MIS CONDUCTORES Y AYUDANTES SE VAN DE LA NOCHE A LA MAÑANA ¿QUÉ ESTOY HACIENDO MAL?

Junio 24, 2013 0 25540

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Hace poco un gerente del rubro de la construcción me comentaba con frustración que cada día en terreno era una lucha constante por retener operarios en la obra (desde jornaleros hasta especialistas) ya no sólo por el eterno fantasma de la minería, que se traga cuanta mano de obra quepa en su aparatosa estructura, sino además por otras obras de construcción que conseguían operarios megáfono en mano a la salida de cada edificio en construcción. Así, enfierradores, soldadores, carpinteros, etc. desfilaban de una obra a otra a la espera de mejores condiciones laborales (la mayoría de las veces expresada en un pequeño aumento salarial).


En el rubro de logística y transporte la rotación de personal es mayor, los paros son más frecuentes y el ausentismo parece ser parte del contrato laboral. En consecuencia, el primer mensaje que quisiera transmitirle es que usted querido lector, si le ocurre este fenómeno al menos no está solo…... La pregunta del título de esta columna se la están haciendo muchos actores de la economía chilena en estos momentos y la respuesta no es fácil, pero va por la línea de ser “víctimas del nuevo recurso humano” (por caricaturizarlo de alguna manera). Este fenómeno merece ser estudiado en detalle para alinear los intereses mutuos entre demanda y oferta laboral.

 

La razón del inédito éxodo laboral inter e intra-industria tiene sus raíces en dos factores diferentes: uno económico y el otro social. El primero tiene que ver con las bajas cifras de desempleo nacional que, siendo motivo de orgullo y alegría para la economía chilena, impone costos y complejidades a las que no hemos estado acostumbrados en el pasado (la norma era más cercana al alto desempleo que al pleno empleo). Lo anterior es evidente en rubros como la construcción, minería, transporte y manufacturas, entre otros, porque ha habido un boom de proyectos de consumo intensivo en mano de obra semi y no-calificada cuyas rentas estaban, hasta hace poco, cercanas al salario mínimo y hoy están muy por sobre éste.

 

Este fenómeno por sí solo, tiene una solución rápida en el corto plazo: aumentar paulatinamente los salarios. El problema de esta solución es que si la competencia (la empresa de al lado, la minería o quien sea) ofrece $1 más que usted, entonces su mano de obra emigrará con toda seguridad, a lo que usted puede responder aumentando su oferta inicial en $2 y así sucesivamente hasta llegar (teóricamente) a un valor de equilibrio. Si el mercado interno funcionara perfecto, esto simplemente implicaría una transferencia entre productores y consumidores manteniéndose el excedente social neto invariante pero con una mejora en la distribución del ingreso.

 

Esto último que suena a clase de microeconomía, es en otras palabras, la expresión de dividirse la cuenta entre todos los que cenan en la misma mesa; así por ejemplo, si los costos de conductores y ayudantes de transporte en el retail aumentara un 40%, esta proporción se traduciría en un aumento de sus costos logísticos y estos a su vez implicarían un aumento del costo total de producción que debiese solventarse parcialmente entre el retail y sus clientes, quienes pagarían un precio más alto por los productos. Pero en competencia perfecta, este aumento de precios se debiera repetir también en toda la competencia que ofrece bienes sustitutos (es decir, otras tiendas del retail) y por ende no habría pérdida de porción de mercado ni grandes descalabros.

 

No obstante, los mercados están lejos de ser perfectos y por ende el seguir esta lógica de un aumento sostenido de salarios trae consigo varias ineficiencias. Desde luego, hay rigideces laborales y sindicales que hacen que los cambios en esta materia tomen más tiempo del que asume el modelo teórico y haya costos de transacción que no aparecen en el análisis anterior. Esto se traduce en quiebres de stock, mayores lead times, mayores costos administrativos, baja especialización y por ende pérdida de eficiencia que lesiona la productividad de la industria y del sistema económico en general.

