ESPECIALISTAS DE LATINOAMÉRICA Y ESPAÑA ANALIZARON EL IMPACTO DE LA COMPETITIVIDAD LOGÍSTICA EN EL COMERCIO EXTERIOR

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Miembros de Movant Connection, espacio que nuclea y aporta valor al mundo de la logística y el comercio exterior, se refirieron a la “competitividad logística y su impacto en el comercio internacional".

Javier Carrizo, Director de Movant Connection, aseguró que ser competitivo es “mucho más” que reducir costos. “Desde luego que optimizar los gastos puede permitir diseñar operaciones logísticas más eficientes y capaces de aportar al éxito del comercio internacional. Pero en el hiperconectado mundo actual, donde cada vez más las variables que hacen a la competitividad tienden a commoditizarse, a ser un estándar, el camino de la competitividad está en sumar valor. Si compartimos precio del combustible, salarios de los trabajadores, sistemas informáticos y debemos circular o utilizar la misma infraestructura, ¿cómo podemos ser más competitivos? La respuesta es sumando valor, entendiendo las necesidades de las cargas y su contexto global, siendo creativos y priorizando la excelencia en la comunicación. La competencia, siempre sana, además innova”, analizó.

Para contextualizar la relación entre la logística y el comercio exterior, Pablo Descalzo (Argentina), especialista en negocios internacionales, definió en primer lugar a la logística como “un proceso de implementación y control de la eficiencia sobre el flujo de mercancías desde un lugar a otro”, por lo que, haciendo una analogía con una empresa importadora, exportadora y/o productora, el “board” es el cerebro de la compañía y la logística es el corazón. En definitiva, Descalzo señaló: “La logística es hacer que las cosas sucedan”.

Y en cuanto a su vínculo con el comercio exterior, afirmó: “Entonces, si la logística logra realmente ser competitiva, dinámica y eficiente, tendrá un impacto en el comercio internacional multiplicador en las operaciones, creando nuevas formas de comercio, tal como está sucediendo actualmente en el E-commerce. Mediante el que, por ejemplo, un productor rural puede, a través de una página web, un transporte internacional y un ‘Hub Logístico’, ofrecer sus productos en los mayores centros de consumo, como son Shanghai y Dubai”.

Por su parte, Jorge Padrino Santos (España), profesional logístico, destacó en primer lugar la “dicotomía” de encontrar en un mundo cada día más globalizado. “Países que se arraigan a un cierre y a un proteccionismo con aranceles y condiciones que hacen imposible el comercio para agentes externos”, dijo.

Para el especialista, actualmente el comercio internacional depende mucho de la competitividad logística, y cualquier agente logístico lo suficientemente fuerte puede afectar inmensamente su dinámica de manera positiva o negativa. “En lo personal, el último año me ha hecho ver la importancia de la competitividad logística tanto para la empresa, cuyas operaciones dependen de un correcto funcionamiento de la cadena de suministro, como para el cliente, para quien cada vez más una logística trazable, confiable y rápida, se está convirtiendo en un elemento diferenciador y en un imprescindible valor añadido”.

En la misma línea, Cristina Malcuori (Uruguay), especialista en formación para el comercio exterior, evaluó que la logística es “una pata fundamental en los negocios de comercio exterior”,  y que incluso el mejor negocio se puede arruinar si no cuenta con una buena coordinación logística y sin una negociación adecuada de tarifas.

Al respecto, Sven Alund Cucurella (Chile), experto en Logística y SupplyChain, sostuvo que se trata de una relación completa y fundamental, donde “el desarrollo de la infraestructura y los servicios logísticos juega un papel prioritario y crucial en relación a las operaciones de comercio internacional de las naciones”.

Situación actual

Consultados sobre su visión de la actualidad logística vinculada al comercio exterior en cada uno de sus países, los referentes brindaron panoramas muy diferenciados.

En el caso de Uruguay, Malcuori aseveró que el país ha hecho mucho para ser más competitivo en su logística, no solo modernizando el Puerto de Montevideo, sino creando normativas especiales como las zonas francas y los puertos libres, que atraen movimiento de carga hacia el país.

