INBOUND LOGÍSTICO, ROL DEL OPERADOR LOGÍSTICO Y LA IMPORTANCIA DE LA VISIBILIDAD

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Uno de los retos que la logística enfrenta en los mercados en desarrollo como el chileno, es internalizar el hecho de que para ser competitivos deben visualizar la cadena de suministro como una serie de eventos que se retroalimentan. Es importante asumir que la logística, como concepto, implica la administración del flujo de bienes y servicios, desde la adquisición de las materias primas o mercaderías desde su punto de origen, hasta la entrega del producto terminado en el punto de venta o consumo.

En este cambio de mentalidad, los Operadores Logísticos tienen un alto protagonismo, ya que están llamados a diseñar, implementar, gestionar, ejecutar y controlar los procesos de una o varias fases de la cadena de suministro, desde el aprovisionamiento, el almacenaje, la distribución, el transporte e incluso ciertas actividades que dan término al proceso logístico.

De hecho, algunos OL buscan potenciar la rentabilidad de su acción, maximizando la generación de valor para sus clientes, integrando la mayor cantidad de etapas posibles del circuito logístico; un despliegue de servicios que implica un mayor involucramiento con la cadena de suministro de sus clientes. Teniendo en cuenta lo expuesto, nos dimos a la tarea de representar el rol que los Operadores Logísticos pueden (o deben) asumir, desde la génesis del proceso logístico hasta su culminación.

De ahí que en esta primera entrega, abordaremos la acción de los OL durante el proceso de Inbound Logístico o Logística de Entrada; el primer eslabón de la cadena que para efectos prácticos, delimitaremos según lo descrito por Matías Quiroga, Commercial Manager West Coast South America en APL Logistics, quien describió esta etapa como “aquella que inicia con la emisión y entrega de una orden de compra por parte del cliente hacia el proveedor de los bienes/servicios. A partir de ello, iniciamos nuestra participación en el proceso, ideando los detalles de cada una de las etapas que nos permitirán entregar la cantidad de productos (sku’s) determinada por el cliente- (line feeding) en el lugar, el día y la hora acordada (just in time)”. El proceso finaliza una vez que estos están disponibles en el inventario del CD (propio o de un tercero) o en el punto de consumo (según sea el caso) para su distribución o venta.

VISIBILIDAD ES LO PRIMERO

Cuando se evalúa la etapa de inbound logístico, la visibilidad de los procesos pasa a ser el gran valor que debe ofrecer el OL a su cliente. En este contexto, Matias Quiroga explicó que si todo inicia con la orden de compra desde el cliente (mandante del OL) hacia su proveedor, hay que tener en cuenta dónde se encuentra este último. “El 80% de nuestros clientes del sector retail, por ejemplo, compran en Asia y el otro 20% en EE.UU y Europa.

Entonces se debe coordinar la operación desde Chile hacia estos destinos, lo que es muy complejo. “Al iniciar esta relación comercial, como OL debemos proyectar junto al cliente todos los aspectos de su importación; los plazos que implicarán, el tamaño del pedido, los tipos de productos que se internarán y los aspectos de seguridad y manipulación que requieren. A partir de ello, podemos proyectar, entre otras cosas, nuestra capacidad de bodega, el tipo de almacenamiento que requerirá, la forma en que serán ingresados al CD, etc.”, explicó Miriam Morris Castro

Product Manager del Grupo Cosenza. En un ejemplo práctico, Matías Quiroga definió los rasgos generales de esta operación de la siguiente forma: “Un cliente del sector retail que importará artículos deportivos desde una fábrica en China, por ejemplo, envía una orden por 200 camisetas a dicho proveedor. Es en ese momento donde los OL estipulan las fechas en que el cliente necesita disponer de esos productos para su venta. Ya con esta información, debemos planificar toda la operación y tener una completa visibilidad de la producción (Traking de producción)”.

Complementando lo dicho por Morris, es en esta etapa donde se estipula con el proveedor las fechas en que los productos deben estar disponible para su traslado, donde se define el tipo de transporte que se utilizará para traer los productos al país y cuando se verifican las fechas en las que ingresarán a la bodega o se trasladarán a los puntos de venta, si así lo requiere el mandante. “Como OL, debemos asesorar a nuestros clientes en todos esos cálculos preliminares”, señaló el ejecutivo de APL.

En esta línea, el ejecutivo de APL destacó que un cálculo eficiente y acotado de cada uno de los puntos precedentes “significa muchos ahorros financieros, ya que si tu calculo falla y – por ejemplo- recibes las mercaderías antes del tiempo estipulado debes sumar a la operación costos adicionales en días de almacenamiento en bodegas o la anticipación de inventario, por ejemplo”. De ahí que sea tarea del OL que ofrece servicios de Inbound logístico coordinar con el proveedor la correcta entrega de mercaderías y exigirle que adecúe su acción a los requerimientos del cliente.

Con el primer paso identificado como traking de producción, el segundo paso podría denominarse como “de carga lista” e implica que la producción requerida cumple con los requerimientos del cliente en torno a cantidad y variedad de Sku’s. Si extrapolamos esto al ejemplo anterior, explicó Quiroga, hablamos de las 200 camisetas y sus características (talla, color, material o modelo. A esos requerimientos también se pueden sumar otros, tales como el etiquetado de origen, embolsado, embalaje, codificación, etc.”.

Toda esta información también suma importancia al proceso ya que puede implicar el ingreso ‘uno a uno’ de los productos al almacén o por caja completa. La modalidad de embalaje, en este caso, implica tiempos de operación preciosos para la etapa de entrada, en general, al tiempo que representa amplias oportunidades de mejora, coincidieron los expertos.

