CÓMO LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL PUEDE GENERAR CRECIMIENTO EN SUDAMÉRICA.

Marzo 15, 2018 0 2204

Sudamérica tiene la necesidad apremiante de lograr una solución sostenible para su persistente bajo nivel de productividad y crecimiento económico. Afortunadamente, en el horizonte se vislumbra un nuevo factor de producción, que promete transformar la base del crecimiento económico en toda la región y más allá.


El fin del último boom económico en Sudamérica, a principios de esta década, expuso una vez más la dependencia que tiene la región de las exportaciones de productos básicos y una incapacidad de abordar su persistente déficit de productividad.


Nuestro estudio revela que la capacidad que tiene la inversión de capitales de impulsar el progreso económico está declinando y que el crecimiento de la mano de obra es cada vez más lento. Estas dos palancas son los determinantes tradicionales de la producción; sin embargo, no pueden proporcionar el crecimiento y la prosperidad duradera que buscan las economías sudamericanas.


Aun así, el pesimismo a largo plazo es injustificado. Dada la reciente convergencia de un conjunto transformador de tecnologías, las economías están ingresando a una nueva era en la cual la inteligencia artificial (IA) tiene el potencial de superar las limitaciones físicas del capital y la mano de obra, generando nuevas fuentes de valor y crecimiento.


En efecto, Accenture analizó 5 economías sudamericanas, así como de varios otros países desarrollados y emergentes, y encontró que la IA tiene el potencial de agregar hasta un punto porcentual a los índices de crecimiento económico anual de la región para el año 2035.


Sudamérica ya está tomando a la IA muy seriamente. Las empresas mineras ya están utilizando máquinas autónomas en las minas de Perú; los reclutadores de personal aprovechan los algoritmos de “emotion analytics” en Chile y los clientes de los bancos, de las aerolíneas y de los retailers en toda la región están hablando con “chatbots” (programas que “conversan” con las personas al proveer respuestas automáticas a entradas hechas por el usuario).


Los académicos sudamericanos están desafiando los límites en áreas que van desde el control de epidemias hasta la identificación de fraude en la distribución de la electricidad. Empresas multinacionales, como por ejemplo Unilever, están desarrollando y lanzando pilotos de soluciones de IA en Sudamérica como piloto de prueba antes de implementarlas en todo el mundo. Y todo esto es posible gracias al gran interés que demuestran los líderes de negocios de la región, especialmente los CIOs, y el comprobado interés y aceptación de las soluciones de alta tecnología por parte de los consumidores.


Los líderes sudamericanos tienen muchas razones para apostar a esta oportunidad que permitirá a la región avanzar rápidamente hacia una mayor innovación, productividad y progreso económico.


Para evitar perderse esta oportunidad, los formuladores de políticas públicas y líderes de negocios deben prepararse y trabajar en pos de un futuro con inteligencia artificial. Deben hacerlo, pero con la idea de que la IA no es simplemente otra tecnología que mejora la productividad, sino la herramienta que puede transformar nuestro pensamiento sobre cómo se genera el crecimiento.


EL NUEVO FACTOR DE PRODUCCIÓN

 

En las últimas décadas, se han reducido los índices de crecimiento del producto interno bruto (PIB) mundial. Las principales economías sudamericanas no han sido la excepción. Incluso el período de alto crecimiento que disfrutaron en la primera década de este siglo ha dado lugar a un casi estancamiento. Las principales mediciones de la eficiencia económica han caído de manera pronunciada, mientras que el crecimiento de la mano de obra también se está reduciendo en la región.

 

Crecimiento del PIB Global. Una larga desaceleración: La desaceleración económica en Sudamérica destaca los problemas persistentes de productividad de la región. Los aumentos de productividad de Sudamérica han sido mediocres incluso durante los periodos de crecimiento de la región. Por ejemplo, durante la aceleración del crecimiento en el periodo 2001-2005, el grupo de cinco importantes economías sudamericanas en nuestro estudio mejoró su productividad total de los factores (PTF) en un promedio anual de 0,7%. Durante el mismo período, la PTF de Indonesia creció un 2,1% y la de Corea del Sur, un 2% al año.

