Disrupción es uno de los términos más recurrentes a la hora de abordar el actual momento que vive la logística, a nivel mundial. Y es que, hoy más que nunca, es evidente el impacto que un evento –por pequeño o masivo que sea- puede tener en las cadenas de suministro local, regional y global. Por cierto, es imposible saber con certeza qué factores específicos afectarán el flujo de nuestras cadenas de suministros en el futuro inmediato, no obstante, la imposibilidad de conocer el futuro no implica adoptar una postura de inercia frente a los infinitos riesgos a los que está expuesta la actividad.


Por cierto, adoptar una actitud vigilante ante los riesgos de disrupción del flujo logístico es materia obligada de las grandes empresas y operadores logísticos, a nivel global; no por nada, estos actores integran a sus esquemas operacionales estrategias de planificación y control de riesgos. Estar preparados es la consigna que mueve, hoy por hoy, a los actores del sector, porque cuando el caos arremete hay que tener un plan de contingencia.


DEL CAOS Y LA LOGÍSTICA


¿Ha escuchado ese proverbio chino que dice: “el aleteo de una mariposa puede provocar un tsunami en otro lugar? Aplicado a la logística, ciertos expertos y analistas establecen que la famosa Teoría del Caos, específicamente el denominado “caos determinista” es aplicable al escenario actual, un concepto a tomar en cuente.


Como conjunto restringido de fenómenos que evolucionan de formas predecibles a impredecibles, el Caos determinista es relevante, puesto que afecta a sistemas dinámicos y complejos que están en algún punto intermedio entre el orden en el que nada cambia y el estado de total desorden ¿Le parece conocido?


Según sostiene, Diego Bastidas, especialista en Planeación y Logística Empresarial en su análisis Relaciones entre la Teoría de la Complejidad y la Logística, “el modelo del caos introduce la siguiente idea: el azar o las condiciones cambiantes imprevistas pueden introducirse en cualquier momento en un sistema complejo y alterar su curso. No obstante, allí aparece la teoría de la complejidad que permite influir sobre el cambio en el momento en que aparece, permitiendo manejarse eficientemente en un contexto desordenado”.


Si llevamos lo anterior a la realidad tenemos que las empresas son en sí mismas sistemas abiertos no lineales y complejos, indica el autor, agregando que “desde el punto de vista logístico, el sistema empresario se divide en subsistemas: abastecimiento, producción, distribución o postventa, los que en forma individual agregan valor o ineficiencia al conjunto. Simultáneamente, la empresa interacciona con otros sistemas de su entorno (el Estado, empresas proveedoras, empresas competidoras, instituciones académicas, sistema financiero, etc.)”. Así, la integración interna de la empresa y su adecuada interacción con el entorno son elementos importantes para mejorar su competitividad.


Asimismo, sostiene Bastidas “la cadena de suministros de una empresa es una red de estructura flexible que incluye a diversos actores (proveedores, empresas de transporte, puntos de venta, etc.)”, por cierto dicha red también se despliega en diversos escenarios, bajo diversas normativas y políticas, en consecuencia, está sujeta a diversos estímulos, riesgos y factores disruptores que pueden afectar su desempeño y competitividad de forma negativa.


En tanto, ya sea por azar o por consecuencia de una serie de eventos desafortunados, cuando hablamos de los factores de riesgos o disruptores que pueden interferir o interrumpir el flujo eficiente de las cadenas de suministro, la clave está en contar con un plan de acción eficiente, cuando el caos se ha instalado es tiempo de actuar.


Ahora bien, retomando la consigna inicial que nos indica que “es imposible saber con certeza cómo o qué factores específicos afectarán el flujo de nuestras cadenas de suministro”, lo cierto es que no todo está perdido, puesto que el pasado es una fuente inagotable de información que nos puede ayudar a configurar un plan de acción frente a los inminentes riesgos a los que se verá expuesta nuestra cadena de suministro.


En este punto, Robert Savitsky, Product Marketing Manager, AIR Worldwide, ha propuesto que “podemos prepararnos para lo peor, aprendiendo del pasado”. Sin ir más lejos, Savitsky propone que de cara a 2018, los actores del rubro logístico pueden advertir y considerar diversos factores disruptivos que –en un futuro cercano –podrían ser riesgosos para su actividad. En palabras de Savitsky, los eventos disruptivos más relevantes acontecidos en los últimos años y su impacto en las cadenas logísticas pueden clasificarse en tres grandes categorías: Catástrofes Naturales, de Intervención Humana y Económicos. A continuación abordaremos cada uno de ellos y su impacto en las cadenas de suministro, en la mirada del experto.


