NUEVA LEY DE ETIQUETADO: “ALTO EN…” UN NUEVO DESAFÍO PARA LA INDUSTRIA LOGÍSTICA

Julio 29, 2016 0 2365

ley etiquetado

La conocida “Ley Super8”, que entró en vigencia el 27 de junio, significó un desafío para todos los actores de la cadena logísticas. La nueva normativa obligó a fabricantes y proveedores a rediseñar la operación logística, tendiente a satisfacer las nuevas exigencias con el menor costo y efecto posible.


Por años hemos sido testigo de la preocupación por la ascendente curva de obesidad que registra la población chilena, en especial, los niños. De acuerdo, a un estudio del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) el 70% de los menores va a ser obeso en el corto plazo.


Dichas cifras coinciden con el análisis que arroja el informe realizado por la Comisión de Finalización de la Obesidad Infantil de la Organización Mundial de la Salud que confirma esta tendencia nacional. Bajo esta realidad, las autoridades de Salud desarrollaron –tras años de discusiones- la Ley de Alimentos.


La nueva normativa -que entró en vigencia el 27 de junio- nace como propuesta del Estado para proteger la salud de la población ante las alarmantes cifras de obesidad, mediante la promoción de alimentos saludables, bajo el lema “Chile sabe lo que come”.


Con los octágonos de color negro en la parte más visible de cada producto envasado, que indican si los alimentos presentan altos índices de calorías, azúcares, grasas saturadas y sodio se busca disminuir los índices de sobrepeso y obesidad en el país, que según la última Encuesta Nacional de Salud afectaría a un 64,5% de la población.


Este nuevo reglamento, conocido como “Ley Supe8”, que tiene sus orígenes en temas de Salud conlleva consigo un cambio en las empresas de Alimentos. Pero, como reflejo de la importancia logística, vemos como esta nueva ley ha obligado a los distintos actores de la industria a diseñar su operación, tendiente a satisfacer las nuevas necesidades de sus clientes.


Ante este panorama, cabe preguntarse ¿Cómo ha respondido la industria?, ¿Qué servicios han cobrado relevancia para sus clientes? y saber si ¿está preparado el mercado logístico para esta operación?


ESTADO DE LA INDUSTRIA


Cuando faltaba casi un mes para la entrada en vigencia de la norma, la Asociación de Alimentos y Bebidas de Chile, ya informaba que un 70% de los productos que debían someterse a la nueva normativa ya se encontraba cumpliendo con la ley, lo que representaba un total de 3 mil productos. Esta acción fue catalogada por la entidad gremial como un “esfuerzo extraordinario” que llevaría a que el día de entrada en vigencia estaría el 100% de los alimentos con la nueva rotulación.


En esa oportunidad, la Asociación advertía del incremento en los gastos logísticos que habían asumido las empresas para cumplir con los plazos, por lo tanto se advirtió de la preocupación por la situación financiera de las compañías productoras.


La preocupación se centraba en la prohibición de comercializar alimentos sin las etiquetas, a pesar de ser elaborados y envasados antes de la fecha estipulada para la entrada en vigencia de la ley, lo que –a juicio de la Asociación- generaría cerca de 50 millones de dólares en stock que no se puede comercializar. Una problemática que quedó en los anales de la industria, ya que –al final del día- las cartas ya están sobre la mesa, la nueva ley entró en vigencia.


Ahora en más, sólo queda esperar los análisis de los distintos actores para ver cómo los afectó la puesta en marcha de la denominada “ley Super8” y los desafíos que trajo a los distintos actores de la cadena.


Para conocer ciertas realidades, nos contactamos con Trendy, importante empresa fabricante de helados, confites y snack, que nos comentó sobre los cambios internos que obligó la nueva normativa. En tanto, para conocer otra visión de este nuevo escenario, dos operadores logísticos: APL Logistics y Goldenfrost ahondaron sobre la necesidad del trabajo en conjunto, la implementación tecnológica y el real conocimiento de la ley para ofrecer soluciones eficientes y de calidad a sus clientes.


TRENDY, EL DESAFÍO IMPUESTO


Desde que se conoció las características principales de esta nueva ley de etiquetados, las empresas trabajaron a toda máquina para responder a los nuevos desafíos, con el menor de los costos productivos y logísticos. La clave de esta etapa estaba centrada en respetar a su mayor activo: los productos.


