Latinoamérica, enero de 2026.- En 2026, el transporte de carga entrará en una nueva etapa: la de las decisiones inteligentes en tiempo real; la combinación entre sistemas de gestión de transporte (TMS) e inteligencia artificial dejará atrás la era de las planillas, los reportes fragmentados y la gestión reactiva.
Grandes operadores aún coordinan viajes con Excel, WhatsApp y llamadas telefónicas, un método que limita la visibilidad, dispara los costos administrativos y frena la escalabilidad.
Según un relevamiento de QuadMinds, entre el 55% y el 65% de las empresas de transporte de la región aún dependen de procesos manuales o mixtos para despachar y controlar sus flotas.
Ese atraso tiene consecuencias concretas: kilómetros vacíos, tiempos muertos, entregas fuera de ventana y una enorme carga administrativa que consume horas de trabajo humano. Frente a ese escenario, el TMS deja de ser una herramienta “nice to have” y pasa a ocupar un rol estratégico.
Cuando la planificación deja de ser un cuello de botella
El salto cualitativo aparece cuando el TMS incorpora inteligencia artificial. Ya no se trata solo de ordenar datos, sino de interpretarlos, encontrar patrones y anticipar desvíos antes de que se transformen en problemas operativos o reclamos de clientes. “La diferencia no está solo en digitalizar, sino en transformar los datos en decisiones concretas”, explican desde QuadMinds. Con IA integrada, el sistema puede detectar ineficiencias, sugerir ajustes de rutas, anticipar incumplimientos de SLA y optimizar la asignación de flotas en tiempo real, algo impensado con reportes estáticos.
Casos que muestran el impacto real
El cambio ya se refleja en números concretos. QuadMinds, compañía especializada en software logístico, comenta que un TMS en líneas generales permite ahorrar hasta un 15% en costos administrativos y reducir hasta un 50% los tiempos muertos asociados a esperas y replanificaciones.
En Chile, la empresa láctea Soprole enfrentaba uno de los problemas más comunes del sector: la planificación de rutas consumía horas de trabajo diario y generaba desvíos costosos. Tras implementar un TMS con automatización avanzada, logró reducir en un 85% los tiempos de planificación y disminuir en un 22% sus costos de transporte, sin ampliar su flota.
En el sector agroindustrial, Frutas Eloy logró duplicar la cantidad de pedidos gestionados con la misma capacidad operativa. La clave no fue sumar recursos, sino optimizar recorridos, secuencias de carga y visibilidad de la operación, eliminando tareas manuales que ralentizaba el despacho.
Otros operadores, como BASANI, reportan mejoras sostenidas en la reducción de tiempos muertos y en la gestión de excepciones, gracias a una visibilidad en tiempo real que permite reaccionar —o anticiparse— antes de que el problema escale.
Menos kilómetros vacíos, más puntualidad
A su vez, desde QuadMinds explican que la optimización inteligente permite reducir entre 8% y 18% los kilómetros vacíos, elevar la puntualidad de entregas hasta niveles del 98–99% y liberar hasta un 85% del tiempo operativo de los fleet managers, que dejan de ejecutar tareas manuales para enfocarse en decisiones estratégicas.
“Lo que vemos en el mercado es que muchas empresas siguen gestionando operaciones complejas con herramientas pensadas para otro contexto. Cuando incorporan un TMS con IA, el impacto es inmediato, porque la operación empieza a ordenarse sola”, explica Guillermo Castelli, CEO de QuadMinds. “El sistema deja de mostrar solo qué pasó y empieza a decir qué va a pasar y qué conviene hacer”.
La IA como consultor logístico
El verdadero salto ocurre cuando la inteligencia artificial deja de ser un simple analizador de datos y se convierte en un consultor logístico en tiempo real. “A partir de la información de la plataforma, podemos identificar rápidamente los principales obstáculos que hacen ineficiente a la operación y priorizar las acciones que generan resultados inmediatos”, explica Guillermo Castelli, CEO de QuadMinds. En cuestión de días, la IA sugiere ajustes concretos en rutas, asignación de recursos y planificación de cargas, logrando mejoras de eficiencia que antes demoraba semanas en implementarse.
Según McKinsey, empresas que incorporan inteligencia artificial en logística pueden reducir hasta un 20% los tiempos de planificación y aumentar hasta un 25% la utilización de la flota.
Argentina y Chile: diferentes ritmos, el mismo desafío
La adopción avanza a distintas velocidades. En Argentina, persiste una alta dependencia de planillas y procesos manuales, con baja integración entre ERP y TMS y escaso seguimiento en tiempo real. Chile muestra mayor madurez digital, pero aún enfrenta desafíos en predicción dinámica de ETA y en la integración con sensores IoT, especialmente en cadenas de frío.
En ambos mercados, el problema de fondo es el mismo: información fragmentada y decisiones tardías. Allí es donde el TMS demuestra su mayor retorno sobre la inversión.
2026, el año en que el TMS deja de ser opcional
Todo indica que 2026 marcará un punto de inflexión. La escasez de conductores, la presión regulatoria vinculada a eficiencia y sostenibilidad, y una competencia cada vez más digital empujan a las empresas a optimizar cada kilómetro recorrido.
“El transporte que no incorpore automatización e inteligencia va a quedar fuera de juego”, advierten desde el sector. La logística ya no se define solo por capacidad de flota, sino por capacidad de decisión.
Del software al centro de decisiones logísticas
En los próximos años, el TMS evolucionará hacia un rol aún más central: será la fuente única de verdad operativa, el motor de automatización de excepciones y una pieza clave para reducir consumo de combustible, emisiones y huella de carbono.
Así como hoy ninguna empresa concibe sus finanzas sin un ERP, en poco tiempo será impensable gestionar transporte sin un TMS inteligente. La logística del futuro ya no se coordina por teléfono ni se ajusta con planillas: se decide en tiempo real, con datos y con inteligencia artificial.











































