Contempla 37 casas en un parque de dos hectáreas construido en altura, lo que redujo la intervención sobre la topografía existente para conservar una mayor superficie de áreas verdes, respetando la vegetación nativa del sector.
Acaba de inaugurarse Pueblo La Dehesa, una iniciativa emplazada en la comuna de Lo Barnechea, que introduce por primera vez en Chile el concepto de flex living, una tendencia internacional que representa una evolución del formato apart hotel, combinando mayor flexibilidad en estadías y arriendos, servicios integrados y una experiencia más residencial.
Con una propuesta de arriendos por días, semanas o meses, el proyecto considera 37 casas de uno y dos dormitorios, completamente amobladas y equipadas, integradas a un parque y conectadas mediante pasarelas y recorridos peatonales incorporados al paisaje. El formato está pensado para turistas, ejecutivos, nómades digitales, parejas y personas que buscan soluciones habitacionales más flexibles y conectadas con el entorno.
José Ignacio Sarmiento, gerente de Pueblo La Dehesa, señaló que “Pueblo no es un hotel ni un arriendo tradicional. Es un formato intermedio que combina la independencia de una casa con servicios y una experiencia residencial más flexible”.
SOSTENIBILIDAD E INTEGRACIÓN CON EL ENTORNO
La sostenibilidad forma parte de la arquitectura, diseño y funcionamiento de Pueblo La Dehesa, incorporando criterios asociados a eficiencia energética, reducción de impacto sobre el terreno y estrategias de arquitectura que contribuyen a optimizar el comportamiento térmico de las viviendas.
A nivel constructivo, el proyecto incorpora el concepto de fachadas ventiladas, un sistema utilizado en arquitectura sustentable por su capacidad de mejorar el comportamiento térmico de las viviendas mediante una cámara de aire ubicada entre el revestimiento exterior y los muros perimetrales. Esta tecnología en temporada de verano, permite reducir la transmisión de calor hacia el interior, disminuyendo la carga térmica sobre los muros perimetrales en hasta un 70%, reduciendo así el uso de aire acondicionado. El sistema funciona de igual manera de cara a temporadas invernales, disminuyendo el traspaso de frío al interior de la residencia.
Esto se complementa con estrategias de ventilación cruzada y aprovechamiento de luz natural, favoreciendo gracias a su arquitectura y diseño, la circulación eficiente del aire entre espacios interiores, lo cual contribuye a mantener temperaturas más estables dentro de las casas, sin el uso de enfriamiento forzado. Asimismo, las residencias están pensadas para que ningún sector del hogar requiera luz artificial durante el día.
El desarrollo fue concebido además bajo un modelo full electric, eliminando el uso de gas en las viviendas por medio de soluciones eléctricas, transformándolo en un proyecto libre de emisiones contaminantes. A ello se suma iluminación LED de bajo consumo, tecnología que permite reducir aproximadamente en un 90% el consumo energético asociado a iluminación respecto de sistemas tradicionales.
Además, la arquitectura del proyecto fue pensada con el propósito de intervenir lo menos posible el terreno natural donde está emplazado. En ese sentido, considera una baja ocupación de suelo o footprint, utilizando sólo cerca del 50% de la ocupación permitida para la instalación de las viviendas. Esto, gracias a un modelo de construcción «flotante» que permitió reducir la intervención sobre la topografía existente y conservar una mayor superficie de áreas verdes, respetando la vegetación nativa del sector en todo el lugar.
Esa lógica se complementa con un sistema de pasarelas elevadas que conecta las distintas unidades sin generar caminos en contacto directo con el suelo, minimizando la erosión y alteración del terreno y favoreciendo procesos como el flujo natural de aguas lluvia hacia la vegetación del proyecto.
El paisajismo, desarrollado por Inés Couve, incorporó especies nativas y vegetación de bajo consumo hídrico. Adicionalmente, se encuentra en estado de desarrollo un sistema de riego tecnificado que controla la humedad del medioambiente y de la tierra, permitiendo la utilización de riego solo en la cantidad necesaria, lo que optimiza el uso del agua en hasta un 50% respecto de sistemas de riego tradicionales. A ello se suma el rol de las áreas verdes del proyecto, que también aportan a la regulación térmica de los espacios exteriores y las viviendas, disminuyendo la temperatura ambiental. La arquitectura e interiorismo en tanto, estuvo a cargo de Martín Lira y Juan Ignacio Court.
Pueblo La Dehesa marca el inicio de un modelo que busca proyectarse hacia nuevos desarrollos en regiones, manteniendo una lógica común basada en integración con el entorno, flexibilidad habitacional y nuevas formas de habitar la ciudad.















































