¿CUÁNDO TENDREMOS UN RESPIRO EN LA CADENA DE ABASTECIMIENTO?

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Por: Rodrigo San Martín M. - Managing Director - GORI Chile & Argentina

Por muchos años las cadenas de abastecimiento se comportaron de manera más o menos predecible, con ciclos bien determinados durante el año. Dependiendo de la industria y el modo de transporte, podíamos ver ciclos predecibles que en mayor o menor medida ponían presión temporalmente al sistema. Estos ciclos históricamente han ayudado a que durante la temporada baja los proveedores de servicios, en especial de transporte, logren ajustar operaciones balanceando capacidad, rutas, flota, etc.

Todo esto ha cambiado radicalmente desde marzo del año pasado. Estos últimos 16 meses hemos pasado por muchos escenarios complejos, donde destacan falta de contenedores, falta de capacidad, poca confiablidad de itinerarios, fuerte congestión en puertos y además un incremento muy importante en los costos de transporte.
Los problemas de alta congestión, falta de capacidad y costos elevados se mantienen aun estando en los meses que antes teníamos clasificados cómo temporada baja. Así las cosas, es válido preguntarse qué puede venir hacia delante.
Lamentablemente, hay muchos indicadores de que la situación no mejorará en el corto plazo. A continuación revisaremos algunos de ellos.

Desbalances de Demanda y capacidad
Desde comienzos de la pandemia, se ha visto un marcado desbalance entre producción y consumo. Hemos visto además países que cierran fronteras, bloquean puertos y luego abren nuevamente de una manera bastante impredecible. Sin ir más lejos, en Chile hemos tenido muchos cambios en el plan paso a paso desde su implementación y antes de esto tuvimos una prolongada cuarentena. Otros países como Perú o Colombia tuvieron cerrados sus puertos por tiempo prolongado. Adicionalmente, las navieras han ido ajustando su capacidad a nivel global. La segunda mitad del año pasado y más marcadamente este año, la demanda global se ha recuperado rápidamente. Por ejemplo, según datos de la Cámara de Comercio de Santiago, las ventas del comercio minorista en Chile entre Enero y Mayo crecieron 27%. Lo que supera lo visto en EE.UU. y China, que crecieron 25% y 27% respectivamente.
Este escenario ha configurado una tormenta perfecta en la cadena de abastecimiento global, lo que se ha traducido en falta de capacidad, congestión, poca confiabilidad de itinerarios y tarifas que han subido a niveles nunca vistos. Por ejemplo, el Shanghai Containerized Freight Index (SCFI), que mide la fluctuación de los precios spot de las 15 principales rutas de exportación desde este puerto, ha saltado de 1.000 puntos a comienzos del año pasado a 4.100 en julio 2021.

Recuperación desigual
La recuperación no está siendo igual en todos los países. Esto va muy de la mano con cómo se ha enfrentado la pandemia y las diferentes medidas restrictivas que han implementado.
Chile por ejemplo tiene prácticamente un 75% de su población vacunada con una dosis y casi 65% con esquema completo. Esto ha significado una caída abrupta de casos, que ha permitido relajar restricciones más rápido y quizás de manera más permanente que otros países comparables. Solo por citar ejemplos dentro de la Alianza del Pacifico: Perú tiene un 20% con una dosis y 13% con 2 dosis, Colombia 31% y 22% y México 32% y 18%.
Estas asimetrías, han permitido que algunos países ya estén exportando e importando a niveles pre pandemia, mientras que otros aún no se recuperan a estos niveles. Veamos el ejemplo de Chile, según las cifras del Banco Central el primer semestre las exportaciones alcanzaron los USD 45 mil millones, lo que significa un crecimiento de 29,4% respecto del mismo período del año pasado. Por su parte las importaciones totalizaron los primeros seis meses del año USD 36 mil millones, equivalentes a un crecimiento de 42% respecto del primer semestre del 2020.
Estos desbalances solo generaran más problemas en normalizar la capacidad de transporte marítimo global y la disponibilidad de contenedores. Lo que sigue poniendo presión al alza en las tarifas.

Congestión de Puertos
Actualmente, según datos de Sea-Intelligence, solo el 40% de las naves están cumpliendo en tiempo sus itinerarios en promedio a nivel global. Uno de las razones de esto es la congestión en puertos.
Si bien la situación ha ido mejorando, aun se ven puertos como Oakland con demoras de más de 10 días en atender naves. Adicionalmente, la pandemia nos sigue generando eventos como el cierre del puerto de Yantian por un brote de Covid -19 durante junio.

Capacidad de transporte marítimo
A nivel mundial, la capacidad en las principales rutas de comercio se ha ido recuperando, pero según datos de la industria (ING Sea-Intelligence) el primer trimestre de este año aún queda una brecha de 10% de menor capacidad atribuida a las cancelaciones de puertos (conocida como Blank Sailings). Estas cancelaciones son por lo general atribuibles a retrasos causados por la congestión en puertos principales.
Para condimentar aún más este escenario, localmente en temporada de invierno sufrimos con los problemas de causados por el alto de las olas en el puerto de San Antonio. Por ejemplo, en julio sobrellevamos 3 semanas con cancelaciones a las rutas de Europa y costa Este de Norteamérica debido a este problema. Una dificultad que al país le cuesta millones, pero al que al parecer nadie encuentra una solución.
Llegada de nuevos barcos
Durante lo que va del 2021, según datos de ING Sea-Intelligence, las ordenes de nuevos buques portacontenedores llegan a 229, que suman una capacidad de 2.2 millones de Teu. Cuando estas naves estén operativas, dentro de 18 meses, representarán un aumento de 6% de la capacidad global. Pero, por otro lado, según analistas del sector, como por ejemplo Vespucci Maritime, estos incrementos serán menores que el crecimiento de la demanda. Lo que además se repetirá por los siguientes años hasta 2024.
Es posible que durante los próximos meses del 2021 y durante todo el próximo año, sigamos viendo falta de capacidad, congestión y tarifas elevadas. Lo que para el consumidor se traducirá en quiebres de stock y alzas de precios en los productos de consumo. A su vez, para quienes trabajamos en esta industria, significa que no tendremos temporada baja.