 

Crecimiento Regional. Los mercados emergentes de Asia crecen más rápido que las economías sudamericanas desde hace décadas. Durante esa época de bonanza, las empresas sudamericanas tenían el lujo de ignorar sus limitaciones de productividad porque los altos ingresos- especialmente por las exportaciones de productos básicos y el consumo interno- les aseguraban la prosperidad aunque sufrieran una reducción en los márgenes. Esta situación no pudo sostenerse.


En la actualidad, las fuentes de ingreso son menos generosas y el problema de productividad en la región ha quedado al descubierto. Un resurgimiento sostenible del crecimiento debe ir acompañado de un aumento de la productividad.

 

Con lo cual, ¿de dónde provendrán el nuevo crecimiento y la productividad? Tradicionalmente, el capital y la mano de obra son los “factores de producción” que generan expansión económica. El crecimiento ocurre cuando aumenta el capital o la mano de obra, o cuando los mismos son utilizados de manera más productiva.

 

En Sudamérica, la efectividad en el uso del capital ha bajado desde hace una década y el crecimiento de la población en edad laboral activa se está desacelerando rápidamente.


¿Esto implica que Sudamérica está experimentando el fin del crecimiento tal como lo conocemos?


Por más desalentadores que sean los datos para la región—y para la mayor parte del mundo— se pierden una parte importante de la historia. Este elemento faltante es cómo las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial afectan el crecimiento en la economía. Los economistas siempre han pensado que las nuevas tecnologías generan crecimiento a través de su capacidad de mejorar la PTF. Esto tenía sentido para las tecnologías que hemos visto hasta ahora. Los mayores avances tecnológicos de los dos últimos siglos—la electricidad, el ferrocarril y la tecnología informática—aumentaron radicalmente la productividad.

 

En la actualidad, estamos presenciando el despegue de otro conjunto transformacional de tecnologías, comúnmente denominadas “Inteligencia Artificial” (ver “¿Qué es la inteligencia artificial?”). Muchos consideran a la IA como algo similar a los inventos tecnológicos del pasado. Si creemos esto, podemos esperar cierto crecimiento, pero nada transformativo. Sin embargo, creemos que la IA tiene el potencial de ser no solamente otro factor que impulsa la PTF, sino un factor de producción completamente nuevo. ¿Cómo puede ser esto posible?

 

La clave es darse cuenta de que la IA es algo más que sólo otra oleada tecnológica. Se trata de un híbrido único de capital y mano de obra. A diferencia de las tecnologías anteriores, la IA crea una fuerza laboral completamente nueva. Puede replicar las actividades laborales a mayor escala y velocidad, e incluso realizar algunas tareas que superen las capacidades de los humanos. Sin mencionar que en algunas áreas tiene la capacidad de aprender más rápido que las personas—aunque, por ahora, sin la misma profundidad. Por ejemplo, al utilizar asistentes virtuales, se pueden revisar 1.000 documentos legales en cuestión de días en lugar tomarles seis meses a tres personas.

 

Análogamente, la IA puede materializarse como capital físico, como por ejemplo los robots y las máquinas inteligentes. Y, a diferencia del capital convencional como son las máquinas y los edificios, puede mejorar con el tiempo, gracias a sus capacidades de auto-aprendizaje. En base a nuestro análisis y modelización, podemos ilustrar qué sucede cuando la IA se percibe como un nuevo factor de producción en lugar de solamente un mejorador de la productividad. El verdadero potencial de la IA está en esta capacidad de complementar y mejorar los factores tradicionales de producción.

 

TRES CANALES DE CRECIMIENTO LIDERADOS POR LA IA

 

Como nuevo factor de producción, la IA puede generar crecimiento de tres maneras importantes, como mínimo. En primer lugar, puede crear una nueva fuerza de trabajo virtual—que denominamos “automatización inteligente”. En segundo lugar, la IA puede complementar y mejorar las habilidades y capacidades de las fuerzas de trabajo existentes y el capital físico. En tercer lugar, como otras tecnologías previas, la IA puede estimular innovación en la economía más allá de su actuación directa.


