EFECTO DEL DESCONFINAMIENTO COMIENZA A NOTARSE EN EL E-COMMERCE Y DA LUCES DE SU FUTURO EN LA POST PANDEMIA

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La apertura del comercio presencial, que ha comenzado en las últimas semanas en diferentes países de Latinoamérica, ha permitido que los consumidores cuenten nuevamente con más opciones de compra. Esto se ha traducido en que el crecimiento explosivo y sostenido del  e-commerce en tiempos de cuarentena tienda a estabilizarse, aunque con cifras que aún doblan a las del escenario prepandemia y que en Chile se mantienen por sobre el 360%.

El avance del Plan Paso a Paso de desconfinamiento gradual, implementado por el Gobierno, ha tenido en las últimas semanas hitos importantes. En la Región Metropolitana ya no hay comunas en cuarentena y un número importante de ellas ya están en la fase de Preparación, que les permite, entre otras cosas, abrir las puertas del comercio presencial nuevamente. En otros países de Latinoamérica, el panorama es similar. Si bien aún hay estrictas medidas de distanciamiento y prevención, ya se pueden observar indicios de lo que podría ser una nueva normalidad. En este contexto, se han podido detectar los primeros efectos en la evolución de distintas actividades productivas y también en el consumo masivo.

Para el comercio electrónico, en específico, la reapertura de centros comerciales y tiendas físicas se ha transformado en una primera gran prueba que podría empezar a determinar el real impacto en el largo plazo del enorme crecimiento experimentado por el sector en los meses de pandemia. Los distintos procesos de desconfinamiento, han permitido que los consumidores hoy cuenten nuevamente con más opciones de compra, lo que se ha traducido en efectos que comienzan a notarse.

Un sondeo elaborado por Beetrack, compañía de tecnología asociada a la logística de despachos, observó el crecimiento del e-commerce en los distintos países de Latinoamérica en que opera, en el período comprendido entre la semana del 30 de diciembre de 2019 hasta la del 5 de octubre de 2020. En él se observa cómo en los meses de pandemia, la actividad ligada a este tipo de comercio se incrementó explosivamente, con peaks cercanos al 300%, en el caso de Perú; casi 500% en México; y sobre 600% en Chile, marcados principalmente por grandes eventos del comercio en cada país. Sin embargo, en las últimas semanas se ha podido observar cómo las cifras han tendido a estabilizarse en un nuevo equilibrio.

Si bien, en Chile las medidas de desconfinamiento comenzaron a fines de julio, fue recién a inicios de septiembre cuando el comercio presencial comenzó a abrir de una forma más notoria y consistente. Desde entonces, se ha observado cómo el crecimiento del sector, que en agosto se mantenía principalmente sobre el 500% respecto del período pre pandemia (sin considerar el peak de 616,9% de la primera semana de septiembre, producto del CyberDay), experimentó una baja, que hacia fines de septiembre se mantuvo en alrededor del 360% y la primera semana de octubre se mantuvo en ese mismo nivel. Si bien aún son cifras muy altas, en este período se sumó además una leve caída en la confianza del consumidor, de acuerdo con el Índice de Percepción del Consumidor (Ipeco) elaborado por el Centro de Estudios en Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo, lo cual afecta al comercio en su conjunto.

Fuera de esta última variable, que podría dar la sensación de una caída más pronunciada, en otros países se ha repetido una tendencia más cercana a una leve baja. En México, que no pasó por un proceso de cuarentena obligatoria, pero sí aplicó distanciamiento social y cierre de comercios, su actividad superó la barrera del 370% en mayo, pero en general se mantuvo siempre por debajo de esa línea (entre 250% y 350% aproximadamente), sin contar un momento específico en que la demanda subió, en la semana del 7 de septiembre. Luego de eso, también registró una baja, que a fines de septiembre se situó en un crecimiento de 236%, respecto de la primera semana de 2020.

Por su parte, en Perú, donde la cuarentena terminó a inicios de julio, la actividad ligada al e-commerce había mostrado alzas de más de 270% (tras un primer período de crecimiento negativo, debido a la prohibición de servicios de delivery como medida preventiva), pero luego comenzó a estabilizarse de forma gradual, ya entrada la segunda quincena de septiembre.

“Las proyecciones del sector eran que una vez que se relajaran las medidas del confinamiento, este nivel de sobredemanda que se pudo ver en los meses de pandemia, bajaría, pero se mantendría en niveles aún muy superiores a los anteriores a la crisis sanitaria. La razón para vaticinar esto era que los consumidores habrían adoptado esta nueva conducta de compra online de una forma bastante transversal y se habían acostumbrado a ella, por lo que no habría vuelta atrás. Las cifras que se pueden observar hasta ahora dan cuenta de ese fenómeno, a pesar de que aún es una etapa muy inicial”, explica Sebastián Ojeda, CEO de Beetrack.

El ejecutivo explica que, a pesar de que hay una baja que es observable en el movimiento del sector, las cifras son aún altísimas y muy por sobre cualquier escenario esperable antes de la pandemia, pues el crecimiento anual promedio del e-commerce en años anteriores era de alrededor del 20%. “No sólo el consumidor se ha acostumbrado a esta modalidad, sino que las compañías también, por lo que la oferta online es hoy mucho más extendida que hasta marzo de 2020. Muchas empresas iniciaron su camino en el comercio no presencial producto de la pandemia, otros adelantaron sus planes de aterrizaje en estas plataformas, y eso es imposible de deshacer”, concluye.

 


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