Pilas, perfumes, combustibles, medicamentos, armamento y más… mucho más. La lista de sustancias, productos y materias consideradas peligrosas es increíblemente variada. No obstante, su traslado aéreo es tan riguroso que la multiplicidad de productos de esta categoría no es impedimento para la regularización estricta de esta práctica. Todo sea por preservar la integridad de las personas y de la carga misma, en un proceso cuyo despliegue exitoso puede incluso salvar vidas.

 

Día a día convivimos con cientos de sustancias, materiales y productos que pueden representar un peligro para nuestra salud y la estabilidad del medioambiental; sustancias que –paradójicamente- son necesarias para el desarrollo de nuestra vida cotidiana y, la actividad económica y productiva del país, de ahí que su producción, almacenamiento y transporte sea supervigilado por diversos organismos gubernamentales e internacionales, en el ánimo de contener su potencial de riesgo.


En materia de transporte, específicamente, las denominadas: Mercancías peligrosas plantean ciertas exigencias, tanto a las empresas especializadas y responsables de su traslado como a las autoridades que regulan y vigilan los aspectos que rodean a dicho transporte. El problema a resolver radica en el riesgo que se genera al tener que trasladar determinados productos peligrosos garantizando una óptima seguridad para el mismo, para el medio de transporte que lo moviliza y, lo que es aún más importante, para las personas que están en contacto con él.

 

MARCO NORMATIVO GENERAL


De acuerdo a la Norma Chilena Oficial NCh382.Of98 que regula la ‘Terminología y Clasificación General’ de las denominadas Sustancias peligrosas “En las operaciones con sustancias u objetos peligrosos que se efectúan en los recintos de aeródromos y aeropuertos se aplican las disposiciones que emanen de la Dirección General de Aeronáutica Civil, de acuerdo con el documento DAR-18 Transporte sin riesgos de Mercancías Peligrosas por vía aérea”.


Al mismo tiempo, rige para el transporte aéreo de mercancías las disposiciones contenidas en la 55° edición de la DGR (Dangerous Goods Regulations), publicada por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, (International Air Transport Association o IATA), el 1 de Enero de 2014, cuerpo normativo que, en el cumplimiento de una de sus principales responsabilidades, IATA debe actualizar sobre la base de los cambios en las recomendaciones de las Naciones Unidas sobre el transporte de mercancías peligrosas por vía aérea, y en cualquier modificación de los reglamentos elaborados por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). En este sentido, cabe destacar que este cuerpo regulatorio, es aplicable en todos los países que operan bajo las disposiciones de la ICAO y cualquier aerolínea bajo las regulaciones de la IATA.


Además, a la denominada DRG, se añaden las múltiples disposiciones que cada país (de origen y destino) tienen en torno al manejo de este tipo de sustancias y que, por obvios motivos nos sería inoficioso detallar. No obstante, es importante destacar que dichas sustancias se clasifican, atendiendo a los tipos de riesgos más significativos que encierran, fundamentalmente, las actividades de transporte, y además en las actividades de manipulación y almacenamiento relativos al mismo. No será mérito de este artículo describir una a una la clasificación de este tipo de sustancias, no obstante podemos señalar que ésta división se encuentra ampliamente descrita en Norma Chilena Oficial NCh382.Of98.


NADA AL AZAR


"Objetos o sustancias que son capaces de presentar un riesgo significativo para la salud, la seguridad o la propiedad, cuando son transportados por vía aérea” (IATA. 55° DGR). Esta es la definición base que el organismo internacional hace de aquellas materias o productos que denominamos ‘sustancias peligrosas’.


En este sentido, los remitentes (dueños u operadores) que envían artículos o sustancias que cumplen la definición de mercancías peligrosas deben cumplir con los requisitos establecidos en la DGR con el fin de garantizar la seguridad del envío, proporcionar un nivel adecuado de protección para los trabajadores expuestos a la expedición, y permitir las mejores prácticas en la prevención de acontecimientos que puedan perjudicar el medio ambiente.


