Ante la necesidad de abastecer a más de 100 mil clientes a nivel nacional, la empresa –protagonista en el mercado de las bebidas y cervezas en Chile- ha puesto especial énfasis en la etapa de distribución. Como parte de un nuevo modelo –que se enmarca en el proyecto Visión 2020- la compañía incorporó vehículos eléctricos para la distribución en una conflictiva y restrictiva zona como es la comuna de Santiago Centro, acción que también va en la línea de su estrategia sustentable.    

Sin duda, la distribución es una de las etapas más importantes de la operación logística y, en general, de la operativa de una compañía. Toda empresa trabaja y produce con el objetivo de llevar sus productos a las manos de sus consumidores o clientes, y es ahí donde la distribución asoma como el mejor aliado para concretar esta finalidad.


La importancia que tiene este proceso ha llevado a las empresas a poner especial énfasis en encontrar una “operación perfecta”, en cuanto a la estrecha relación que existe entre eficiencia y costos, para responder a las necesidades de cada rubro, de cada cliente y también de cada zona. Así, las compañías han planteado esquemas de distribución propios, tercerizados o mixtos con tal de llegar en tiempo y forma a sus clientes.


Ante este panorama, es indudable la importancia que la Distribución tiene al interior del diseño  logístico de una compañía y también el rol que alcanza a nivel comercial. Pero un factor no menor es que hoy en día para muchas empresas, la distribución es el momento de mayor cercanía entre el consumidor o cliente y la marca, lo cual se concreta al llegar hasta la puerta de los propios clientes.

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Por otra parte, la geografía del lugar constituye también otro factor fundamental para el diseño de esta etapa logística. Bajo esta lógica funcionan todas las fases de la distribución, y aquella que se realiza a nivel urbano no es la excepción. Restricciones horarias, compleja congestión vehicular, dificultad para la descarga de los productos y restricción de accesos a determinadas zonas de la ciudad son algunos de los factores con que, día a día, se enfrentan las empresas al distribuir.    


Y si a los componentes anteriores le sumamos la creciente preocupación de la industria y la sociedad por políticas sustentables y una creciente preocupación por el medioambiente, el proceso de distribución se vuelve cada vez más complejo.


Lo anterior, bien lo saben en la Compañía Cervecerías Unidas S.A. (CCU), quien ha puesto énfasis en “Compartir Juntos un Mejor Vivir”. Bajo dicho lema, que es parte de su estrategia ‘Visión 2020’, la empresa se ha propuesto como objetivo, gratificar responsablemente a sus consumidores. El actuar de la compañía desde 1902, la ha posicionado como una de las empresas líderes del negocio en Chile y con una importante presencia en Argentina, Bolivia, Colombia, Paraguay y Uruguay con destacadas marcas de Bebidas, Aguas, Vinos, Licores y Jugos, entre otros productos, lo que los motiva a asumir un liderazgo activo en todo ámbito.

 

VISIÓN SUSTENTABLE


CCU ha dispuesto tres aspectos claves de su estrategia o visión sustentable a largo plazo que se basan en las tres dimensiones: Económico, ya que busca lograr un crecimiento sustentable en el tiempo, generando excelencia operacional en todos los procesos. Social, donde se plantea ser socialmente responsable para los públicos con los que interactúa, potenciando un mejor estilo de vida, entregando productos de calidad. Medioambiental, a través de la Visión 2020 que plantea CCU, mediante la cual se busca un uso eficiente de los recursos, enfocándose en disminuir la huella de carbono y el consumo de agua e incrementar la valorización de los residuos industriales para hacer cada vez más sustentable la producción en las plantas.

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Bajo este escenario, la empresa tiene la convicción de que una compañía sustentable desarrolla de manera coordinada y consistente los impactos en el plano económico, social y ambiental no solo en sus actividades productivas, sino también en la definición de sus políticas, acciones y proyectos.


“El mundo ha cambiado de manera acelerada y debemos construir juntos el mundo que soñamos para nuestros hijos. Como empresa hace años nos hemos comprometido con el cuidado y respeto medioambiental como parte de la estrategia de nuestro negocio. Hoy tomamos nuevos compromisos relacionados con la sustentabilidad medioambiental”, enfatizó al respecto Álvaro Román, gerente de logística de CCU.  


En el marco de su estrategia de sustentabilidad medioambiental, la compañía inició un proceso de reconversión tecnológica de su flota de distribución, con el objetivo de incorporar soluciones de transporte más eficientes y contribuir al cuidado del entorno. En ese contexto, su nueva flota ecológica de camiones eléctricos, cero por ciento emisiones y “cero ruido”, comenzaron a operar en la comuna de Santiago Centro.


“Como empresa, nos inspira liderar iniciativas en esta materia, avanzando día a día hacia un uso cada vez más eficiente de los recursos y contribuir con el cuidado del medioambiente. Eso se refleja en la Visión Medioambiental de CCU que entre otras cosas se propone también disminuir el consumo de agua y generación de gases de efecto invernadero e incrementar la valorización de los residuos industriales. Todo esto gestionado en armonía con nuestro entorno comunitario””, destacó Román, quien encabeza el proceso logístico de esta importante compañía.


