NUEVAS TECNOLOGÍAS DISPONIBLES EN CHILE: EL RECICLAJE Y OTRAS FORMAS DE VALORIZACIÓN SURGEN COMO SOLUCIÓN SOSTENIBLE PARA INVENTARIOS OBSOLETOS

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A través de servicios y procesos inspirados en la economía circular, Ambipar Environment busca valorizar, mediante destrucción certificada, productos que no son puestos en el mercado, reemplazando la disposición final en rellenos sanitarios.

Prácticamente no existe empresa o industria productiva que se libre de la necesidad de destruir un inventario, ya sea porque son productos que no tienen valor comercial, han caducado, están dañados o no cumplen con los estándares de calidad establecidos.

La práctica general de las industrias presentes en nuestro país, que dan cumplimiento legal a este proceso, involucra certificar la destrucción de dichos inventarios obsoletos. Históricamente, esta destrucción se ha realizado utilizando como método la inutilización de los productos involucrados y la posterior disposición final en un relleno sanitario autorizado. “Una vez descargado el cargamento de productos obsoletos, estos son sometidos a destrucción utilizando buldozzer o retroexcavadora que pasan por encima de ellos, para posteriormente disponerse en el relleno como un residuo común. Esta no es una solución sostenible y tampoco garantiza completamente la destrucción y la protección de marca”, explica Andrés Jensen Velasco, gerente Corporativo de Desarrollo y Nuevos Negocios de Ambipar Environment.

Ambipar, empresa líder en servicios ambientales, recientemente inauguró una moderna planta en Quilicura que –además de realizar la clasificación de Envases y Embalajes para su posterior reciclaje–, ofrece nuevas soluciones inspiradas en la economía circular y la carbono neutralidad para dar cumplimiento legal a la gestión de inventarios obsoletos o fuera de especificación, certificando su destrucción y respectiva trazabilidad.

“Nuestro Centro de Pretratamiento para la Valorización de Residuos GIRI cuenta con la más avanzada tecnología disponible para atender las necesidades particulares del sector industrial, respetando la jerarquía en la gestión de residuos para maximizar su reciclaje y otras formas de valorización”, señala el ejecutivo de Ambipar Environment.

Como la prioridad en la jerarquía para la gestión de residuos es el reciclaje, se aplica un proceso mecánico que permite separar el envase del producto, a través de un equipo de origen norteamericano diseñado y fabricado para hacerse cargo de los inventarios obsoletos de productos, principalmente de la industria de los alimentos.

Andrés Jensen Velasco explica que este proceso cuenta con capacidad para procesar grandes volúmenes obteniendo, por un lado, los envases, que, en caso de ser reciclables, se incorporan a la línea de Clasificación de la misma planta. Por otro lado, el equipo entrega el producto, que, en caso de ser orgánico “puede ser utilizado como base de alimento animal, como insumo para compost, o ser destinado a biodigestión para la producción de biogás. Entonces, un producto que estaba condenado a terminar en un relleno sanitario, tiene ahora la oportunidad para que sus fracciones de envase y producto sean destinadas a una solución de valorización ambiental”.

De esta manera, el productor puede certificar que ese producto ya no existe y que no puede ser comercializado en el mercado informal. Además, mediante la certificación de la destrucción, los volúmenes involucrados pueden deducirse de inventarios comercializables, con el correspondiente beneficio tributario para el productor.

“No conformes con maximizar el reciclaje –agrega el ejecutivo–, “la fracción de envases compuestos por materiales que no tiene actualmente solución de reciclaje o está contaminada, también es valorizada después de su destrucción, gracias a una moderna trituradora industrial que los convierte en Combustible Derivado de Residuos”.

Andrés Jensen Velasco explica que este combustible corresponde a una mezcla que cumple con los requerimientos de tamaño, calidad y homogeneidad para ser usada en industrias intensivas en el uso de energía, como ocurre en Chile y el resto del mundo con la industria cementera, “que reemplaza combustibles fósiles con estos materiales que, de lo contrario, terminarían en rellenos sanitarios. Esta tecnología, conocida como co-procesamiento, implica importantes disminuciones en la huella de carbono de la industria, al mismo tiempo que se evita la eliminación en rellenos sanitarios de importantes volúmenes de residuos”.