Cuando pensamos en una obra de arte, inmediatamente surge una suerte de valor espiritual y etéreo. No obstante, el arte existe en el plano terrenal y antes de trascender, antes de ser expuesto al público y generar emociones, ha debido pasar por diferentes procesos de manipulación y transporte; las obras han sido empacadas, almacenadas, subidas y bajadas de aviones, sometidas a múltiples procesos con el afán de que todos podamos interpretar su mensaje. A continuación presentamos a ustedes ese viaje, en el cual la logística también se transforma en una expresión artística. 

Para vivir, una obra de arte no necesita ser bella ni fea, sólo necesita vida. (Elmer Diktonius (1896-1961) Escritor finlandés). 

Desde su creación, una obra de arte viene a ser la huella que el artista desea plasmar. Perdurar es, por tanto, su secreta ambición. Perdurar para el orgullo del creador, para el deleite del espectador, para el desarrollo de las civilizaciones y su cultura.
No obstante, para ‘perdurar’ una obra debe a su vez vivir; respirar en el aplauso, en el repudio, en la contemplación; así al menos lo han entendido aquellos ligados a la creación, custodia y preservación de este tipo de patrimonio cultural, cualquiera sea su expresión; un sentido de vida que en la actualidad es casi una premisa que derriba las fronteras naturales para que incluso aquí, en el ‘último rincón del mundo’, Rembrandt, Picasso o Dalí dejen su huella.
Ahora bien, al margen de lo poético, estar en presencia de un trabajo artístico es un lujo, sobre todo si se piensa en el arduo proceso que representa trasladar desde puntos distantes una exhibición o una obra de arte en particular. Se trata no sólo de transportar objetos de alto valor económico, sino también de un carácter único, lo que es aún más relevante; después de todo una obra de arte es en sí misma invaluable.
Es tal el resguardo que requiere una obra o exhibición para ser transportada que dicho proceso se encuentra normado a nivel nacional e internacional. En el caso chileno, por ejemplo, la salida del territorio nacional de obras de artistas chilenos o extranjeros debe ser autorizada previamente por la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), en conformidad con lo dispuesto en el artículo 2º, inciso 1º, de la ley Nº 17.236, por sólo nombrar una de las disposiciones legales al respecto.
Con lo anterior, queda de manifiesto que la actividad logística referida a la manipulación, embalaje y traslado de obras de arte, requiere de actores altamente especializados que cuenten con la calificación adecuada para realizar estos trabajos, dotadas con medios humanos y técnicos de reconocida profesionalidad y que demuestren una sensibilidad especial hacia el objeto de su trabajo, la obra de arte.
Tomando en cuenta lo anterior, Revista Logistec contactó a: Alejandro Adelsohn, Gerente General de DHL Global Forwading Chile y Carlos Contreras, Jefe de Departamento de Exportaciones SCL de LAN CARGO, ejecutivos de dos importantes Operadores Logísticos del medio, expertos en la exportación e importación de obras de arte, específicamente por vía aérea, medio de transporte más utilizado para este tipo de procesos, dada su baja tasa de siniestralidad y rapidez.
RESPETO HACIA LA OBRA

Alejandro Adelsohnweb

“Cuando se está en presencia de este tipo de carga, lo primero a tener en cuenta es su valor emocional, sentir respeto por la obra y no juzgarla. Nuestro trabajo es transportar la obra sin prejuicios, procurando que llegue a destino en las condiciones pactadas con el cliente”, sostuvo Adelsohn, como primera aproximación a lo que representa este tipo de operaciones logísticas.

Lo interesante de la reflexión expuesta es que al no catalogar la obra que se ha de trasladar, se mantiene su valor intrínseco y aquellos que entran en contacto con la carga no pierden de vista que ‘aquello que se transporta’ es simplemente único e irrepetible.
Sobre este punto, Contreras sostuvo que “el respeto por la obra es un aspecto fundamental a la hora de efectuar su traslado, entendiendo que es una carga crítica e irremplazable”.
Al mismo tiempo, los expertos señalaron que el transporte de Arte es un proceso dinámico y complejo, ya que en esencia se trata de objetos únicos, diversos y de alta fragilidad, por lo cual es relevante incorporar a la operación protocolos estables que apunten a resguardar la integridad de la obra o de la exhibición que se transporte. En esta línea, explicó Alejandro Adelsohn, “una exhibición puede estar compuesta por obras de diverso formato, materialidad y dimensiones, por lo tanto, si bien existe un protocolo no es existe un estándar cuando se habla de transporte de Arte”.
Considerando lo anterior, cabe preguntarse cuáles son aquellos protocolos que actúan en torno al proceso logístico del transporte aéreo de obras o exhibiciones artísticas.