“Como departamento tenemos la responsabilidad, desde la línea de producción hasta la distribución al cliente. Tenemos cerca de 100 mil puntos de ventas en todo Chile y buena parte de ellos está en Santiago, lo que nos ha planteado nuevos desafíos en cuanto a la distribución, por la naturaleza que tiene esta región y, en especial, algunas comunas”, agregó.

 

UNA DISTRIBUCIÓN CON CONCIENCIA


romanCien mil punto de ventas, mil camiones de reparto (más de 400 solo para la Región Metropolitana) y otros 500 camiones para carreteras son las cifras de maneja CCU, en cuanto a su poder de distribución. “Estamos hablando de una operación de las más grandes del país, lo que nos obliga a estar a la vanguardia no solo en la producción de los productos, sino también en la entrega de los mismos. A partir de ello, cobra relevancia el concepto sustentable que hemos denominado ‘Compartir Juntos un Mejor Vivir’ que se concreta en buenos productos comercializados y también en hacernos cargo de los procesos, en especial la logística que puede afectar a nuestro planeta”, comentó Álvaro Román.


Estas cifras de movimiento a nivel nacional transforman a la empresa en un actor relevante en cuanto a la Huella de Carbono y eso ha despertado en ellos la preocupación, más aún si “consideramos los miles de kilómetros que rodamos diariamente con toda nuestra flota a nivel país”, reflexionó Román.


Actualmente, CCU cuenta con más de 40 empresas que les prestan servicios de distribución con vehículos especializados dada su carga y forma de operar. En este caso, uno de los requisitos a cumplir por estos ‘terceros’ es mantener una antigüedad de su flota no mayor a los 5 años, permitiéndoles estar a la vanguardia en cuanto al cumplimento de las normativas vigentes.


“En los camiones no es nada sencillo, por ejemplo, traspasar de una tecnología a otra. Nuestro mundo es de mucho tonelaje y eso lo hace distinto y nos obliga a vehículos pesados capaces de mover altos volúmenes. Sin embargo, hemos ido explorando alternativas y ahí nuestras empresas de transportes aliadas han sido fundamentales”, expresó el ejecutivo.  


Así, la empresa fue desarrollando un proyecto –que duró más de dos años- enfocado en la denominada ‘última milla’ que es –a juicio del gerente de logística- donde se empiezan a encontrar  las restricciones y no sólo medioambientales, sino que también restricciones operativas propias de cada localidad y “Santiago Centro es una de las comunas más complejas y con mayores desafíos. Todos aquellos que queremos ir a distribuir a Santiago no estamos ajeno a esta realidad, donde además existen una gran cantidad de clientes con características especiales: las tradicionales fuentes de sodas, restaurantes, kioscos y todos necesitan de abastecimiento y ahí el cómo hacerlo es complejo, más aún si no nos ponemos todos de acuerdo”, explicó Román.


“Si uno quiere por si solo solucionar el problema, lo único que hace es entrar en un círculo vicioso, porque para lograr abastecer a todos, considerando las restricciones horarias, las empresas ponen más recursos, más camiones y más gente. Y todo eso aumenta los problemas, porque significa a su vez más ruido, más tacos y más contaminación. Por su parte, las autoridades se ven enfrentadas a esta realidad y los reclamos de los vecinos, y como solución, muchas veces, aumentan las restricciones para la distribución y los camiones, afectando así nuevamente a nuestra operación. Para salir de este cirulo vicioso, hay que trabajar en equipo”, añadió.  


De esta forma, el proyecto encabezado por CCU involucró a las autoridades comunales y las empresas de transportes. “Este es un trabajo en equipo que arrojó un cambio en la forma de hacer las cosas a partir de un objetivo común: resolver la distribución en ese lugar de forma sustentable”, recalcó Román.


Menos congestión, menos contaminación ambiental y menos ruido son algunos de los beneficios que genera este nuevo modelo. “En la medida en que la industria tome conciencia de esos beneficios podremos lograr una ciudad inteligente. Debemos unirnos para mejorar, para vivir mejor y para hacer que sea más sustentable”, expresó.


“Muchos nos preguntan si ahorramos con esta iniciativa y la respuesta es Sí, nos genera ahorro de costos y logramos una operación en esa zona más sustentable, más amigable con el medioambiente y con las personas; en otras palabras, una mejor operación”, recalcó el gerente de logística de la compañía.    

 

EL NUEVO MODELO


Como ha destacado el gerente de logística de CCU, este modelo es resultado del trabajo en conjunto de todos los involucrados en esta tarea de distribución, pues recalcó que un “modelo sustentable bien diseñado trae como consecuencia eficiencia y ahorros”. En esta línea, la empresa Rubén Martínez y Compañía tiene mucho que decir.