Ahora bien, entre estos requisitos se incluyen disposiciones para la clasificación, identificación, marcado y embalaje de las sustancias o artículos que figuran en el envío de mercancías peligrosas, así como las disposiciones relativas a la formación adecuada para todo el personal involucrado en el proceso de envío, explicó Rodrigo González Martínez, Subgerente Carga Doméstica Chile en LAN Airlines, quien además señaló que “hace aproximadamente 25 años que realizamos este tipo de operación, y básicamente nos regulamos a través de lo que dice IATA en términos dela seguridad del transporte de carga, no sólo en mercancías peligrosas sino también en todo tipo de carga que requiera una manipulación distinta de cara a la seguridad de la operación, al igual que todas las líneas aéreas a nivel mundial”.


Además, nos regulamos por lo que establece la DGAC para este tipo de transporte, lo que no es muy diferente a lo que internacionalmente se conoce”, explicó González.


Igual requisito cumple DHL Global Forwarding que –en palabras de Alejandro Adelsohn, Country Manager de la compañía- “Sólo transporta aquellas mercancías que sean aprobadas y avaladas por la IATA, donde podamos emitir nosotros o nuestros clientes los certificados correspondientes para el buen manejo de dichas mercancías”. Sobre este punto, Adelsohn destacó que “el responsable por la documentación del manejo de cargas peligrosas es el dueño de la carga, es decir, el exportador. No obstante, nosotros como agentes de carga estamos obligados a la revisión de todos estos documentos y a garantizar a las aerolíneas que hemos hecho un chequeo de que su contenido es correcto y que se poseen las certificaciones correspondientes”.


Efectivamente, según lo dicho por el ejecutivo de Lan, “uno de nuestros pilares fundamentales es la seguridad de nuestra operación aérea. Desde esa mirada, lo que exigimos a los operadores es que ésta carga venga con su documentación respectiva indicando qué se está transportando. Otra condición importante, que exigimos a los exportadores u operadores es el adecuado embalaje de la carga, que es diferente en todos los casos. Así el embalaje de carga radioactiva, por ejemplo, poseerá condiciones muy distintas al embalaje de perfumes, que es más blando. Lo importante es que los agentes y exportadores sepan que IATA posee documentos de consulta en los cuales se detalla los tipos y condiciones de embalaje según el producto, e incluso las cantidades recomendadas para el transporte”.


Siempre en torno al embalaje de este tipo de carga, Adelsohn agregó que “esta política de seguridad es muy importante y es obligación de las partes asegurarse que las cargas vengan muy bien etiquetadas, identificando claramente al producto porque todas las personas involucradas en el traslado físico de ellas deben saber de qué mercancías se trata”


En esta línea, el ejecutivo aclaró que “no basta con documentar en el manifiesto que la carga es peligrosa, sino que esta condición también debe ser visiblemente en su embalaje y etiquetado, agregó el ejecutivo de DHL, aclarando a su vez que “a pesar de que todo puede estar en regla, es discreción de las aerolíneas llevar o no llevar dichas mercancías, independientemente de su naturaleza. Por eso es tan importante asegurar que la documentación sea la correcta al momento del recibo de la mercancía y que todos los aspectos de seguridad derivados o relacionados con la manipulación de este tipo de productos o sustancias sea riguroso”.

 

PELIGROSAS PERO COTIDIANAS


Como hemos señalado, la clasificación de este tipo de mercancías abarca un horizonte muy amplio y no sólo se refieren al que habitualmente conocemos como ‘peligroso’. De hecho, ¿creería usted que pueden existir sustancias peligrosas regulables en smartphones, computadores e incluso en los juguetes infantiles? Parece increíble pero es cierto.


“Efectivamente, la clasificación de estas mercancías es muy amplia e incluso existen algunas que –en contacto con otras- pueden generar reacciones adversas durante el transporte”, explicó el ejecutivo de Lan. Un ejemplo clásico son las “cargas magnéticas’ “que se presentan en el transporte de computadores, donde el fabricante debe proveer suficiente documentación y advertir a la aerolínea para que durante los procesos de carga, los expertos sepan que existe hay un material peligroso, en este caso un magnético, que si es sobrecargado –por ejemplo- puede afectar el rumbo de la nave. En este punto, de nuevo la discreción del comandante del avión al momento del vuelo es prácticamente la última palabra, es él quien recibe un manifiesto de carga y el que –finalmente- decide si despega o no”, aseguró Adelsohn.