Confites, helados y snack –por su naturaleza- son algunos de los productos que están en la mira de esta ley por sus eventuales excesos en los límites establecidos de azúcares, grasas saturadas, sodio y calorías, por lo tanto muchos de ellos se vieron en la obligación de incorporar en sus envases los ya característicos sellos de advertencia.


sebastian delavegaPara Sebastián de la Vega, gerente de Supply Chain de Trendy, la nueva ley de etiquetados afecta a la compañía -productora de dos grandes categorías de alimentos Helados y Snack & Confites- de modo especial, pues antes que todo plantea los nuevos límites en cuanto a tolerancias máximas de los componentes cuestionados. “Viene a regular en alguna manera este tema y es algo sobre lo que hay que trabajar de manera coordinada en 360° entre todas las áreas de la cadena”.


Ante esta nueva realidad reglamentaria, la empresa comenzó con la primera tarea de analizar una eventual “reformulación de sus productos, sin alterar sus características, para que quedaran dentro de los nuevos parámetros permitidos y así no tener que incluir los sellos”. Esta etapa de análisis y reformulaciones, no tuvo implicancias en el aspecto logístico.


“En cuanto a los productos que efectivamente quedaron con los nuevos sellos “Alto en”, tuvimos que iniciar el trabajo de cambiar los envases (cambio de arte) de estos productos e ir definiendo todos los temas más técnicos relacionados a los sellos propiamente tal: ¿De qué tamaño serán? ¿Dónde ponerlos?; siempre pensando en cumplir con la nueva legislación, afectando de la menor manera posible la imagen del producto”, comentó el ejecutivo.


Según de la Vega, la nueva ley tuvo un comienzo difícil, puesto que existían aspectos de la nueva normativa que no estaban totalmente claros y quedaba lugar a interpretaciones, lo que dificultó que las empresas pudieran tomar definiciones desde un inicio y comenzaran de lleno con el nuevo proceso de abastecimiento de los nuevos materiales de empaque (con sellos), para luego producir, almacenar, distribuir y rotar a tiempo aquellos productos con envases “antiguos”.


“Cuando entendimos en qué consistía definitivamente la ley fuimos donde nuestros proveedores de empaques primarios para comenzar con los cambios”, comentó. Asimismo, el ejecutivo recordó que llegó un momento en que la industria del packaging se “estresó” con los nuevos requerimientos.


“Llegó un momento en que fue muy estresante para la cadena de suministro completa, porque los proveedores de nuestros proveedores de empaques–que no son muchos en nuestra industria- comenzaron a saturarse con la demanda de desarrollo de nuevos artes y clissés para imprimir los nuevos envases. En el caso del canal Supermercados, algunas cadenas se adelantaron hasta dos meses al inicio de la nueva ley (en cuanto a la fecha límite para recibir productos que sobrepasaban los nuevos límites, sin los sellos respectivos), generando en las categorías que van al canal supermercado, un situación a la cual se debió responder con rapidez, coordinación y eficiencia”, agregó.


¿Seguimos fabricando sin sellos? Esta fue una de la pregunta más importante del punto de vista operacional que las empresas se debieron hacer y que conllevo al rediseño de su operación, alineado con una eficiente operación logística.


“Empezamos a apretar los tiempos con nuestros proveedores y ellos a los de ellos; y en un momento, para los casos en que no estábamos llegando con los nuevos empaques debido al adelanto, tuvimos que tomar una decisión: ¿Seguimos fabricando sin sello o paro la línea? La idea, por un lado, era no fabricar inventarios sin sellos que luego no podríamos vender, por otro lado no dejar líneas detenidas y bajar el inventario al nivel que pudiera generar un quiebre de stock;la clave fue reaccionar rápido y estar muy coordinados de punta a punta, apoyándose fuertemente en nuestro proceso S&OP (Sales & Operations Planning)”, recordó el gerente de Supply Chain.


EN EL CENTRO DE LA CADENA


La operación, en respuesta de la nueva normativa, ha estado marcada por distintas interrogantes. ¿Cómo administro mi inventario? ¿Con sello o sin sello? ¿Incorporamos tecnología? Estas son algunas de las inquietudes que debieron resolver los ejecutivos de las distintas compañías como parte de un “Super Proceso”.


“¿Cómo administro mi inventario? De un mismo producto, en el inventario existente en nuestras bodegas, teníamos stock con sello y sin sello a la vez. Aquí nos apoyamos en la tecnología, contando con nuestro WMS (Warehouse Management System) que nos permitió manejar los códigos con la idea de ir administrando, despachando y liquidando los productos sin sellos. En algunos casos comenzamos a hacer operaciones de liquidaciones. Así, llegó un momento en que decidimos no seguir fabricando productos ‘antiguos’”, relató De la Vega.