La empresa de transporte tiene un vínculo con la Compañía Cervecerías Unidas hace más de 26 años, 15 de ellos dedicados a la distribución en la comuna de Santiago Centro, lo que lo transforma en un actor relevante al momento de analizar la situación y eventuales mejoras. Es así como, Rubén y Cristián Martínez participaron en el diseño de cómo utilizar eficientemente los nuevos equipos eléctricos, en base al conocimiento que tienen de la operación diaria;  información que fue fundamental para el diseño final del modelo.  


Rubén Martínez aseguró que el trabajo en el centro de Santiago en los últimos años “ha sido muy complejo por temas como las vías exclusivas, las ciclo vías, las restricciones horarias; todos factores que -sumados al tamaño de los camiones que necesitábamos para cumplir con las tareas diarias- hacían más compleja la operación”.


Consecuentemente, la realidad de la distribución en el denominado casco histórico y cívico de la capital tiene sus complejidades, entre las que se cuentan: el que las autoridades municipales permiten un rango de horario de distribución hasta las 10 AM, en tanto los locales como las fuentes de sodas abren sus puertas a las 11 AM. Lo anterior, genera una dificultad infranqueable, que conlleva muchas veces a multas para las empresas, quienes con el afán de cumplir con sus entregas extienden los horarios arbitrariamente. Esta situación, tan común en el día a día, ya es historia para CCU. Hoy los vehículos eléctricos de los que dispone la compañía tienen autorización para ingresar a la zona hasta las 16:00 horas, lo que permite a la empresa diseñar estratégicamente el despacho para cada uno de sus clientes.   


“Nosotros llegamos con un camión más grande hasta el nuevo centro de abastecimiento que está ubicado a unos kilómetros de la zona de despacho de los equipos eléctricos (9 kilómetros desde la Plaza de Arma). En este lugar desconsolidamos la carga para los vehículos más chicos. El sistema, está pensado para que cada camión eléctrico de dos o tres vueltas al centro de abastecimiento”, comentó Rubén.


¿Qué se gana con estos vehículos? Para la empresa transportista, un punto destacado es el bienestar de cada uno de los conductores. “Hoy las personas trabajan más relajadas. Bajan las mismas cajas, pero sin correr y con desplazamientos más cortos. Antes, los problemas descritos conllevaban efectos físicos y de salud para los conductores, lo que también encarecía el sistema”, agregó Cristián Martínez.


“Hoy llegamos a los clientes con un camión más eficiente; con ahorro de tiempo, mejora en las condiciones de trabajo y, además, molestamos menos a la ciudad y a todos quienes transitan día a día por Santiago Centro”, añadió Martínez.


Otro de los actores involucrados en este emblemático modelo de distribución urbana es Ilasa SpA, empresa encargada de encontrar el equipo adecuado para satisfacer las necesidades de CCU. Bernhard Zwanzger, gerente general de la compañía, destacó la mentalidad innovadora de CCU en cuando a incorporar nuevas tecnologías para su operación.


“Hace más de una década, CCU fue pionera en incorporar equipos intralogísticos eléctricos y hoy da un nuevo salto en la distribución.  El motor eléctrico es mucho más limpio y esa tecnología le da una flexibilidad enorme. CCU se dio cuenta que para un proyecto de sustentabilidad y eficiencia estos equipos eran una alternativa”, aseguró Zwanzger.


El concepto de vehículo eléctrico en esta oportunidad se trasladó a la distribución. “Para cada etapa existe una tecnología óptima y para la distribución de la última milla en determinadas zonas era imposible entrar con vehículos pesados y había que repensar ese concepto y hoy los camiones pequeños asoman como una buena solución”, agregó el ejecutivo de Ilasa.


Bernard recordó que uno de los primeros aspectos que demandó CCU y que guiaron la búsqueda de los nuevos equipos fue el rango de uso y la capacidad de carga (1,5 tonelada) y volumétrica (dos pallet) de los vehículos. “Con estos requisitos salimos a buscar el camión adecuado y lo encontramos en Estados Unidos”, enfatizó.  


Entre las características técnicas de los nuevos camiones eléctricos de CCU destacan: Motor eléctrico de corriente continua (DC) de 6.3 KW 72V; Batería 12 Trojan T-145 hecho en USA; Controlador Curtis 1209 hecho en USA; Rango Máximo 55KM; Velocidad Máxima 55 Km/h; carga máxima 1.5 toneladas, peso neto 1680 kg; Dimensiones 458 cm x 150 cm x215cm; Armazón de Acero, Fuselaje de fibra de vidrio; transmisión semi automática y suspensión hidráulica.


Finalmente para Álvaro Román este modelo de distribución urbana que implementó CCU es un ejemplo de que las cosas funcionan cuando se hacen en equipo y cuando todos están en la misma línea, en este caso la sustentabilidad y la mejora de las condiciones de reparto en el centro de Santiago.


“Hoy tenemos 4 vehículos y proyectamos tener 16. En la medida en que la operación sea factible con vehículos que cumplan con las características operacionales de esta industria, cambiarse a tecnología eléctrica no es algo para descartar”, concluyó el gerente de logística de CCU.

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La Empresa

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