Logistica Global

A una década de la última dificultad financiera que enfrentó la economía mundial, el mundo parece abrir sus ojos nuevamente ante las voces que advierten del riesgo de una inminente crisis mundial. La intensidad y el momento dependerían de factores como la tasa de interés, la inflación y el crédito ¿Qué hay tras este anuncio? y ¿Cómo Chile se posiciona en este escenario?

Ajetreado ha sido el primer semestre de 2018 en términos económicos, aunque en el último mes del periodo se vieron caras alegres, tras la publicación de las cifras de crecimiento económico proyectadas para 2018 por el Banco Central que según la entidad bordearía el 4% y el crecimiento de la inversión en Chile que supera el 600%. No obstante, todos están expectante a los efectos que tendría en el País el conflicto comercial que enfrenta a China y Estados Unidos, confrontación que ya tiene su primera víctima a nivel nacional: El Cobre.

Hablar de ciudades y de plataformas logísticas no es tan simple; más aún si hay que fundamentar cada uno de los tantos sistemas que complementa el comercio internacional en América Latina.

Mar, tierra o aire. Las redes de transporte en Chile presentan retos relevantes, a pesar de mantener un reputado sitial a nivel regional. No basta con lo hecho y los expertos apuntan a que la inversión y desarrollo de los diversos medios de transporte a nivel país no sólo debe incrementarse, sino también ser pensada hacia la integración multimodal.

 

“Para perfeccionar los servicios logísticos es preciso tener una buena red de transporte, tanto redes portuarias, como las redes de conexiones internas y cada vez –con más fuerza, la logística urbana derivada del e-Commerce (…). Es importante asegurar las condiciones para que el comercio y el transporte de bienes ocurran en condiciones eficientes para que tenga la oportunidad de seguir creciendo. Si no generamos este soporte de infraestructura y simplificación de trámites, de digitalización para que todo fluya adecuadamente; será muy difícil que el país se beneficie de las capacidades de los actores logísticos”. La reflexión realizada por la Ministra de Transportes y Telecomunicaciones, Gloria Hutt, en el marco de la inauguración de la IV Feria Logistec Show 2018, da cuenta de la importancia que el desarrollo de una eficiente red de infraestructura para el transporte tiene en el desempeño logístico a nivel nacional.

Lo cierto es que en esta materia, Chile ha registrado un despliegue importante que lo ha posicionado ventajosamente sobre sus pares en la región, integrando el top 5 entre los países con mejor infraestructura de transporte en América Latina, según cifras del último Informe de Competitividad Global del Foro Económico Mundial (GCR-WEF 2016-2017). El ranking, que en la edición 2016-2017 midió el desempeño de 138 naciones del globo, toma como referencia el desempeño de cada nación en 12 pilares específicos, entre los que se incluye el ítem Infraestructura para el Transporte, puntal en el que Chile alcanza la posición 44, a nivel global, siendo superado en la región por Panamá (31) y Barbados (30).

Si bien la posición alcanzada podría ser considerada como de privilegio en el contexto latinoamericano, genera un impacto negativo tanto en las clasificaciones de infraestructura total (donde se incluye, además de la infraestructura de transporte, a la energética y de telecomunicaciones), como en la competitividad global (donde se consideran todos los factores que determinan la competitividad de un país). En efecto, mientras Chile ocupa el lugar 33 en el Ranking General de Competitividad Global, en el ítem Infraestructura de Transporte se ubica en el sitio 44; es decir, este elemento resta a nuestra competitividad. Dentro de este pilar, el desempeño del sector que más afecta el resultado general es el ferroviario, que alcanza la ubicación 80 a nivel global.

Al mismo tiempo, a pesar de contar con una buena ubicación relativa en la región en cuanto a la infraestructura de transportes, Chile aún se encuentra bastante lejos de los niveles que registran los demás países de la OCDE, los que en promedio alcanzan un puntaje de 4,9, cuando Chile solo llega a 4,1 en este ítem.