Sobre la actualidad de Chile, Alund Cucurella destacó que, a la hora de analizar la competitividad de las operaciones logísticas vinculadas al comercio internacional, se debe hacer de manera integral. Es decir, contemplar el flujo logístico completo incluyendo no solo el movimiento físico de las mercancías de un punto a otro, sino también el tratamiento aduanero y las tramitaciones de los diferentes organismos que intervienen en las actividades que hacen que la operación en sí se concrete, y es en este punto donde el especialista consideró que se presenta la mayor debilidad.

Sin embargo, precisó que, en términos generales, “debemos reconocer que la competitividad logística chilena es muy buena, y la actividad posee un desempeño estable que permite conectarse con fluidez y seguridad con el resto del mundo”.

En cuanto a la situación en España, Padrino Santos explicó que el país es estratégico en cuanto a la logística, ya que sirve como conexión con el continente americano, el africano y es también la puerta al mediterráneo, configurando un sector clave que viene creciendo sin pausa durante las últimas décadas. Tal como se refleja en el reporte “Aggregated LPI”,de 2018, donde España ocupa el puesto 18 en el ranking mundial de desarrollo logístico.

Precisó además que el país cuenta con una importante infraestructura logística en la que se destacan el Corredor del Mediterráneo, compuesto por los importantísimos puertos de Barcelona y Valencia (quinto puerto de Europa), y por otro lado el Corredor del Atlántico, famoso por ser la conexión con la frontera con Francia en Irún.

“Esta inmensa infraestructura provoca una alta competitividad del servicio logístico, acorde con las necesidades globales del comercio internacional, introduciendo en España avances y otros conceptos fundamentales como la logística eco”, agregó.

Respecto a la competitividad del sector en Argentina, Descalzo resaltó: “Es una visión cruel o de lucha desigual basada en la comparativa costo-beneficio. Ya que cualquier producto tiene cierta rentabilidad y la logística representa un gasto que atenta contra ese ´Profit´. Para invertir esta relación y crear valor para la empresa, el reto para los profesionales del comercio internacional  es pensar cómo hacer para que el producto en cuestión sea más beneficioso”.
 
Sumar competitividad desde la gestión

Más allá de las infraestructuras y las condiciones globales, sin dudas la gestión de las operaciones logísticas es también una posibilidad de sumar valor y competitividad al comercio internacional.

De acuerdo con Padrino Santos, la cadena de suministros es la columna vertebral de cualquier compañía, y la logística se está convirtiendo en un elemento diferenciador importante para el cliente y también para el consumidor.

“En el pasado, la gestión de las operaciones se resumía en llevar a cabo la actividad de la empresa. Luego, empezamos a incluir conceptos como la optimización de los procesos y el ahorro de costes. Hoy por hoy, ya no es solo cuestión de optimizar manteniendo los niveles de calidad para poder ahorrar, sino que, cada vez.  los logísticos generamos más valor al producto/ servicio”, explicó.

En la opinión de Malcuori, hoy en día resulta fundamental contar con procesos logísticos que brinden seguridad y transparencia a las operaciones, ya que sin lugar a dudas estos son aspectos muy valorados por los embarcadores y clientes.

Según Descalzo, existen 3 puntos básicos a la hora de gestionar operaciones logísticas: la revisión de costos como ejercicio habitual; el fortalecimiento de las relaciones con proveedores estratégicos como elemento de cohesión; y el análisis de la unitarización de la carga: cómo transportar más mercancía teniendo los mismos costos logísticos.

Por último, para Alund Cucurella, en un mundo cada vez más globalizado e intercomunicado, donde los consumidores demandan inmediatez, los aspectos principales que permiten sumar valor a los consumidores y competitividad a las operaciones son: mejoras en la gestión del tráfico, acortando los tiempos de transporte de los materiales, y  mejoras en la gestión de la comunicación, con el fin de evidenciar, sincerar y dinamizar la información, poniéndola al alcance de todos de manera ágil y de fácil lectura.