En los últimos años, se ha visto como la logística farmacéutica y la logística retail han empezado a converger de forma acelerada, lo que históricamente se gestionó como dos modelos distintos de operar, hoy comparten exigencias similares: necesitan asegurar alta disponibilidad, trazabilidad, continuidad operativa y ofrecer niveles de servicio que son cada vez más exigentes. En este contexto, la línea que las separa entre ambas se vuelve cada vez más estrecha.
Esta fusión no es solo teórica, sino una realidad operativa. La logística farma, con un enfoque retail, opera bajo niveles de presión donde el error no es una opción. La continuidad no es solo un indicador, sino una responsabilidad crítica. Ya no basta con cumplir normativas o responder al día a día; se requiere un sistema capaz de sostener el desempeño en el tiempo y de manejar volúmenes altos de demanda de forma eficiente.
Esta fusión refleja lo mejor de ambos mundos. Se presenta como un híbrido que desafía la creencia de que estos modelos operativos no podían funcionar en sinergia. Sin duda, esta forma de operar demuestra una capacidad de respuesta basada en controles y procesos trazables, con agilidad y un enfoque del 100% en la satisfacción del cliente final.
Desde una perspectiva de mayor responsabilidad, el desafío no es solo reaccionar mejor, sino construir una operación que no dependa constantemente de la reacción. En la logística farmacéutica retail, escalar sin orden no solo impacta la eficiencia, sino que también compromete la estabilidad, la trazabilidad y la confianza del sistema completo.
Para avanzar de manera sostenible en este escenario híbrido, se vuelven críticos al menos cuatro focos estratégicos:
- Definir de manera clara los estándares, roles y responsabilidades coherentes con las exigencias sanitarias y operativas.
- Integrar realmente el sistema, gestionando personas, procesos, cumplimiento normativo, indicadores y cultura operativa de forma alineada.
- Priorizar la disciplina sobre la velocidad, entendiendo que acelerar sin orden incrementa el riesgo y debilita la continuidad.
- Fomentar un liderazgo con criterio, capaz de formar equipos conscientes del impacto de su rol en la estabilidad del servicio.
La productividad en la logística farmacéutica retail es un concepto que evoluciona. En este contexto, la productividad deja de entenderse solo como velocidad o volumen. Operar más rápido no es necesariamente ser más productivo si ello implica reprocesos, desviaciones o mayor riesgo operativo. La productividad comienza a medirse de forma sistémica, considerando el flujo completo y no únicamente el desempeño de una etapa o proceso.
La disciplina operativa se transforma así en una habilitadora de la productividad sostenible. Procesos claros y estándares comprendidos por los equipos permiten sostener el ritmo sin comprometer el control. La productividad real no es la que se logra a costa del sistema, sino la que se construye con él.
La logística que hoy logra avanzar no es la que corre más rápido, sino la que sabe cuándo acelerar y cuándo ordenar. En un entorno donde la presión por disponibilidad, servicio y cumplimiento seguirá aumentando, el verdadero diferencial estará en la capacidad de liderar la operación con criterio y visión sistémica.
Ese es, finalmente, el desafío estratégico de la logística actual: no solo hacer que funcione hoy, sino construir una estructura capaz de sostener confianza, continuidad y valor en el largo plazo.
María Soto Dávila, Msc en dirección de operaciones y logística. Jefe de logística y economía circular en Laboratorios Saval S.A y socia Wins Chile.














