En torno a los procesos de transporte e internación de los productos, contar con la información relacionada al embalaje de la carga es también crucial para generar eficiencias. En este contexto, incluso pueden suscitarse situaciones que generen una reestructuración en la planificación del traslado de mercancías. Así lo explicó el ejecutivo de APL, señalando que “debemos estar preparados para enfrentar diferentes problemas, desde que el pedido no esté listo en su totalidad o que se integren nuevos productos a la OC. En este caso, es importante ejercer presión para el cumplimiento de los tiempos de embarque, al tiempo que buscamos las alternativas de transporte que nos permitan cumplir con las fechas estimadas”.

En este contexto, la implementación de tecnologías de gestión de transporte es vital, ya que si se integran los nuevos parámetros de tiempo de producción y tiempo de traslado se podrán obtener diferentes posibilidades de traslado para cumplir con las fechas. “Eso es visibilidad”, destacó Quiroga.

Una vez que hemos cumplido con las faces precedentes, hemos consolidado y trasladado la carga a Chile, asistimos a la cuarta fase del proceso: la desconsolidación y transporte a los puntos de venta o almacén. “Aquí se genera un proceso que denominamos: “explotar el contenedor”, y básicamente consiste en distribuir las mercaderías de un mismo container en diferentes grupos si la carga tiene diferentes destinos (DC by Pass). En esta etapa, también tenemos lo que se denomina ‘embarque normal”, y es aquel que va a la bodega o CD íntegramente”.

INGRESO AL CENTRO

Siguiendo la línea del embarque normal, una vez que éste llega al CD siguen los pasos de desconsolidación e ingreso al almacén. Este proceso también supone diferentes parámetros o estilos que se determinan de acuerdo al protocolo de cada OL y las especificaciones de manejo y manipulación estipuladas por el cliente.

“A veces, las cajas se contabilizan y se pesan para verificar diferencias o también se pueden abrir cajas al azar para verificar faltantes en el embarque”, explicó Quiroga.

A este respecto, la ejecutiva del Grupo Cosenza explicó que “en la planificación del espacio de la bodega es muy necesario contar con el control del formato del producto (tipo de embalaje y peso). En este punto, hemos integrado un sistema de medición y pesaje estático y dinámico que transmite al WMS o a la OC el dato exacto de la mercadería ingresada”. En base a este sistema, tanto el almacenamiento como el despacho de mercancías se torna más eficiente, ya que se cuenta con datos de gran valor como: la volumetría, el peso y la ubicación de cada sku, explicó la ejecutiva de Cosenza.

En este proceso la información obtenida en procedimientos anteriores también significa un aporte, ya que los procesos de ingreso y control de mercaderías al CD serán más estrictos para aquellos proveedores de servicios de transporte que, estadísticamente, presenten más problemas o errores. “con ello entregamos mayores niveles de certeza al cliente en torno a la recepción de sus mercaderías”, explicó el ejecutivo de APL.

Al mismo tiempo, estos procesos deben tener en cuenta las características de los productos, explicó Morris. “Es fundamental conocer desde el comienzo las características de los productos que importarán nuestros clientes, para conocer las condiciones de almacenamiento, temperatura, manipulación, etiquetado y control que requieren”.

Con todo, según los expertos, los procesos del Inbound Logístico son –en general- bastante similares para todos los OL que brindan este servicio. No obstante, ambos coincidieron en que el cliente podrá diferenciar la oferta en base a las tecnologías que cada OL integra y a ‘la forma de hacer las cosas’. “Si uno ve el proceso en macro, todos reciben las cajas, abren las cajas y cuentan las cajas, pero ¿Quién tiene la capacidad de contar con un inventario en tránsito que este dentro del WMS de la bodega antes de su arribo al país?. Ahí está la diferencia”, aseguró Quiroga.

CAMBIO DE MENTALIDAD

En torno a las problemáticas que pueden enfrentarse durante el Inbound Logístico, Morris señaló que en las etapas de importación siempre hay dificultades y atenuantes que complejizan las operaciones. “Restricciones sanitarias, seguros específicos, paros aduaneros, por ejemplo son problemas o situaciones externas que pueden incrementar los costos”.

Ahora bien, en un tono más analítico, Quiroga destaco que la inmadurez de ciertos mercados en torno a la logística es la principal barrera a derrumbar. “Lamentablemente, hay muchos clientes que no han interiorizado la importancia de contar con un Operador Logístico que integre a su oferta de servicios los procesos antes descritos y eso acarrea importantes costos para las compañías”.

“Las mayorías de las empresas, exceptuando las de gran tamaño, buscan mover su carga desde el punto de origen a la bodega al precio más bajo posible, sin pensar en la visibilidad. Este tipo de clientes, no cree que es mucho más barato tener un servicio integrado que les permita prever los problemas y generar estrategias para solucionarlos, sin incurrir en costos inesperados que encarezcan el proceso al final del día”.

En esta línea, el ejecutivo de APL afirmó que “Al mercado chileno les falta madurar y entender que están haciendo los grandes competidores, que poseen operaciones de estándar mundial. Es muy difícil cambiar la mentalidad y la cultura. Por otra parte, algunos clientes inician los procesos de compra y almacenamiento sin tener una estrategia de venta clara, en vez de ser más organizados. En este contexto es primordial que sepan qué quieren vender, cuánto quieren vender y cuándo lo quieren vender y, a partir de ello, contar hacía atrás para cumplir con su plan de venta y no improvisar”

La logística de entrada, en este caso tiene mucho valor para el resultado final, para que un negocio sea, al fin y al cabo, un buen negocio.