En el marco de ‘peligrosos, pero cotidianos’, también podríamos incluir a los productos cosméticos, perfumes y desodorantes cuya composición es potencialmente inflamable. Dedicados a este rubro, DHL realiza operaciones de importación de este tipo de productos desde Perú y Colombia, en una operación experta y totalmente controlada.


Consultado respecto de la logística de transporte aéreo asociada a este producto. El ejecutivo de DHL Global Forwarding explicó que: “Los perfumes salen de la planta en Colombia, se hace una inspección del conteo de cajas, tanto de peso físico como de cantidades, mientras el fabricante tiene que entregar los certificados de mercancías peligrosas que se anexan con la documentación comercial”.
“Una vez que la carga llega al aeropuerto, se hace registro documental y físico de ella, asegurándose que toda la documentación cumplan con los requerimientos de la aerolínea y IATA en cuanto al manejo de mercancías peligrosas. Cuando la documentación ha sido aprobada, se realiza un proceso aduanal y se alista la carga para ser ingresada al avión”, describió el ejecutivo.


En esta fase, entran en acción los denominados Masters, -explicó Adelsohn- que son los que configuran el peso y balance del avión de acuerdo a la carga que tienen para ese vuelo en específico. Ellos son los que deciden en qué parte del avión puede ir una determinada carga y cuál es la configuración más adecuada para que no generen ningún tipo de riesgo al estar junto a otros productos”.

 

TECNOLOGÍA RADIOACTIVA QUE SALVA VIDAS


En sus más de 25 años de experiencia en el área de transporte aéreo de mercancías peligrosas, Lan Airlines ha asumido importantes desafíos logísticos que, además de tener asociado un valor comercial, suman un sello social. En esta lógica, el transporte de material radioactivo médico calza a la perfección, teniendo en cuenta que de no existir la posibilidad de traslado de este tipo de sustancias a los diferentes hospitales del país, las personas que sufren enfermedades como el cáncer no podría acceder a un tratamiento adecuado o deberían viajar largas distancias para atenderse en Santiago.


¿Por qué ha asumido este desafío? Según Rodrigo González, Lan Airlines tiene un compromiso con sus clientes en particular, pero también asume una posición de responsabilidad social con el país. “Nos sumamos a este desafío, porque tenemos la especialización para hacerlo y porque contamos con una amplia red de vuelos que nos entregan un margen de acción muy alto para este tipo de transporte doméstico. No obstante, también decidimos efectuarlo porque sabemos que este servicio representa un cambio importante en la calidad de vida de las personas afectadas por esta enfermedad y en el de sus familias.”.


Consultado respecto de los detalles que integran este tipo de transporte, González explicó que “Lan traslada este tipo de material a las ciudades de Temuco y Concepción, específicamente; sustancia que nos son entregada por el Operador Logístico de La Fundación Arturo López Pérez. El transporte de este tipo de material tiene como principal característica el tiempo de tránsito, debido a que su carga radioactiva pierde potencia en el tiempo, de ahí que es muy importante trasladarlos a destino en un margen de tiempo determinado y así el producto no pierde su potencial.


Otro aspecto determinante en estas maniobras de transporte es el embalaje del producto, que en el caso del material radioactivo es absolutamente hermético. “El embalaje que contiene este tipo de material está completamente certificado por IATA y no mide más de 30x 15”. Herméticamente sellado, etiquetado y simbolizado desde su origen, este material nunca está expuesto a la manipulación directa, explicó González, señalando que “además de los respectivos sellos, este maletín, que se retira de la Fundación, posee placas de plomo que impiden emanaciones radioactivos hacia el exterior. Con ello se asegura que su traslado sea total y absolutamente inocuo para los pasajeros del vuelo en el cual se transporta”, aseguró el ejecutivo de Lan.


Mantener la seguridad de las personas y la integridad de la carga es sin duda el pilar que mueve este tipo de procesos, los que según González, pueden integrar un gran número de productos y sustancias. “Lo importante es que las personas sepan que tanto los dueños, como los Operadores Logísticos, entidades gubernamentales e internacionales y, por supuesto, las Aerolíneas, están atentos todos los requerimientos que este tipo de cargas deben cumplir”. Para que sigan siendo parte de nuestra vida cotidiana, sin representar ningún riesgo.

Modificado por última vez en Viernes, 25 Noviembre 2016

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