Retrasos imprevisibles, baja visibilidad y una operación cada vez más tensionada han transformado la logística inbound en uno de los principales focos de riesgo para las empresas. APLL sabe que gestionar la incertidumbre ya no es una opción, sino una condición mínima para asegurar continuidad operacional, competitividad y cumplimiento de la promesa al cliente.
La logística inbound se ha convertido en uno de los territorios más inciertos del supply chain contemporáneo. En un contexto marcado por cadenas de suministro globales cada vez más extensas, alta volatilidad de la demanda y una operación expuesta a múltiples variables externas, asegurar el abastecimiento dejó de ser una tarea meramente operativa.
En este escenario, la experiencia y la mirada global marcan una diferencia sustantiva. APL Logistics, con presencia en los principales mercados, observa de primera mano cómo la incertidumbre se manifiesta en origen, tránsito y destino. Esta visión le permite comprender la dinámica completa del inbound y acompañar a sus clientes más allá de la operación local.
“Nuestro negocio siempre ha sido retador, pero nunca como en los últimos seis años. Muchos pensaron que se volvería a la normalidad después del Covid, pero eso no ocurrió. Después vinieron el conflicto en el Mar Rojo, la crisis del Canal de Suez, la situación de Panamá y la política arancelaria de Estados Unidos; toda la presión sobre la red global genera un nuevo momento de volatilidad”, explica Esteban Oviedo, director regional Latinoamérica de cuentas estratégicas de APL Logistics.
Desde esa experiencia, la disrupción deja de entenderse como un evento aislado. “Hoy hay certidumbre de la incertidumbre. Sabes que algo va a suceder que va a cambiar lo planificado y te va a obligar a enfrentar ese problema para poder otorgar consistencia a la cadena de abastecimiento”, señala Oviedo. Esta convicción es el eje de la propuesta de valor de APLL que se basa en anticipar, asesorar y acompañar a sus clientes en un entorno donde el cambio es permanente.
EL FIN DE LAS CERTEZAS
Durante años, la logística inbound se construyó sobre la base de certezas con lead times relativamente estables, proveedores confiables y flujos predecibles. Ese escenario cambió de manera profunda y las empresas deben operar asumiendo que los cambios serán parte del proceso.
En este contexto, el inbound concentra hoy gran parte del riesgo del supply chain. “Factores externos y factores internos pueden generar pérdida en la rentabilidad del producto, no cumplir contratos con los clientes y amenazar la cadena de abastecimiento”, explica el ejecutivo. Frente a este escenario, APLL plantea una forma distinta de abordar el problema, integrando visión global con ejecución local.
“Somos una empresa global, con un sello local. Somos muy ágiles, lo que nos permite responder a las necesidades del cliente. Somos una extensión del cliente, de su logística y de su planificación”, enfatiza Oviedo. Esa cercanía operativa es clave para gestionar escenarios de alta volatilidad.
INBOUND: DE OPERATIVO A ESTRATÉGICO
Uno de los errores más frecuentes es seguir abordando la incertidumbre como un problema exclusivamente operativo. En la práctica, sus efectos se expanden rápidamente al resto del negocio. Atrasos en el abastecimiento pueden detener líneas de producción, afectar la disponibilidad de productos, comprometer ventas y erosionar la confianza del cliente.
“Cuando estos problemas impactan la continuidad del negocio, las empresas se dan cuenta de que la cadena de suministro es un tema estratégico”, sostiene Esteban. En ese proceso, la falta de alineación interna suele amplificar los impactos.
“Las empresas tienen distintos departamentos con objetivos propios y muchas veces existe desconexión. Si los equipos no tienen visibilidad de cómo se toman las decisiones, eso genera sobrecostos y termina impactando al negocio completo”, agrega.
Desde la mirada de APLL, abordar el inbound como un eje estratégico implica cambiar la conversación; entendiendo que las empresas que se preparan, que se hacen más livianas y más ágiles en la toma de decisiones, son las que enfrentan mejor las circunstancias de cambios.
LOS GRANDES VACÍOS
Uno de los principales déficits en la gestión del inbound sigue siendo la falta de visibilidad integral. Información fragmentada, múltiples actores involucrados y sistemas no integrados dificultan una comprensión completa del flujo de abastecimiento.
Hoy, el desarrollo de nuevas herramientas tecnológicas ha ampliado de manera significativa la capacidad de las empresas para lograr mayor visibilidad y anticipación sobre lo que ocurre en su cadena de abastecimiento, facilitando una conexión más directa con la información y con los distintos actores que influyen en la operación. No obstante, la experiencia demuestra que la tecnología solo genera un impacto real cuando está correctamente integrada a los procesos y respalda una toma de decisiones coherente y alineada con los objetivos del negocio.
La planificación también debe adaptarse a un entorno dinámico. Para APLL, esto implica integrar al inbound dentro de una visión completa del negocio.
“Cuando una empresa tiene visibilidad total y coordinación de sus departamentos, genera mayor celeridad y prontitud de respuesta ante cualquier situación externa”, enfatiza Esteban Oviedo.
LOS PILARES DE APLL
La propuesta de valor de APLL se sostiene en una combinación equilibrada de capacidades. “Nos basamos en tres pilares: sistemas para que los clientes puedan utilizar, procesos ágiles y un equipo profesional en terreno con conocimiento, que es el que nos da la experiencia para ayudar a nuestros clientes”, detalla Oviedo.
Esta mirada evita soluciones sobredimensionadas o desconectadas de la realidad operativa. La compañía actúa como un asesor, ayudando a definir qué herramientas, procesos y capacidades son realmente necesarias.
“APLL ha invertido mucho en modernización de procesos. Nuestro foco está en ser consultor, de acuerdo con las necesidades específicas, los dolores y las oportunidades de cada cliente”, afirma el ejecutivo.
Todo indica que los escenarios no planificados seguirán siendo parte del mundo logístico. La diferencia la marcarán aquellas empresas que cuenten con un partner capaz de entender el contexto global, actuar localmente y acompañar a las empresas en la toma de decisiones estratégicas que aseguren la continuidad del negocio y el cumplimiento de la promesa al cliente.

















