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En este punto, Carlos Contreras explicó que lo primero a analizar es la composición de la muestra que se transportará. “Hay que saber qué es lo que se moverá, tener pleno conocimiento de las características de cada pieza y las condiciones que necesita para su exitoso traslado”.

Ahondando en este punto, Adelsohn sostuvo que “aquí entran en juego múltiples factores como: si la muestra integra obras que requieran cadena de frío o algún tipo de embalaje específico para evitar exposición a la luz o a la humedad. También es esencial saber cómo debe ser manipulada por los operadores, si es volteable o no, si puede ser apilada, etc.”.
Además, los expertos explicaron que ya sea que se trate de una obra unitaria o una muestra, previo al empaque de la o las piezas se deben contar con los permisos respectivos para su traslado.
CARGA PRECIOSA
Una vez que se han analizado y conocido las características específicas de la carga que se transportará se procede al embalaje de las piezas, proceso que –según comentó Alejandro Adelsohn- puede ser encargado al Operador Logístico o puede quedar en manos del galerista o exportador.
“Como DHL Global Forwarding podemos manejar este tipo de proyectos en dos modalidades. La primera implica recoger la obra o exhibición desde el taller del artista, galería o museo, llevarlo a nuestro CD Enea por vía terrestre y efectuar en nuestras instalaciones el procedimiento de Empaque, a la espera del vuelo que la llevará a su destino, en un servicio puerta a puerta. También, podríamos tomar una carga previamente embalada y sólo hacer el transporte de las piezas hasta el destino final, todo dependerá de la necesidad del cliente, porque en este tipo de proyectos la tarifa no es lo más importante, sino que las piezas lleguen en perfectas condiciones. Hay que entender que en este mercado la reputación lo es todo, no olvidemos que el círculo artístico es muy pequeño”, sostuvo Adelsohn.
Así, el boca a boca es determinante para los OL y Agentes de Carga que mueven arte. “Se trata de un mercado que no viene a buscarnos, nosotros vamos hacia él y de mediar cualquier problema el costo en imagen es importante, así también, si fuiste exitoso se corre la voz rápidamente”, señaló el Gerente de DHL Global Forwarding.

