Más allá de modas metodológicas, 6S sigue siendo una de las prácticas más efectivas -aunque menos visibles- para sostener la operación diaria. En este artículo abordamos su origen, sentido y aplicación real en entornos industriales y logísticos.
Son las 8:30 de la mañana y el primer turno ya está en plena operación. Un operario recorre el pasillo principal del centro de distribución buscando una transpaleta que debería estar disponible. No está en su lugar. Tampoco en el siguiente. Minutos después la encuentra apoyada contra un muro y con una rueda dañada. Nadie sabe con certeza quién fue el último que la ocupó y por qué no volvió a su ubicación original. Aunque la operación continúa, el retraso ya tuvo un impacto en otras tareas del turno.
Este tipo de situaciones se suelen atribuir a “errores puntuales” o problemas menores del día a día. Sin embargo, en operaciones intensivas, estos desajustes suelen revelar un problema mayor; la falta de estándares claros sobre cómo se organiza el trabajo, cómo se usan los espacios y cómo se gestiona la seguridad en la operación cotidiana.
Aquí es donde cobran sentido prácticas como 6S, entendidas como herramientas que permiten que los procesos se ejecuten con mayor continuidad y menos interrupciones. Más que una metodología aislada, se trata de un marco práctico para ordenar el trabajo cotidiano, reducir la improvisación y hacer visibles aquellas condiciones básicas que muchas veces se dan por supuestas…hasta que fallan.
A diferencia de otras iniciativas de mejora más asociadas a indicadores, sistemas o tecnología, 6S actúa sobre una capa elemental de la operación: el entorno físico y sus reglas. Su foco está en cómo se disponen los espacios, cómo se utilizan los equipos, cómo se identifican riesgos y cómo se sostiene en el tiempo una forma de trabajo compartida. En ese sentido, no apunta a acelerar procesos ni a optimizar flujos en primera instancia, sino a crear las condiciones mínimas para que esas mejoras sean posibles y sostenibles.
SUS ORÍGENES EN TOYOTA
El enfoque que hoy se conoce como 6S tiene sus raíces en prácticas desarrolladas por Toyota a partir de la segunda mitad del siglo XX, en un contexto marcado por la escasez de recursos, la necesidad de eficiencia extrema y una fuerte disciplina operativa. En ese escenario surgió el Sistema de Producción de Toyota, un modelo que buscaba eliminar desperdicios, reducir variabilidad y asegurar calidad desde el origen, sentando las bases de lo que más tarde se conocería como Lean Manufacturing.
Dentro de ese sistema, el orden y la estandarización de los espacios de trabajo eran una condición necesaria para que la operación funcionara. La lógica es simple, pero exigente: si una herramienta no estaba donde debía, si un material se mezclaba con otro o si una anomalía no podía detectarse de inmediato, el proceso se volvía vulnerable. De esa necesidad práctica surgió el enfoque conocido como 5S, orientado a clasificar (Seiri) ordenar (Seiton), limpiar (Seiso), estandarizar (Seiketsu) y sostener (Shitsuke) los espacios de trabajo como parte del quehacer diario, no como una actividad ocasional.
En Toyota, estas prácticas formaban parte del diseño mismo del trabajo y de la cultura organizacional, estrechamente vinculada a otros principios del sistema, como la mejora continua (kaizen), la gestión visual y la detección temprana de problemas. El orden permite ver las desviaciones; la estandarización hace posible corregirlas y la disciplina operativa asegura que las mejoras se sostengan en el tiempo.
Con la expansión internacional del modelo Lean, estas prácticas comenzaron a difundirse fuera de Japón y a adaptarse a otros contextos productivos, particularmente en la industria manufacturera y más tarde en logística y distribución. Fue en ese proceso de adaptación donde el enfoque evolucionó hacia lo que hoy se conoce como 6S, incorporando explícitamente la seguridad (Safety o “Anzen”) como un sexto principio. Aunque la seguridad siempre estuvo implícita en la lógica original de Toyota, su formalización respondió a la creciente complejidad de las operaciones, al aumento de los riesgos asociados y a una mayor conciencia sobre la prevención de accidentes como parte de la gestión operacional.
Desde esta perspectiva, 6S no debe entenderse como una metodología autónoma, sino como una herramienta fundamental dentro del enfoque Lean. Mientras Lean actúa como un sistema de gestión orientado a eliminar desperdicios y generar valor, 6S aborda una dimensión específica y crítica de ese sistema: el entorno físico y las condiciones básicas bajo las cuales se ejecuta el trabajo. Esto explica por qué muchas organizaciones declaran implementar Lean sin hacer referencia explícita a las 6S, aunque en la práctica apliquen principios muy similares. El orden, la estandarización y la disciplina operativa suelen estar presentes, aun cuando no se expliciten bajo ese nombre.