Asimismo, el ejecutivo de Trendy recalcó que éste es un “desafío en la cadena completa. Comprar, abastecer, fabricar, manejo de productos terminados (warehousing y distribución). Un gran plan en 360°, cuyo desafío es de punta a punta en toda la cadena. Del lado del supply chain ha sido entretenido y desafiante. Nos hubiese gustado tener claridad desde el minuto uno de las características de la ley, pero para contrastarlo tuvimos buenas asesorías y un gran trabajo coordinado tanto interno (compañía) como externo (proveedores, clientes)”. 


En cuanto al etiquetado existieron dos tendencias. “Fabricar productos más saludables de acuerdo a los nuevos límites, o fabricar los productos respetando sus características originales e incorporar los sellos”. “Hay que entender y comprender los productos. La definición estratégica comercial de la compañía fue tener los menos sellos posibles en los productos y por eso el área de desarrollo analizó cada una de las recetas para identificar oportunidades de reformular. Hubo varios productos en que pudimos quedar exentos de sellos. Trabajamos en bajar los niveles, testear y muchos de ellos fueron reformulados sin problemas”.


A reglón seguido, el gerente de Supply Chain se refirió al proceso de empaque: “Aquí tenemos distintos formatos. Entregamos en pallet, cajas e incluso unidades. Lo que nos plantea la ley es sobre el envase primario, por lo cual las cajas no lo requiere, salvo en los display. Una dificultad mayor tienen los productos importados, ya que ahí es más difícil el manejo con los proveedores que muchas veces los productos son internacionales y cuesta contar con un empaque exclusivo para Chile”. “Para quienes importan gran parte de su portafolio, la solución más práctica que están tomando es pegar un sticker transparente con los sellos. Ahí entran otros actores que significa un paso más del producto (se agrega costo). Los proveedores de etiquetas tienen exceso de demanda y los tiempos ya no son los mismos. Pegar las etiquetas es la forma para salir del paso en estos casos”.

Finalmente, Sebastián de la Vega describió los que a su juicio son las etapas o hitos más importantes del proceso de adaptación a las nuevas exigencias de la Ley de Etiquetados.


• “La ley tuvo varios años, con correcciones y reformulaciones. Hubo una fase de la construcción de la ley que tomó buen tiempo, lo que nos obligó a realizar un trabajo interno.
• Reformulación de productos. Una vez que quedaron 100% claros los aspectos de la ley, se analizaron los producto y algunos se reformularon, sin sacrificar las características de nuestros productos.
• Compras en corto y empezar a trabajar con las áreas de diseño para poner los sellos. Aquí nos enfocamos también en el diseño de los envases. El apoyo en nuestro MRP (materials requirement planning) fue clave para una correcta ejecución y manejar los alcances de los materiales.
• Luego de definir nuestros productos y ver como quedaron las reformulaciones pasamos a la fase Operaciones. ¿Cuánto me queda de los materiales antiguos?, ¿cuándo comienzo a fabricar con el sello? Los proveedores comenzaron a cambiar sus artes (abastecimiento) y estábamos contra el tiempo. El apoyo en el proceso de S&OP como centro de la operación fue la clave para canalizar decisiones.
• Luego, se comenzó la parte de planificación y el warehousing de los inventarios. Ya estamos fabricando y llegaron los materiales nuevos. Los códigos van cambiando (productos antiguos y nuevos). Nos apoyamos en tecnologías (WMS) y también con el manejo de la ubicación de cada producto. Las medidas tomadas tenían por objetivo vaciar el inventario los antiguos.
• Liquidar productos con la finalidad de agilizar la rotación del inventario”.

 

AL SERVICIO DE LA LEY


Entendiendo que el cambio que exige la nueva ley de etiquetados afecta a todos, cabe resaltar cómo los operadores logísticos han hecho frente a este nuevo escenario. Para conocer este punto de vista invitamos Goldenfrost y APL Logistics, dos destacados operadores del rubro que comentaron los alcances de esta normativa y los cambios que originó en sus operaciones. Ambos actores de la industria coincidieron en que la clave para adaptarse con éxito a este nuevo escenario fue el conocimiento y la anticipación.


Según Marco Ortega, Gerente Comercial de Consumo de APL, para ahondar en los pormenores que la incorporación de esta normativa trajo consigo, se debe diferenciar entre los productos que se fabrican en Chile, donde hubo un rediseño de los envases con los logos, y los productos importados que obligan a un proceso de etiquetado para dar cumplimiento a la ley.


Es este segundo aspecto el que concentró el interés de APL, que diseñó un servicio de etiquetado para los clientes que lo requirieran. “Hoy nuestro servicio está centrado en el proceso de etiquetado de los productos para que luego sean incorporados en los procesos logísticos de cada cliente. Vamos etiquetando los productos, según las necesidades de cada uno de los clientes y de las características de cada producto”, afirmó Ortega.


