LISTOS Y PREPARADOS: LEMA PARA LAS OPERACIONES DE LOS NUEVOS TIEMPOS

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Estar preparados, ¿para qué? no lo sabemos, pero tenemos que estarlo. por ilógico que suene, puede ser esto lo que nos haga, no sólo sobrevivir a la próxima crisis (que seguro vendrá), si no que sobresalir en un mercado cada vez más exigente y cambiante.

Nadie (a excepción quizás de Bill Gates) tenía la palabra “Pandemia” como posible escenario. Pero sí teníamos “terremoto”, “estallido social”, “huelgas”, “mal tiempo en puertos”, siendo eventos cada vez más recurrentes, y haciendo que VUCA (acrónimo utilizado para describir ambientes volátiles, inciertos, complejos y ambiguos), un término de los años 80, sea el “trending topic” del momento.

Ignacio LaraEs que en el mundo globalizado y conectado de hoy, con cadenas de valor más complejas, estos hechos tienen un alcance cada vez mayor. En los últimos 20 años, el valor de bienes transados globalmente se triplicó a más de USD 10 trillones por año, generando modelos de manufactura y distribución cada vez más eficientes, pero sin querer, dejando una ventana abierta en términos de su exposición a riesgos.

Un informe publicado por McKinsey Global Institute indica que los eventos que afectan la producción global serán cada vez más frecuentes. Hoy, en promedio, hay un evento disruptivo de un mes o más de duración cada 3,7 años. Y en términos del impacto económico o financiero, el estudio postula que en una década, las compañías pueden esperar perder un 42% de EBITDA por este motivo.

¿Es este el fin de la globalización? Como todo lo descrito anteriormente, nada es absoluto. Si bien el 80% del comercio internacional involucra a países con indicadores de estabilidad política a la baja según los criterios del Banco Mundial, en los próximos 5 años, sólo entre el 16% y el 26% de las exportaciones podrían cambiar de países. Ya sea porque el recurso de extracción está en un país determinado, existen incentivos gubernamentales, o debido a que algunas industrias están tomando enfoques de mayor regionalización; el énfasis en el comercio internacional se mantiene.

Todo esto genera cambios profundos en toda la sociedad, afectando sus hábitos de consumo. Por ejemplo, en la industria de la moda, la Ellen Mac Arthur Foundation (organización que promueve modelos de negocio de economía circular) identifica aspectos relevantes en esta materia: primero, el e-Commerce seguirá creciendo sobre las tiendas físicas (algo que se hizo evidente en el estado de pandemia actual). Segundo, los consumidores favorecen cada vez más a marcas con un propósito más allá de su rentabilidad, siendo la sustentabilidad, uno de los tópicos más relevantes.

Si a esto se suma la crisis económica global, entonces los fabricantes de ropa tenderán a tener colecciones sin una estación marcada, con ropa pensada para durar más y hecha con materiales que permitan volver a producir ropa una vez que se desechen, fomentando métodos de recolección e incrementando la relevancia de la logística inversa.

Un análisis hecho en enero de 2020 por Gartner, con los 4 factores que impactarán el futuro del Supply Chain, confirma que más que ser el origen, la pandemia vino a acelerar el ritmo de los cambios que venían: primero, la mano de obra está cambiando. Se hace necesario talento con habilidades de adaptación a nuevas tecnologías, con mayor capacidad de toma de decisión en ambientes cada vez más automatizados. Segundo, las máquinas son inteligentes.

Los avances en inteligencia artificial y la capacidad para no sólo predecir demanda, si no que generar modelos de planeación de escenarios son y serán cruciales para responder a eventos cada vez más inesperados y de alto impacto. Tercero, todo está conectado. Por ende, la data relevante siempre podrá estar disponible. Y, por último, la economía circular será una obligación. Para el 2029, será inconcebible tener Cadenas de Abastecimiento que generen desechos.

A modo de reflexión, la Cadena de Abastecimiento y la Logística en particular, vive días de profunda transformación, pasando de ser una unidad centrada en el costo y en la eficiencia, a ser un pilar fundamental en la creación de valor e impacto en la experiencia al Cliente. Y en este sentido, la principal transformación, es la de las personas. Mucho se habla de la “transformación digital” (otro trending topic), pero no hay que confundir el fin con los medios. Sin duda, la tecnología juega un rol fundamental en poder lograr más eficiencias, mayor flexibilidad y mejor información, pero sin personas capaces de tomar las decisiones adecuadas, centradas en el cliente y en cómo crear valor, adaptables y con un enfoque colaborativo, todas las herramientas carecen de utilidad y nuevamente estaremos reaccionando (y no preparados) a la próxima crisis.

Por Ignacio Lara.