INFRAESTRUCTURA PARA EL DESARROLLO LOGÍSTICO Y PRODUCTIVO.

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PRINCIPIOS PROPUESTOS POR LA CÁMARA CHILENA DE LA CONSTRUCCIÓN. A fines de 2018, la Cámara Chilena de la Construcción presentó el Informe, Infraestructura Crítica para el Desarrollo. Un estudio que integra un acotado análisis acerca de aquellas materias en las que el país debe invertir para que tanto su acción comercial como social sea no sólo competitiva, sino también eficiente.

A 174.505 millones de dólares asciende el déficit en infraestructura que Chile debiera considerar de cara a 2027, así lo evidenció el Informe Infraestructura Crítica para el desarrollo 2018-2027 (ICD), publicado por la Cámara Chilena de la Construcción y que tiene como objetivo contribuir en la discusión de políticas públicas en materia de infraestructura.

En esta línea, cabe destacar que el Informe presenta un análisis detallado de los requerimientos de inversión en 13 sectores claves para el desarrollo sostenible del país, agrupados en tres ejes estratégicos: Infraestructura Basal (recursos hídricos, energía y telecomunicaciones), Infraestructura de Uso Social (espacios públicos, hospitales, cárceles y educación) e Infraestructura de Apoyo Logístico (vialidad urbana e interurbana, aeropuertos, puertos, ferrocarriles y logística), requerimientos que pretenden contribuir al diseño y evaluación de políticas públicas en áreas de infraestructura claves.

Así, esta nueva edición sigue el camino de mejora continua iniciado en 2002, ampliando el análisis, haciendo un seguimiento de los progresos realizados y contando de nuevo con la colaboración de especialistas externos para ofrecer una cuantificación detallada de los requerimientos en 13 sectores en un horizonte temporal de diez años.

A partir de lo expuesto, a continuación presentamos algunos de los Highlight del Informe, en lo referido a las materias de Apoyo Logístico. Este último punto comprende un gran valor para los actores de la supply chain, así como también representa una importante visión estratégica para maximizar el desempeño logístico del país.

INFRAESTRUCTURA DE USO PRODUCTIVO

El acápite referido a la Infraestructura de Uso Productivo contempla 6 factores de análisis en torno a la inversión: Vialidad Interurbana; Vialidad Urbana; Aeropuertos; Puertos; Ferrocarriles y Logística.

En lo referido a la Vialidad Interurbana, el informe estima que “la configuración geográfica de nuestro país y la escasez de alternativas viales en una cantidad importante de sectores hace que las carreteras y los caminos interiores jueguen un rol protagónico en el transporte de personas y mercaderías. De hecho, los déficits que en esta materia se registran en ciertas zonas impactan negativamente la calidad de vida de las personas y la economía nacional, debido a sus implicancias sobre la productividad y competitividad de las exportaciones.

Así, para el período 2018-2027 se requerirá una inversión en vialidad interurbana de US$ 20.343 millones: US$12.646 millones en vialidad interurbana no concesionada, US$3.230 millones en mantención de vías concesionadas, US$3.099 millones en concesiones en agenda o en proceso de licitación, US$1.258 millones en concesiones en operación y US$110 en concesiones en construcción.

La recomendación más importante en torno a la Vialidad Interurbana se refiere a “la necesidad de anticipar inversiones y de contar con métodos de análisis y proyección de fácil actualización que ayuden a determinar los plazos en que las obras deben encontrarse operativas. Adicionalmente, la próxima elección de las autoridades regionales, junto con la planificación central de la infraestructura vial estructurante del país, requerirán reglas claras de coordinación y responsabilidades en la asignación de fondos para los proyectos”, manifiesta el documento.

Ahora bien, en lo referido al factor Vialidad Urbana, según el informe, “la necesidad de nueva capacidad vial requiere activar inversiones a mayor velocidad que la observada hasta ahora. De lo contrario el crecimiento estimado de la demanda será superior al estándar vial deseado, con el consiguiente impacto negativo sobre la calidad de servicio”.

Según lo expuesto, la inversión requerida para la Vialidad Urbana de las principales capitales del país, según el IDC se estima en US$60.776 millones: US$23.355 en renovación de infraestructura vial que existe (calles y veredas), US$19.286 millones en proyectos viales en cartera (principalmente calles ya identificados por el SECTRA) y US$18.135 millones en infraestructura faltante.

Siempre en este punto, según el IDC, entre los temas prioritarios en el ámbito de la planificación de la infraestructura se encuentra el ordenamiento urbano. “La importancia creciente de las ciudades ha transformado este ítem en protagonista de la calidad de vida de los próximos 30 años. La “urbanización” es una tendencia de alta probabilidad e impacto. Su consecuencia positiva es que las ciudades se transforman en motores de actividad que articulan viajes y dinamizan la actividad económica”, manifiesta el documento.