 

El segundo factor decisivo de este fenómeno del éxodo laboral es de origen social. En efecto, existe un “nuevo recurso humano” que es más complejo de satisfacer, está más empoderado y exige condiciones difíciles de cumplir por el empleador. La aspiraciones laborales ya no se circunscriben sólo a lo salarial sino que comprenden otras dimensiones como proyección laboral, horario flexible, beneficios de salud, educación, etc. que requieren de una mirada más amplia que la que hasta ahora se le ha dado al tema laboral en el rubro de transporte y logística.

 

Pero cabe preguntarse qué ha pasado en otros lugares del mundo a este respecto, ya que es evidente que países europeos o de Norteamérica ya han pasado por etapas de pleno empleo y han realizado diagnósticos y propuesto soluciones. No es mucha la literatura disponible sobre este tema pero hay al menos algunas publicaciones que vale la pena mencionar aquí. Partamos con una cita textual del informe “Shortage of Qualified Personnel in Road Freight Transport” publicado por el Directorate-General For internal Policies del Parlamento Europeo del año 2009:


“El transporte de mercancías por carretera registra una creciente escasez de conductores profesionales, que se ha constituido como uno de los problemas más acuciantes, con una grave incidencia en la competitividad del sector en los últimos diez años. Ese déficit ha adquirido un carácter progresivamente estructural en toda Europa, aunque sus efectos no se han notado simultáneamente en todos los Estados miembros de la UE, ni con la misma intensidad y envergadura.”

 

Otro caso es el que publica en 2010 la revista Canadian Transportation & Logistics bajo el título “Transportation growth will be hampered by labour shortage”. En este caso se menciona como en Canadá se había dado un crecimiento sostenido del sector transporte y logística entre 1995 y 2007 (con un 4,9% anual) que iba por sobre el crecimiento del PIB de ese país, para luego enfrentar una recesión de un 5,5% en el período 2008-2009 y del 2010 en adelante se previeron crecimientos de este sector por sobre el PIB pero bajos en relación a años anteriores (a pesar de venir saliendo de un período recesivo). Ya en recuperación se mencionan crecimientos no mayores al 2,3% anual, principalmente frenados por un estancamiento en la disponibilidad de fuerza laboral. Similar al caso chileno, en el caso canadiense el crecimiento se debió al aumento de insumos básicos y materias primas de países como China y Brasil entre otros. No obstante, el crecimiento pudo haber sido mucho mayor de haber existido recursos humanos para acompañar este crecimiento.

 

Las lecciones que han sacado otros países respecto de la escasez de conductores son similares y coinciden en al menos los siguientes puntos:


Aspectos socioeconómicos: aumento bruscos de demanda por transporte debido a crecimientos en mercados de alto volumen (por ejemplo China e India). Aspectos demográficos: Disminución de población en edad laboral y de interés en el rubro. Aspectos de competencias laborales: La incorporación de tecnología y globalización requiere de un perfil humano más calificado, más escaso. Aspectos de género: Hay un desbalance significativo en la participación de mujeres en este rubro. Aspectos de migración: La legislación y gestión migratoria no ha ido a la par con las necesidades de crecimiento del rubro.

 

En resumen, el problema es multidimensional y en Chile requerirá del concurso de muchos actores para poder resolver el problema de fondo. Se requiere que cada empresa estudie y conozca las motivaciones de quienes prestan estos servicios y busquen puntos de acuerdo más allá de lo puramente salarial; que se comprometan aspectos de desarrollo profesional, adquisición de nuevas competencias y flexibilidad laboral en los casos que corresponda. La incorporación de mujeres ya ha sido implementada en la construcción y el rubro de transporte y logística está atrasado en esa materia. La inmigración de facto (sin la legalidad correspondiente ni las condiciones de salud y laborales ad-hoc) ya es un hecho y puede llegar a representar un problema político mayor que deberá enfrentarse en forma directa y frontal. Mientras estos aspectos no se aborden por todos los actores (Estado y privados) seguiremos viendo altibajos en las dotaciones de personal respondiendo a fluctuaciones en las tasas de empleo y crecimiento económico.

Last modified on Lunes, 24 Junio 2013 10:23

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