El INVENTARIO EN EL CENTRO DE LA ESTRATEGIA

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La transformación digital y la pandemia de COVID-19 no han hecho más que incrementar los desafíos que tienen las empresas para poder satisfacer las crecientes demandas de un cliente cada vez más empoderado y con nuevos comportamientos de consumo.

Hoy en día todos los productos, salvo excepciones, son comoditizables y, por lo tanto, si el cliente no los encuentra en un determinado proveedor simplemente se cambia; y si la demanda por estos productos es recurrente, no sólo corremos el riesgo de perder una venta si no también el riesgo de perder a este cliente, cuyo costo de recuperarlo puede ser altísimo.

JUAN RICARDO SEPULVEDA MORALES¿Cómo pueden las empresas reducir este riesgo? Llevando el inventario al centro de la estrategia. La disponibilidad de inventario es determinante para poder sortear exitosamente estos desafíos, sin embargo, el inventario ha tenido un rol periférico en la estrategia de las empresas. Los procesos de planificación de demanda y gestión de inventarios (sin duda los eslabones más importantes de la cadena por todo lo que implica fallar en la disponibilidad de productos y el impacto en los procesos posteriores) han quedado postergados y se han priorizado otros eslabones de la cadena. Si no se dimensiona adecuadamente la demanda presente y futura, todo lo que se diseñe en términos de procesos e infraestructura logística en toda la cadena puede dejar una operación sobredimensionada o subdimensionada.

El inventario impacta:

• Las ventas: no tener la disponibilidad o mix de productos adecuados para satisfacer la demanda se traduce en menores ventas y en pérdida de clientes.

• El flujo de caja:

• No tener inventario para satisfacer la demanda implica menores ingresos por venta.

• Tener más inventario de lo que se demanda implica tener stock inmovilizado y obsolescencia, la que a su vez hace bajar el valor de estos activos.

• Tener más inventario implica mayores costos logísticos y de infraestructura.

• Las operaciones: incremento en el número de operaciones y, en algunos casos, perdida de la eficiencia.

En general, los problemas de planificación de inventarios más recurrentes a los que se enfrentan las empresas son:

• Disponibilidad: mix y cantidad de productos en el lugar correcto, sobrestock y obsolescencia.

• Control y visibilidad: medición de performance y mejora continua que permitan el adecuado desarrollo de la operación y su sostenibilidad en el corto, mediano y largo plazo.

• Know-how: conocimiento al interior de la empresa y personas técnicamente capacitadas.

• Tecnología: herramientas que ayuden en el proceso de planificación y gestión de inventarios.

Todos los cuales pueden ser resueltos, desarrollando:

• Procesos de planificación de demanda: La planificación de demanda es un proceso de gestión de la cadena de abastecimiento para pronosticar, o predecir, la demanda de productos y así garantizar que estos se puedan entregar en el tiempo comprometido, logrando la satisfacción de los clientes. El objetivo es lograr un equilibrio entre tener niveles de inventario suficientes para satisfacer las necesidades del cliente sin acumular sobrestock.

• Metodologías de gestión de inventarios: Es imposible gestionar miles de productos uno a uno y por lo tanto se debe segmentar de acuerdo con criterios que permitan priorizar la gestión dependiendo del impacto que los productos tienen en el negocio. Para esto existen técnicas que permiten segmentar los productos en uno más criterios con alta efectividad, mejorando la rentabilidad del negocio.

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• Metodologías S&OP: Son muchas las áreas de una empresa involucradas en el proceso de planificación, donde generalmente participan: ventas, marketing, abastecimiento, logística y finanzas; por lo tanto se deben coordinar para conciliar los pronósticos de demanda con los requerimientos financieros y logísticos.

• Planificación en uno o más niveles: Se debe determinar a qué nivel se implementará todo lo anterior. ¿Se hará en un solo nivel?: Proveedor-Centro de Distribución, o Centro de Distribución-Cliente, ¿O multinivel?: Proveedor-Cliente, integrando todos los niveles de la operación. Es recomendable hacerlos en todos los niveles ya que optimizar independientemente por cada nivel no garantiza mejorar la disponibilidad de cara al cliente final ni tampoco la eficiencia operacional de toda la cadena.

Transversalmente a todo lo anterior es clave contar con las herramientas adecuadas para facilitar el proceso de planificación, y diseñar herramientas y procedimientos de control de corto, mediano y largo plazo, lo que permitirá: medir la evolución de la operación, que esta se desarrolle de acuerdo con lo planificado y que se cumplan los objetivos medibles a través de los indicadores. Esto garantizará la sostenibilidad de la operación en el corto, mediano y largo plazo.

Por: Juan Ricardo Sepúlveda Morales, consultor en Cadena de Abastecimiento