 

EVALUANDO EL SISTEMA

A partir de lo expuesto, es relevante promover la discusión acerca de las políticas públicas relativas al desarrollo de infraestructura en Chile, al tiempo que observamos las características de cada sistema, sus debilidades y fortalezas. En este contexto, el análisis “Sistema Nacional de Transportes. Hacia un Chile más Integrado”, elaborado por la Unidad de Estudios del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI) -integrada por Luis Eduardo Escobar, Sofía González y Gonzalo Pérez- entrega una visión acabada acerca del actual escenario que vive el país en materia de infraestructura global de transporte, con una visión detallada del entramado y su efecto en el transporte de carga a nivel nacional e internacional.

De acuerdo al documento, la infraestructura de transporte en Chile se compone principalmente de una red vial, una red ferroviaria francamente disminuida y de un conjunto de puertos y aeropuertos, además de los pasos fronterizos. “Esta infraestructura permite el transporte de pasajeros y de carga a lo largo y ancho del país. Sin embargo, la falta de una visión integrada entre los distintos modos para la planificación de las inversiones con mirada de largo plazo, nos mantiene por debajo del estándar promedio de los países OCDE para el transporte, repercutiendo en la eficiencia y productividad de las cadenas logísticas y en la calidad y tiempos de desplazamientos de las personas”, aducen los autores del estudio.

Considerando lo expuesto, los investigadores han concluido que cada uno de los modos de transporte cuenta con características particulares que los diferencian respecto de su flexibilidad, de su capacidad, de su velocidad, de sus niveles de seguridad, entre otros aspectos. “Producto de estas diferencias, en gran parte de los casos, el valor que tiene cada uno de los modos por sí solos, es muy inferior al valor que pueden llegar a tener si es que se optimizan sus usos en conjunto, como parte de un Sistema de Transporte Integrado”, en el cual cada modo participe y aporte de mejor forma según sus características específicas, concluyeron.

Si llevamos lo expuesto a un ejemplo cotidiano, es válido afirmar que lograr puertos de alta eficiencia que permitan recibir más de dos barcos Post-Panamax de forma simultánea, es un up grade relevante. No obstante, este avance pierde sentido si no se consideran los sistemas de transporte necesarios para movilizar la carga desde los generadores o hacia los consumidores.

Al mismo tiempo, si consideramos el factor de integración multimodal, tenemos que existen cargas que debido a sus características de volúmenes y destinos, podrían ser movilizadas de forma más eficiente a través del ferrocarril en sus tramos principales, integrando a los camiones mediante procesos de transferencias desde los centros de intercambio modal para distribuir la carga a los destinatarios finales.

Ambos ejemplos descritos han sido ampliamente debatidos en los foros de transporte más relevantes a nivel país. Para nadie es un secreto que la inversión en materia ferroviaria para el transporte de pasajeros y de carga, por ejemplo, es una materia al debe y un factor a considerar, sobre todo teniendo en cuenta la geografía nacional.

Con todo, se hace fundamental que al diseñar políticas de desarrollo de infraestructura y al definir las inversiones en el sector transporte, “se considere la complementariedad entre los distintos modos, como parte de un sistema cuyo objetivo principal sea aumentar la eficiencia de las redes logísticas, mejorar la calidad y disminuir los tiempos de viaje para los pasajeros, y mejorar la conectividad, contando con una red resiliente”, expone el estudio.

 

CONFLICTOS EN LA RUTA

En términos de infraestructura caminera, Chile está al debe en la densidad de la misma respecto de sus pares pertenecientes a la OCDE. Si comparamos a nivel de promedios, los miembros de la OCDE, tienen 102,5 km lineales de carreteras pavimentadas por cada 100 km cuadrados de territorio. De este modo, cuentan con una densidad de caminos pavimentados 18 veces mayor a la de la zona central de Chile (la más preparada en este plano). ¿A qué se debe esta situación? Según los analistas de CPI, “parte del problema radica en que a nivel nacional tenemos un bajo porcentaje de carreteras pavimentadas en relación al total de la vialidad disponible, con solo 25%. En cambio, los integrantes asiáticos de la OCDE tienen un 73% de pavimentación, los europeos un 83% y los norteamericanos, un 48%”.