Con el tiempo, esto se convertirá en un catalizador para lograr una transformación estructural amplia, ya que las economías que utilizan la IA no solamente hacen las cosas de manera diferente, sino que harán cosas diferentes.

 

Automatización Inteligente

 

La nueva ola de automatización inteligente impulsada por la IA ya está generando crecimiento a través de un conjunto de características diferentes de las soluciones tradicionales de automatización.

 

La primera característica es su capacidad de automatizar las tareas complejas del mundo físico que requieren adaptabilidad, agilidad y aprendizaje. Consideremos las dificultades y los peligros a los que se enfrentan las personas al detectarse gases nocivos en una mina. Los investigadores de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) de Perú han desarrollado un robot de cuatro ruedas que explora la mina en forma autónoma para detectar metano, dióxido de carbono y amoníaco. El robot utiliza sensores para detectar estos gases y luego genera rutas para aplicar dentro de la mina, a medida que recoge información sobre los niveles de gas.

 

La segunda característica distintiva de la automatización inteligente impulsada por la IA es su capacidad de solucionar problemas en diferentes industrias y puestos de trabajo—al contrario de la tecnología de automatización tradicional, cuya aplicación es específica para cada tarea. Miremos tan solo la amplia adopción en atención al cliente de los“chatbots”, es decir los asistentes virtuales que ayudan a las personas en su lengua nativa. En la actualidad, las empresas desde el Banco Galicia de Argentina hasta la aerolínea colombiana Avianca y la plataforma de e-commerce brasileña Shop Fácil emplean estos robots.

 

La tercera característica de la automatización artificial es la más poderosa: el auto-aprendizaje posibilitado por la repetitividad a escala. La start-up chilena The Not Company (o NotCo) desarrolló un algoritmo apodado Giuseppe, que analiza los productos alimenticios basados en proteínas animales y genera recetas de alternativas veganas que no sólo tienen el mismo gusto y textura, sino que también ofrecen una mejor nutrición. Para lograrlo, Giuseppe analiza la estructura molecular de los alimentos y descubre estructuras similares basadas en combinaciones de ingredientes veganos. Por ejemplo, Giuseppe hace “mayonesa” en base a almidón de papa, proteínas de arvejas y hojas de romero. Cuánto más crece su base de datos, más aprende el algoritmo “chef”—y más combinaciones puede elaborar. Este aspecto de auto-aprendizaje de la IA es un salto en adelante fundamental. Mientras que el capital tradicional de la automatización se degrada con el tiempo, los activos de la automatización inteligente pueden mejorar continuamente.

 

Aumento de la Mano de Obra y de Capital


Una parte importante del crecimiento económico de la IA no provendrá del reemplazo de la mano de obra y el capital existentes, sino de un aumento de su eficacia.

 

Por ejemplo, la IA puede posibilitar que los seres humanos se concentren en aquellas partes de su función que agregan más valor. Tomemos un proceso engorroso y tradicionalmente lento como la selección de personal. La empresa chilena AIRA (Artificial Intelligence Recruitment Assistant) ha desarrollado un sistema para publicar avisos de búsquedas laborales en los sitios web de selección más utilizados, leer y clasificar todos los CVs, aplicar pruebas psicométricas y realizar entrevistas en video con los candidatos. El desempeño de los candidatos es evaluado utilizando emotion analytics, que traduce sus niveles de atención y expresiones faciales en números. Al finalizar este breve proceso, los reclutadores humanos pueden concentrar su escaso tiempo en entrevistas en profundidad con los candidatos mejor calificados.

 

Asimismo, la IA aumenta la capacidad de la mano de obra complementando las capacidades humanas y ofreciendo a los empleados nuevas herramientas para mejorar su inteligencia natural. Por ejemplo, varias empresas en Brasil están preparándose para incorporar sistemas de inteligencia híbrida” a sus servicios de soporte post-venta. Para ello, utilizan un robot que recaba información de los clientes a partir de interacciones previas con la empresa, como por ejemplo compras de productos, comunicación directa o referencias en las redes sociales. Luego proporciona al asistente humano información sobre al estado de ánimo del cliente y cualquier queja que haya referido, y también puede sugerir promociones que podrían ser relevantes para cada cliente en particular.