A este respecto, Alejandra Araya, Encargada Comercial de Desarrollo de Valor Agregado de la compañía, sostuvo que la clave para nosotros fue “otorgar al cliente un mejor tiempo en los procesos de maquila, en la calidad y el buen precio del servicio de etiquetado. El sector de consumo masivo tiene como característica los grandes volúmenes que se mueven, por lo cual el tiempo operacional de los servicios es primordial”.


Pero nada es de un momento a otro, nada es al azar. Asesorías, conocimiento de la ley y el rediseño del servicio fueron las acciones básicas asumidas por estos operadores para dar cumplimiento a los requerimientos de sus clientes. Estar preparados era la misión de estas compañías.


“Les transmitimos a los clientes nuestra experiencia. Se fueron realizando pruebas con distintos productos. Teníamos que encontrar la solución perfecta”, aseguró Ortega, agregando que “el valor agregado es nuestro sello para eso establecimos una división específica que atendiera estos requerimientos, buscando una buena alternativa para responder con calidad a las nuevas necesidades de los clientes”.


Al mismo tiempo, Araya recalcó que está experiencia “ha sido un caso de éxito para nosotros con un trabajo de preparación, de análisis y de integración. El área de maquila siempre es un servicio de valor agregado. Coordinar e integrar clientes y proveedores es fundamental”.


AGREGAR VALOR


El área de valor agregado es el eje central del servicio que estos operadores logísticos han puesto a disposición del mercado para satisfacer las nuevas y desafiantes necesidades de sus clientes y, en esta línea, Víctor Daza, Gerente de Operaciones de Goldenfrost, sostuvo que “veníamos conversando hace meses sobre lo que podría traer esta ley y llegó el momento en que uno de nuestros clientes nos instó a trabajar en la ley; proceso que estuvo encabezado por el área de valor agregado”, recordó.


Organización y coordinación fueron fundamentales para pavimentar el camino de sus clientes en aras de cumplir con la normativa; siempre con la mirada puesta en no afectar el proceso de producción y despacho. “Nuestro objetivo primordial fue alinear todos los factores para insertar este proceso de etiqueta en la operación que ya teníamos diseñada”, narró el ejecutivo, “encontrar al proveedor idóneo y comunicarnos claramente con nuestros clientes, indicándoles cómo se aplicaba la ley también fue otro desafío”, explicó.


Durante el periodo de implementación de los nuevos servicios la comunicación con los clientes fue activa, enfocada en respetar el producto. “Existía un miedo con respecto a las ventas, pero eso no se ha visto, ya que el número de pedidos y movimiento se ha mantenido”, sostuvo Daza.


En lo práctico, Goldenfrost aumentó el número de trabajadores en materia de Valor Agregado. “Se sabía que cuando esto comenzará habría un aumento y sobreesfuerzo para enfrentar el cambio, No obstante, el éxito se basó en insertar este nuevo proceso a la operación y mecánica de la empresa”, explicó Daza.


Para Milton Beiza, Jefe de Operaciones del Centro de OVA de Goldenfrost, la denominada “ley super8” ha significado un trabajo de varios meses en conjunto con los clientes, donde se fueron buscando las mejorar herramientas para enfrentar el cambio. “Vimos herramientas automatizadas y manuales para lograr cumplir las necesidades que se venían y para eso buscamos proveedores que pudiesen cumplir con las expectativas. El trabajo que se llevó a cabo responde a que estamos conscientes de que esto no es llegar y pegar cualquier etiqueta, ya que tiene un tamaño y ubicación específica”.


“Con proveedores a la altura de las necesidades se puede responder a los clientes”. Esta premisa se ha puesto a prueba en Goldenfrost. “La primera preocupación de los clientes era no afectar su marca con la etiqueta y que ésta fuera bien adherente. Había que buscar un equilibrio entre cumplir con la normativa y no afectar la marca del producto”, explicó Beiza.


Finalmente, a un mes de la entrada en vigencia de la normativa y tras varios meses de trabajo, los ejecutivos de Goldenfrost aseguran que “Se han visto los frutos. “A contar del 1 de marzo se comenzamos a despachar todos los productos con la ‘Ley Super8’. Antes de entrada en vigencia de la ley, todo lo que estaba en nuestras bodegas y disponible para ser comercializado estuvo etiquetado bajo la nueva normativa”, sostuvo Beiza, lo que representa un éxito en toda la extensión de la palabra.

Last modified on Viernes, 29 Julio 2016 16:12

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