Para los expertos, “estos indicadores -que pueden parecer de poca importancia- contribuyen a la baja productividad de nuestra economía en comparación con los países de la OCDE”. Así, la existencia de caminos no pavimentados implican una velocidad menor de circulación, con mayor accidentabilidad, factores que tienden a dañar más las cargas y los vehículos, generando mayores gastos en mantención y reparación de los mismos, sin contar con el mayor tiempo de desplazamiento que se da en este tipo de rutas.

Ahora bien, en lo referido al avance en materia de inversión vial en Chile tenemos que, de acuerdo a las cifras publicadas por la Dirección de Vialidad, la oferta de caminos se ha mantenido prácticamente constante en los últimos quince años, en alrededor de 80.000 km lineales. Por cierto, ha habido avances en los estándares y calidad de los mismos, considerando que muchos de ellos se han pavimentado o se han convertido en autopistas. Pero, la extensión y densidad de las redes camineras sigue al debe.

A este respecto, los autores del análisis de CPI establecen que “la composición entre caminos pavimentados y no pavimentados ha cambiado de manera importante. En el año 2000, el 19,5% de los caminos del país estaban pavimentados, pasando a 25% en el período de quince años que terminó el 2015. (…) Actualmente, el MOP ejecuta un programa que tiene por objetivo ejecutar 15 mil km de ruta en el período 2014- 2018, con lo que -junto a los caminos pavimentados- se podrían completar 42 mil km de caminos con soluciones viales, lo que implicaría superar el 40% del total de caminos, acercándonos al nivel promedio de la OCDE”.

 

¿CIELOS DESPEJADOS?

¿Qué ha pasado con el transporte aéreo y su evolución en Chile? Según los expertos, “en términos comparativos, durante los últimos años, hemos ido perdiendo competitividad en nuestra infraestructura aeroportuaria y en infraestructura en general”. Tomando cifras del último Índice de Competitividad (2016-2017), la calidad de nuestra infraestructura general nos pone en el lugar 44 entre los 138 países que evalúa y, en particular, en el ámbito aeroportuario, hemos alcanzado el lugar 37, en lo que refleja una caída sostenida desde 2009, cuando ostentábamos la posición 19 en dicho ranking.

“En esos años, éramos los líderes de la región; sin embargo, hoy solo estamos en el cuarto lugar, siendo superados por Barbados, Jamaica y Panamá, que se ha transformado en líder mundial en el sector (sexto lugar a nivel mundial)”, destacó el estudio.

Hablando de Infraestructura, propiamente tal, tenemos que Chile cuenta en la actualidad con 16 aeropuertos distribuidos en 12 de las 15 regiones del país. Las regiones que cuentan con más de un terminal aéreo son la de Antofagasta (Calama e Iquique) y la de Los Lagos (Osorno, Puerto Montt y Chiloé). De estos, son aeropuertos internacionales −en el sentido de originar pasajeros con destinos internacionales o de contar con las instalaciones necesarias para recibir vuelos de este tipo− solo ocho, siendo el más relevante el ubicado en Santiago, Arturo Merino Benítez (AMB), que explica el 99% de los pasajeros y más del 99% de la carga con destino internacional.

En cuanto a la carga que se mueve por vía aérea, a nivel nacional, prácticamente los volúmenes se han estancado con tasas de crecimiento promedio de menos de 0,5% anual durante el período 2005-2016, e incluso ha disminuido levemente en los últimos cuatro años. La carga internacional, en tanto, representa el 83% de la carga que se mueve por vía aérea en el país, con un nivel de 287 mil toneladas en el 2016, equivalente a un 16% más que en el 2005, o sea, ha ostentado un crecimiento anual promedio de 1,4% durante diez años.