TRES DISRUPTORES A CONSIDERAR


Catástrofes naturales: Como es sabido, las cadenas de suministro son vulnerables a desastres naturales tales como tormentas, terremotos, inundaciones, huracanes e incendios forestales. Dichos eventos tienen el potencial de causar daños extensos y permanentes, y su efecto es en ocasiones incalculable. Por ejemplo, en 2016 se observaron interrupciones significativas tras el terremoto de Kumamoto en Japón que obligó a la industria automotriz a suspender la producción; inundaciones en Luisiana que cerraron la cuarta mayor refinería de petróleo de Estados Unidos; el huracán Matthew que deshabilitó los puertos de toda la costa este de EE. UU. e incendios forestales en California que cortaron las principales rutas ferroviarias y de transporte por carretera en dicho país.


No hubo alivio en 2017 y las pérdidas ocasionadas por catástrofes como huracanes, incendios forestales y terremotos podrían convertirlo en uno de los años más costosos de la historia para la industria de seguros. “Estos eventos también causaron interrupciones en la cadena de suministro, aunque es posible que no todos los efectos se hayan realizado por completo”, sostuvo Savitsky, agregando que “en un análisis realizado por AIR sobre el impacto potencial del huracán Harvey en la fabricación regional se descubrió que el porcentaje de la pérdida potencial total de ingresos, en los tres subsectores principales, serían del 37% en la fabricación de productos de petróleo y carbón, de un 13% en la fabricación química y de un 12% en la extracción de petróleo y gas. El tiempo dirá cómo las interrupciones en estos subsectores de materias primas se propagarán a través de las cadenas de suministro globales y su efecto en otras industrias”, puntualizó el experto.


Otro evento significativo del año recién pasado fue el huracán María que se estrelló contra Puerto Rico, el 20 de septiembre de 2017, “otro excelente ejemplo de una catástrofe que repercute en las cadenas de suministro a nivel nacional y por qué no global”, sostuvo Savitsky, agregando que “se ha informado, por ejemplo, que la destrucción de la capacidad de fabricación de dispositivos médicos en Puerto Rico provocada por el huracán ha llevado a una escasez nacional de IV médicos, lo que ha obligado a algunos hospitales a utilizar productos alternativos y encontrar nuevos proveedores”.


El hombre y su efecto: Los eventos hechos por el hombre como incendios, defectos de productos, ataques cibernéticos, disturbios laborales y civiles, terrorismo, fallas en los servicios básicos y piratería son “sólo algunos de los disruptores más frecuentes de las cadenas de suministro, pero generalmente tienen una gravedad e impacto menor que los efectos de las catástrofes naturales”, establece el experto.


En esta línea, algunos de los ejemplos más significativos en esta categoría serían: El incendio del almacén GAP a fines de verano de 2016 en Fishkill, Nueva York, que destruyó el 30% del espacio total de almacenamiento de esta Compañía e interrumpió más del 10% de las órdenes de GAP. Otro ejemplo interesante, tiene relación con la Logística inversa o recuperación de las baterías del teléfono celular Samsung Note que se relacionó con problemas en la cadena de suministro de un proveedor de baterías y tuvo consecuencias de largo alcance para la marca Samsung y sus clientes, ejemplificó Savitsky.


No obstante, los eventos más significativos en esta categoría, según Savitsky se relacionan con los ciberataques. Según el experto “la mayoría de estos incidentes, como la violación de datos de alto perfil de Equifax que involucró la información personal de aproximadamente 143 millones de estadounidenses y el ataque Ramsonware que afectó a compañías como Fedex en 2017, levantan grandes banderas rojas para los profesionales de la Supply Chain, respecto de la seguridad de los datos. “Parece que los ciberdelincuentes tienen un número creciente de vías de ataque a su disposición, especialmente dado el crecimiento exponencial en la cantidad de dispositivos habilitados para Internet y redes de comunicaciones basadas en la nube”, explicó Savitsky.