DE LA LOGÍSTICA A NIVEL PAÍS

Un aspecto a considerar en materia logística es que Chile presenta objetivamente desventaja de la localización y conectividad respecto de los grandes centros urbanos del mundo, las que aún no se logran compensar con un buen desempeño logístico ni con una mayor frecuencia de servicios de naves internacionales. De ahí que en la actualidad existan diferentes propuestas para avanzar en la integración de cadenas de carga, cuyo objetivo es corregir descoordinaciones que se traducen en incrementos de costos finales de los productos.

En este punto, según el IDC, se estima que para el período 2018-2027 se requerirá una inversión total de US$1.785 millones: US$1.710 millones para la ejecución de corredores bioceánicos como Antofagasta-Santos, Paso Las Leñas, Túnel Agua Negra y el Corredor Concepción-Bahía Blanca, y US$75 millones para zonas de apoyo logístico (Puerto Seco Antofagasta, Zona Logística Mejillones, Zona Logística Antofagasta).

Y es que – según relata el documento- “la necesidad de planificar con una lógica de “redes logísticas” la infraestructura vinculada al transporte de carga surge con fuerza ante el desafío de mejorar la eficiencia en el tratamiento de carga y las transiciones entre medios de transporte. Esto permite seguir la cadena de valor completa de las mercancías, desde el origen hasta su destino”.

Finalmente, el reporte también recomienda una planificación integrada y de largo plazo del transporte de carga, así como una revisión de costos y grados de formalidad de los servicios de apoyo: la digitalización de procesos y, en especial, la materialización de las propuestas de numerosos organismos que han realizado diagnósticos y que comparten objetivos básicos.

EL DESAFÍO DE LOS PUERTOS

En el Ranking General de Competitividad publicado por el Foro Económico Mundial, entre 2014 y 2017, nuestro país avanzó ocho lugares en el Índice Global de Infraestructura con una clasificación positiva en materia de vialidad a nivel general. Sin embargo, en el caso de los puertos se descendió en el ranking respecto al informe anterior.

En este punto, cabe señalar que Chile tiene una posición ventajosa respecto a otros países de Latinoamérica en materia de calidad de infraestructura portuaria. Sin embargo, no han recibido inversiones significativas que le permitan acortar respecto a otros países europeos mejor posicionados, como España o Alemania. A este respecto, el IDC especificó que “si bien la menor actividad económica de los últimos años ha generado alguna holgura en cuanto a requerimientos de nueva infraestructura portuaria, las necesidades de aumento de capacidad continúan constantes, lo que exige una capacidad de adaptación que demanda nuevas inversiones”.

Así las cosas, según la entidad, se estima que para el período 2018-2027 se requerirá invertir US$5.242 millones en infraestructura portuaria: US$2.842 millones para cubrir la capacidad que cada terminal requiere a futuro y US$2.400 millones correspondientes al Puerto de Gran Escala, que dada sus dimensiones e importancia para el país constituye un proyecto prioritario.

Siempre en torno a la Infraestructura Portuaria, los expertos de la CCHC sostienen que su relevancia para la competitividad y productividad del país es preponderante. Su estrecha relación con la eficiencia logística y los extensos plazos de ejecución de los proyectos plantean la necesidad de afrontar con prontitud los desafíos del sector portuario. “Esto queda en evidencia al analizar el Transport Outlook 2017 de International Transport Forum, órgano técnico especializado en transporte en la OCDE, que sostiene que el transporte de carga en el mundo se triplicará hacia 2050 y que más del 90% de esa carga se movilizará por mar. Esto confirma el rol prioritario que tiene el sistema portuario para el comercio internacional”, describió el Informe.

EL IMPULSO FERROVIARIO

Actualmente, Chile cuenta con casi 5 mil kilómetros de vías de carga ferroviaria que se concentran entre la I y la IV Región, principalmente. Este sólo dato nos habla del potencial que el transporte ferroviario tiene para el transporte de carga a nivel nacional y en el fortalecimiento del transporte multimodal.

Ahora bien, en Chile el desarrollo ferroviario de los últimos años se ha centrado principalmente en proyectos de trenes de cercanías para pasajeros. La carga en cambio, no ha mostrado novedades en términos de nuevas vías, lo que debería comenzar a revertirse en la medida que la actividad minera gane mayor dinamismo, estima el documento, agregando que “la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE) ha continuado reportando pérdidas y la Red Norte (privada) ha registrado caídas en el movimiento de carga en los últimos dos años. A pesar de esto, el interés por un desarrollo ferroviario más activo no ha disminuido”.

En torno a la inversión requerida para el transporte férreo, el IDC estima que se requerirá una inversión de US$4.893 millones para el período 2018-2027, la mayor parte centrada en el transporte de pasajeros: US$3.812 millones. “En este contexto, el ferrocarril surge como una alternativa a considerar, tomando en cuenta la integración con los sistemas de transporte existentes, su impacto social y ambiental”, destaca el documento.