 

EFICIENCIA EN LAS ALTURAS

El conjunto de aeródromos y aeropuertos que constituyen la red aeroportuaria deben apuntar hacia establecer sistemas eficientes, con traslados (de personas o de carga) que ocurran de manera segura, en el tiempo esperado y a un costo razonable.

No obstante, para que estas condiciones se cumplan, “se requiere que exista competencia entre los proveedores de servicios de transporte y que las entidades que supervisan la operación del sistema lo hagan de manera coordinada sin imponer costos excesivos sobre los usuarios. Más aún, estos agentes deben permitir y promover la creación de nuevos nodos y servicios que permitan ir desarrollando y optimizando la red”, aseguraron los analistas.

Hoy son muchos los retos que atañen al sistema aéreo de transporte que no sólo debe apoyar los procesos productivos, sino también considerar la necesidad de establecer y fortalecer la soberanía sobre ciertos territorios, la promoción de la equidad entre ciudadanos que pueden habitar en zonas extremas o de difícil acceso, la protección de los ciudadanos y sus bienes −por ejemplo, en caso de incendios forestales− y el apoyo a la ciudadanía en caso de accidentes y desastres naturales. Como se aprecia, la red aeroportuaria es fundamental no sólo a nivel comercial, sino también social.

Considerando lo expuesto, los autores ha establecido que “es necesario que el Estado posea una política de desarrollo de aeropuertos, aeródromos y helipuertos que permita el traslado de personas y bienes a todos los lugares poblados del país. en este contexto, lo autores han expresado que “además, en los aeropuertos, como en los puertos marítimos, interactúa una multiplicidad de organismos públicos encargados de controlar la entrada y salida de personas (PDI) y bienes (Aduanas, SAG y otros). Por lo tanto, los desafíos de coordinación entre estas entidades son importantes.

Analistas, economistas y también mucha de la población se ha declarado optimista y esperanzada de un eventual repunte de la economía local. Sin embargo, algunas voces llaman a mantener la calma y descartan una mejora considerable en los indicadores macroeconómicos, tales como tasa de crecimiento o empleos.

Sin duda, la industria de los videojuegos ha sido una de las de mayor crecimiento en las últimas décadas, gracias en parte a lo transversal del mercado y a lo diversificado de los productos. Por cierto, la logística cumple un rol fundamental en este mercado, caracterizado por el constante y rápido abastecimiento y una planificación exitosa de los lanzamientos. JVLAT, aliado estratégico de Nintendo es de hecho un ejemplo de cómo una logística eficiente puede representar el éxito en este dinámico mercado.

A través de un estudio realizado a micro, pequeños empresarios y emprendedores a lo largo del país, se logó conocer cuáles son las verdaderas necesidades que tiene el sector y cuáles deberían ser las medidas que las autoridades. Ni proteccionismo ni ayuda, solo oportunidades es lo que esperan las empresas para desarrollarse y crecer.

Según el Informe Económico, publicado en marzo pasado, la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), estimó que la recuperación de los inventarios mantiene un claro ciclo de recuperación entre las empresas. Al mismo tiempo, el reequipamiento de las bodegas es generalizado en los diversos sectores que presentan mediciones, lo que afianza la mejoría en las expectativas de crecimiento económico en 2018.

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La Empresa

La revista del Management Logístico en Chile. Revista Logistec es el medio referente de la logística en Chile con 18 años de existencia. Producto de esto hemos desarrollado además, seminarios Internacionales de excelente nivel y gran convocatoria. El año 2010 realizamos nuestra primera Feria especializada en logística, hoy ya llevamos 5 versiones con el nombre de Logistec Show.

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