tienen el carácter de obligatorio para la semilla bajo certificación nacional y la de exportación definitiva.

 

ANÁLISIS DE LABORATORIO. Las muestras son enviadas a los laboratorios oficiales del SAG, donde se le realizan los análisis de pureza específica, germinación u otros que se requieran, a objeto comprobar el cumplimiento de los estándares de calidad establecidos en las normas. Cabe señalar que las semillas certificadas en forma definitiva destinadas a la exportación se analizan exclusivamente en el Laboratorio de Lo Aguirre, dado que éste el único facultado por la ISTA (International Seed Testing Association) para emitir los Certificados Orange, de validez internacional.

 

CERTIFICADO FINAL. A todo lote de semilla certificada, sea para exportación o nacional, definitiva o no definitiva, se le extiende un Certificado Final de Certificación, que acredita que la semilla sometida al proceso ha cumplido con todos los requisitos establecidos.

 

Ahora bien, una vez inspeccionado y aprobado el lote, la semilla es despachada en camiones con sistema de frío, para mantener la temperatura promedio y, una vez en puerto, se procede a la consolidación de la carga en contenedores con sistema de refrigeración, para mantener un ambiente fresco y seco.

 

De esta forma, el Maíz emprende su viaje final hacia el cliente. En este punto, Canto señaló que la exportación de Maíz se realiza primordialmente por vía marítima dado los altos volúmenes de exportación y al alto costo que representa su traslado aéreo. Sin embargo, en torno a otras variedades de semillas, tales como lechuga, amapola, hortalizas, etc., “que son de menor tamaño, el traslado es, fundamentalmente, aéreo. En tanto, de existir retrasos en los tiempos pactados para la entrega del producto, debido a problemas climáticos, sequía, inundaciones, etc. el productor deberá asumir los costos del envío aéreo, para no perjudicar su comercialización”.

 

Con todo, el proceso de producción de las semillas debe funcionar con la precisión de reloj suizo, sólo de esta forma Chile podrá mantener su sitial de prestigio en el escenario de la exportación de semillas a nivel mundial.  

Modificado por última vez en Sábado, 17 Marzo 2012
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