AFRICAweb 2
Igual opinión tuvo Contreras, quien además rescató el importante rol social que tiene el mover arte. “Como Agente de Carga y Operador Logístico en el transporte de arte, tener la posibilidad de mover piezas de valor histórico y artístico es un privilegio y una responsabilidad muy importante que obliga a estar a la vanguardia. Así también lo entienden los galeristas o encargados de museos que siguen prefiriendo tu servicio si han tenido una buena experiencia”.
Con lo dicho por los expertos, es claro que generar confianzas en esta industria es generar alianzas duraderas; muestra de ello es el hecho de que actualmente Lan Cargo sea el partner estratégico del Centro Cultural Palacio La Moneda, en lo que se refiere a la internación o exportación de exhibiciones artísticas. La misma relación ha surgido entre DHL Global Forwarding y el Museo de Bellas Artes, entidad para la cual ha realizado importantes proyectos logísticos, siendo uno de los más recientes: la exposición artística de Christian Boltanski.
Ahora bien, considerando la fragilidad de la carga, el proceso de embalaje (ya sea propio o de tercero) es determinante y debe ser realizado por expertos y monitorizado por curadores para garantizar la integridad de la obra. “Si vamos a mover una carga que ha sido previamente empacada y embalada, debemos certificar que dicho embalaje cumpla con los estándares para mantener la obra a resguardo y certificar que soportará las condiciones de viaje”, explicó Alejandro Adelsohn. No obstante, si bien el OL puede asesorar al cliente sobre este procedimiento y certificar que el empaque cumple las normas estructurales y sanitarias no puede garantizarlo al 100% si no ha sido ‘dueño del proceso’, por lo cual el galerista o custodio de la obra se responsabiliza contractualmente ante cualquier daño que sufra la pieza por el deterioro o detrimento del empaque.
En tanto, si el empaque es un factor complejo y muy específico, también lo es la configuración de la carga en las bodegas de carga del avión que la trasladará. “Una vez que tienes el inventario de la muestra se comienza a gestionar su traslado con anticipación, ya que los embarques aéreos son limitados y hay que ser eficientes. Paralelamente un experto en el área calcula y segrega la carga de acuerdo a los requerimientos que cada pieza tiene. Durante este proceso previo se cataloga cada pieza, se efectúan cálculos de peso y cubicaje para posicionar las obras al interior del avión de forma segura. Nada puede ser al azar o improvisado con este tipo de carga”, sostuvo Contreras.
De hecho, según lo comentado por los expertos, en este tipo de maniobra muchas veces se pierde eficiencia de espacio para ganar mayor seguridad. “Hay obras que no pueden ser apiladas, por ejemplo o no pueden estar sometidas a vibraciones o a la luz. Por eso un embalaje adecuado es tan importante y lo galeristas y expertos lo saben, pero no alcanzan a dimensionar lo que ocurre en la bodega de un avión. Hay que pensar que incluso la despresurización puede afectar a una obra por lo cual es vital procurar no sólo un embalaje adecuado, sino también condiciones de viaje, de primer nivel”, destacó el ejecutivo de LAN Cargo.
Siempre en torno al traslado, Contreras sostuvo que tener la documentación de la muestra en regla es otro aspecto relevante, ya que la importación y exportación de arte es altamente fiscalizada por las autoridades. “Un error en la documentación puede implicar mucho más que la simple detención de la carga, puede implicar un costo muy importante para el galerista que necesita poner esta obra en una exhibición para la venta, por ejemplo”, agregó al respecto Adelsohn, añadiendo que “en este rubro, la seguridad de la carga y la rapidez son claves”.
LA EXPERIENCIA
Para dar sólo una idea de la envergadura que tienen los proyectos logísticos de arte, nuestros expertos compartieron con nosotros algunos de sus proyectos más emblemáticos y recientes.
En el caso de LAN Cargo, Carlos Contreras destacó la exposición África presentada en el Centro Cultural Palacio La Moneda y que involucró el traslado de más de 180 piezas procedentes del Museo Etnológico de Berlín. Las obras fueron transportadas por LAN Cargo en dos vuelos cargueros operados en Boeing 777F. “Hablamos de más de 12 toneladas de arte que fueron repartidas en 40 cajas de madera y divididos en dos envíos”, sostuvo el ejecutivo de Lan Cargo.
Durante la fase de transporte de las obras, la más delicada y de mayor cuidado, las piezas debían contar con un embalaje especial que permitiera aislarlas climáticamente y quedar perfectamente ubicadas para amortiguar vibraciones y calzar con el resto de los objetos en el vagón de carga.
En el caso de esta exposición, en la que la mayoría de los objetos trasladados eran esculturas, el embalaje requirió bastante tiempo para que las piezas no tuvieran ningún movimiento al interior de las cajas durante el vuelo. Al mismo tiempo, en el exterior debían estar rotuladas con simbología que señalaba la posición de la caja y su fragilidad, imposibilitadas de quedar a la intemperie.
Una vez que Lan Cargo realizó el desembarque de la carga, ésta fue trasladada al Centro Cultural Palacio La Moneda. En ese lugar, las cajas permanecieron cerradas y en proceso de aclimatación por 24 horas antes de su respectiva puesta en escena.
Por su parte, DHL Global Forwarding Chile realizó durante 2015 el traslado de las piezas artísticas de Christian Boltanski a Chile, para ser expuestas en el Museo Nacional de Bellas Artes.
“Almas” se tituló la primera exposición en Chile de Christian Boltanski, uno de los principales artistas de la escena internacional actual, cuyas instalaciones utilizan materiales como fotografías, ropa usada y recortes de periódicos; objetos cotidianos que son a la vez íntimos y universales, dando vida a obras que se conectan con el espectador a nivel emocional.

EXPOSICIN ALMAS__BOLKSTASNKI
La variedad de objetos y materiales que componían la muestra era importante, por lo cual era determinante tener plena claridad de las condiciones que cada pieza requería durante el viaje. La rotulación y el etiquetado de las obras también eran fundamentales para el control del inventario de la muestra que incluía más de 30 obras de la colección personal del artista, desde obras pictóricas hasta intervenciones y obras audiovisuales e interactivas.
Aunque breves, las descripciones de estos mega proyectos ponen de manifiesto el carácter único de este tipo de operaciones, un rasgo que trasciende desde la propia pieza artística hacia la actividad logística que –en ocasiones- también debe transformarse en una verdadera obra de arte.

Modificado por última vez en Viernes, 25 Noviembre 2016

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La revista del Management Logístico en Chile. Revista Logistec es el medio referente de la logística en Chile con 18 años de existencia. Producto de esto hemos desarrollado además, seminarios Internacionales de excelente nivel y gran convocatoria. El año 2010 realizamos nuestra primera Feria especializada en logística, hoy ya llevamos 5 versiones con el nombre de Logistec Show.

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