Difusión de la innovación

 

Uno de los beneficios menos discutidos de la inteligencia artificial es su capacidad de impulsar innovaciones a medida que se esparce en la economía. Tomemos los vehículos autónomos, probablemente el producto de IA en desarrollo mejor publicitado hasta ahora. Dado que la innovación engendra más innovación, el impacto de los vehículos autónomos en las economías podría finalmente extenderse mucho más allá de la industria automotriz.

 

Por ejemplo, el pasajero—que ya no conduce—podría utilizar servicios móviles, abriendo nuevas oportunidades para anunciantes, retailers, y medios de comunicación, entre otras empresas, para que elaboren ofertas innovadoras. La industria aseguradora podría generar evaluaciones de riesgo más precisas y nuevos flujos de ingresos a partir de las enormes cantidades de datos que los vehículos autónomos y sus conductores conectados producen. También se abren oportunidades de innovación para el sector público, ya que los datos precisos del tránsito y los caminos en tiempo real, generados por los vehículos y otras fuentes, posibilitan la creación de nuevas formas de cobrar por el uso de las vías y controlar el congestionamiento y la contaminación.

 

Sudamérica ya está viendo el uso y el diseño de los vehículos autónomos para ambientes controlados, como por ejemplo las minas y los puertos, pero a medida que la tecnología y la normativa avancen, las oportunidades se multiplicarán.

 

EL POTENCIAL DE LA IA

 

Para entender el valor de la IA como un nuevo factor de producción, Accenture y Frontier Economics modelizaron el posible impacto de la IA para cinco economías que, en conjunto, generan alrededor del 85% de la producción económica sudamericana.


Nuestros resultados revelan oportunidades notables para la creación de valor. Descubrimos que la IA tiene el potencial de adicionar hasta un punto porcentual a los índices anuales de crecimiento económico en la región –un remedio poderoso para la desaceleración de los últimos años. (…) En toda Sudamérica, el crecimiento más rápido viabilizado por la IA reducirá la cantidad de años necesarios para que cada economía duplique su tamaño (Figura 11). En general, se espera que la IA libere beneficios notables entre los países, redefiniendo “la nueva normalidad” como un período de crecimiento económico mayor y más duradero.

 

EL POSIBLE IMPACTO DE LA IA EN EL CRECIMIENTO ECONÓMICO NACIONAL


Al concentrarnos en los países individuales, podemos analizar el impacto de la IA en mayor detalle. En el caso chileno, tenemos que:


Según nuestro modelo, la IA podría contribuir US$ 63.000 millones al VAB de Chile en 2035. De éstos, US$ 30.000 millones provendrán del canal de aumento de la capacidad del capital y la mano de obra, US$ 21.000 millones del canal de automatización inteligente y US$ 12.000 millones del canal de difusión de la innovación.


Chile tiene una fortaleza tradicional en las industrias de productos básicos, que han comprendido rápidamente el valor de lo que promete la IA. Por ejemplo, el gigante minero Codelco, el productor de cobre más grande del mundo, fue un pionero global en el uso de los camiones autónomos, y ha adoptado la toma de decisiones automáticas, impulsadas por big data, para simplificar sus operaciones. En la producción de alimentos, The Not Company está aplicando IA para avanzar a pasos agigantados en la cadena de valor, utilizando recetas generadas por robots para desarrollar comida vegana que tiene un sabor similar al de los productos lácteos o basados en carne.


La industria chilena de servicios financieros es grande—representa alrededor de un cuarto del valor agregado total — y está muy desarrollada. Un índice calculado por investigadores del FMI reveló recientemente que Chile está cerca del nivel “óptimo” de desarrollo financiero. La capacidad de este sector de facilitar la difusión de la tecnología entre las diferentes industrias, combinada con el optimismo del pujante sector de las fintech, es una buena señal para las posibilidades de crecimiento de la IA en Chile.