El riesgo económico: Finalmente, explica el ejecutivo, tenemos a los riesgos económicos que si bien no son perturbaciones físicas por naturaleza, pueden llegar a causar escasez de productos o mano de obra. Los ejemplos en este ítem incluyen: insolvencia financiera, desacuerdos comerciales o arancelarios, pérdida de derechos de patente y subproveedores con bajo rendimiento, entre otros.


En este acápite, Savitsky destacó lo acontecido con el operador marítimo Hanjin en 2016, cuya bancarrota generó la paralización de operaciones logísticas de alto nivel que derivaron en la paralización de barcos, contenedores y productos en diferentes puertos de todo el mundo.


“Una posible interrupción potencial de este tipo que se evitó, también en 2016, guardaba relación con el proveedor Cutler-McDermott Co., con 105 años de antigüedad y con sede en Massachusetts que produjo autopartes para GM y solicitó la bancarrota del Capítulo 11 en 2016. La insolvencia de la compañía amenazó a 19 de las instalaciones de producción de GM en América del Norte, y si no fuera por un acuerdo de USD 2,9 millones, podrían haber costado a GM "decenas de millones de dólares" en pérdidas”, agregó el experto.


Acto seguido Savitsky argumentó que “si bien este tipo de riesgo es impredecible, las grandes crisis económicas ciertamente proporcionarán algo de drama en 2018. Lamentablemente, es demasiado pronto para predecir los resultados con cualquier grado de certeza”.


¡Estar preparados!


Con todo, la creciente interconectividad global de las cadenas de suministro, las interrupciones causadas por catástrofes naturales, los hechos por el hombre y los riesgos económicos han resultado en una mayor vulnerabilidad para las organizaciones. Desde el punto de vista de la continuidad del negocio y la gestión de riesgos es fundamental que los actores del rubro examinen sus cadenas de suministro de principio a fin y sean conscientes de las posibles amenazas al desarrollar estrategias de gestión de riesgos y planes de respuesta a crisis.


En este punto, Savitsky puntualizó que “históricamente, las empresas han tendido a gestionar las interrupciones lo más rápido posible, independientemente de las causas, a medida que ocurren, en lugar de construir cadenas de suministro que mitiguen la probabilidad de tales eventos”.


Sin embargo, esta práctica está cambiando con un enfoque renovado en la resiliencia, aseguró el ejecutivo, poniendo como ejemplo lo vivido por Toyota en 2011, cuando se vio obligado a detener la producción de vehículos debido al terremoto de Tohoku ese año. “Toyota se enteró del evento y respondió construyendo redes de información que cubrían alrededor de 4,000 autopartes. Así, cuando se produjo el terremoto de Kumamoto en 2016, la compañía estuvo mejor preparada y pudo identificar qué proveedores se vieron afectados en cuestión de horas y luego cambiar rápidamente la producción de piezas a proveedores alternativos”, explicó.


Teniendo en cuenta lo anterior es claro que cada vez más empresas reconocen que para responder rápidamente a las interrupciones deben prepararse de manera proactiva para enfrentar las dificultades que alteren el servicio y obtener una comprensión de sus vulnerabilidades subyacentes.


Cuando pensamos, específicamente, en la realidad chilena y en cómo la industria se ha visto afectada por estos riesgos, el principal golpe al sector ha ido de la mano de las catástrofes naturales. Sin duda, el terremoto y tsunami que afectó al país el 27 de febrero 2010 fue la primera gran prueba que tuvo, en ese entonces, la creciente industria logística.


El abastecer las zonas afectadas por la catástrofe se transformó en el primer objetivo de las empresas y levantar además industrias que se vieron fuertemente afectadas. Hoy, los riesgos no sólo vienen desde la naturaleza sino también del hombre de la mano –tal como ejemplifica el autor- de los ataques tecnológicos que amenazan a la continuidad operacional de las empresas.


Ante este escenario, a la industria no le queda más que prepararse y diseñas estrategias tendientes a responder y a salvaguardar los principales activos de las empresas: su operación y la calidad de servicio a sus clientes.

Modificado por última vez en Lunes, 26 Marzo 2018
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La Empresa

La revista del Management Logístico en Chile. Revista Logistec es el medio referente de la logística en Chile con 11 años de existencia.Producto de esto hemos desarrollado además, seminarios Internacionales de excelente nivel y gran convocatoria. El año 2010 realizamos nuestra primera Feria logística , ExpoLogistec , todo un éxito que esperamos replicar el 2012 con más metros cuadrados de exposición.

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