En términos de la preparación general del país para absorber los beneficios de la IA, el desempeño de Chile supera al de sus pares sudamericanos, gracias a sus sólidas instituciones, el buen acceso al capital y una vigorosa cultura emprendedora. Pero al igual que sucede con otras economías sudamericanas, Chile precisa fortalecer su sistema educativo para construir la capacidad de IA para el futuro, incluyendo el nivel de inscripción en educación primeria. A nivel corporativo, las empresas chilenas obtienen un puntaje relativamente bajo en términos de orientación al cliente, algo que se ha convertido en un factor cada vez más importante en una economía de rápida digitalización.

 

Para Rodrigo González, Presidente Ejecutivo de Accenture Chile, “la Inteligencia Artificial (IA) ha surgido como un nuevo componente para empujar el crecimiento y la productividad, en conjunto con los capitales de inversión y humano, en Sudamérica. Sin ir más lejos, Accenture analizó a cinco países que representan el 85% del PIB de la región (Chile, Argentina, Perú, Brasil y Colombia), y concluyó que la IA podría aumentar en 1 punto porcentual el crecimiento económico anual de la región de aquí al año 2035. En el caso de Chile, el estudio concluyó que la IA tiene el potencial de agregar US$ 63 mil millones al Valor Agregado Bruto (VAB) del país, lo que demuestra la importancia de invertir y promover correctamente el desarrollo de nuevas tecnologías a lo largo de la economía nacional”.

Para Rodrigo González, Presidente Ejecutivo de Accenture Chile, “la Inteligencia Artificial (IA) ha surgido como un nuevo componente para empujar el crecimiento y la productividad, en conjunto con los capitales de inversión y humano, en Sudamérica. Sin ir más lejos, Accenture analizó a cinco países que representan el 85% del PIB de la región (Chile, Argentina, Perú, Brasil y Colombia), y concluyó que la IA podría aumentar en 1 punto porcentual el crecimiento económico anual de la región de aquí al año 2035. En el caso de Chile, el estudio concluyó que la IA tiene el potencial de agregar US$ 63 mil millones al Valor Agregado Bruto (VAB) del país, lo que demuestra la importancia de invertir y promover correctamente el desarrollo de nuevas tecnologías a lo largo de la economía nacional”.

 

Profesor John Atkinson, Facultad de Ingeniería y Ciencias, Universidad Adolfo Ibáñez (Chile).
“LA IA OFRECE UNA SOLUCIÓN PARA AGREGAR MÁS VALOR A LAS ECONOMÍAS SUDAMERICANAS.”

La Inteligencia artificial ofrece una oportunidad excepcional para que las economías sudamericanas aborden su déficit de productividad y aumenten su dinamismo de manera más sostenible. La buena noticia es que la IA ya se está convirtiendo en una realidad para muchos sectores en toda la región y el interés de las empresas, los gobiernos y las personas no es menor en Sudamérica que en la mayoría de las partes más tecnológicamente avanzadas del mundo. De hecho, en la región se diseñan y construyen sistemas y aplicaciones revolucionarias de IA. Al mismo tiempo, Sudamérica debe mejorar fundamentalmente algunas áreas básicas, como los sistemas educativos y los ecosistemas de investigación e innovación, con el objetivo de capturar los beneficios amplios y profundos que promete la IA.
Sin embargo, los desafíos más grandes para capitalizar la oportunidad de la IA no son diferentes en Sudamérica que en cualquier otro lugar del mundo. Los líderes de negocios y los formuladores de políticas sudamericanos no deben considerar que estén “poniéndose al día”—como suelen sentir—en lo que se refiere a la IA. En vez de eso, deben actuar juntamente con sus pares en todo el mundo para guiar a la IA, haciendo que se convierta en fuente productiva y sostenible del crecimiento social y económico para todos.

Por Armen Ovanessof y Eduardo Plastino, Accenture

Last modified on Viernes, 16 Marzo 2018 14:53

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