Si volvemos a nuestro primer ejemplo hipotético -en el pasillo del centro de distribución donde se extravió la transpaleta- pero esta vez aplicamos la metodología 6S, el problema deja de ser anecdótico y pasa a ser gestionable. Si bien el orden, la estandarización y la seguridad no eliminan la falla, pueden reducir su impacto y hacen que la operación dependa menos de la memoria individual y más de reglas compartidas. En otras palabras, aunque esta herramienta no asegura operaciones perfectas, sí permite entornos más previsibles, donde el orden y la seguridad forman parte del trabajo diario y no solo de una corrección posterior.
LAS “S” SIGUEN EVOLUCIONANDO
Aunque el modelo original desarrollado en Toyota se estructuró en torno a las 5S, con el tiempo distintas organizaciones y consultoras han ampliado este enfoque, dando origen a variantes como 6S, 7S e incluso 9S. Estas extensiones no responden a una evolución “oficial” del método, sino a la necesidad de adaptar sus principios a contextos operativos cada vez más complejos.
La incorporación de la sexta S (Seguridad) fue una de las más difundidas, especialmente en entornos industriales y logísticos, donde la prevención de riesgos pasó a integrarse explícitamente al orden y la estandarización del trabajo. En algunos modelos, se han sumado nuevas “S” asociadas a conceptos como Sustentabilidad, Salud, Sentido común, Responsabilidad social o Satisfacción, buscando reforzar dimensiones culturales, ambientales o humanas de la operación.
Más allá del número de “S”, el sentido del enfoque se mantiene: crear entornos de trabajo ordenados, estandarizados y seguros, capaces de sostener la operación diaria y facilitar la mejora continua. La proliferación de variantes refleja, más que una fragmentación metodológica, la vigencia de un principio central que sigue adaptándose a nuevas realidades productivas.
EMPRESAS QUE HAN IMPLEMENTADO LAS 6S
En las últimas décadas, numerosas empresas han incorporado los principios de las 6S como parte de sus programas de excelencia operacional. Además de Toyota, organizaciones como Ford, Caterpillar, Nike o Kimberly-Clark, reconocidas por sus avances en Lean Manufacturing, han integrado prácticas asociadas a 5S o 6S en sus plantas y centros de distribución. Eso sí, en muchos casos, estas iniciativas no aparecen explícitamente mencionadas en sus reportes, ya que se incorporan dentro del marco Lean y la “S de seguridad” se integra en políticas de seguridad laboral más amplias o bajo otras prácticas.
Ford: historia, Lean y prácticas básicas
Ford Motor Company tiene una relación histórica y cercana con Lean: Henry Ford desarrolló tempranamente el sistema CANDO (Cleaning up, Arranging, Neatness, Discipline, Ongoing improvement), considerado un antecesor directo de las 5S y que más tarde influyó en sistemas como 5S/Lean.
Posteriormente, la compañía ha adoptado técnicas de manufactura Lean para mejorar eficiencia y reducir desperdicios, incluyendo just-in-time y prácticas organizativas asociadas al orden y limpieza operacional. Aunque su modelo no habla explícitamente de “6S”, la adopción histórica del CANDO y la implementación de Lean han generado prácticas operativas equivalentes a 5S/6S en muchos de sus procesos.
Honda: aplicación de 5S/Lean en su cultura operacional
Honda no suele hablar describir su metodología como “6S”, pero se sabe que han implementado prácticas 5S y principios Lean (como orden y estandarización) en sus operaciones de manufactura.
Documentos sobre la implementación de 5S en Honda Motor muestran que el enfoque llevó a mejoras en organización del lugar de trabajo, eficiencia y seguridad y que la práctica se volvió parte de la cultura de la empresa. Además, informes y análisis sobre Honda destacan que la compañía sigue principios Lean, incluidos los relacionados con eliminación de desperdicios, organización y disciplina operativa, pasos fundamentales de 5S. En modelos Lean/Lean Manufacturing, 5S es la base que luego permite incorporar prácticas como Kanban, kaizen y controles visuales.
BIC: de las 5S a la integración explícita de la seguridad
El caso de BIC resulta ilustrativo de cómo muchas organizaciones transitan desde la aplicación de 5S hacia enfoques que incorporan de manera explícita el criterio de seguridad, aun cuando no adopten formalmente el nombre de 6S. La compañía introdujo cambios en layout, señalización, orden de equipos y estandarización de puestos de trabajo, con impactos directos no solo en eficiencia, sino también en la reducción de riesgos operativos. Estas transformaciones reflejan una evolución del enfoque original, donde el orden y la estandarización cumplen un rol preventivo y pasan a formar parte del diseño seguro del trabajo.
Caterpillar: estandarización en operaciones de alta exigencia
Caterpillar, fabricante global de maquinaria pesada para construcción, minería y energía, ha incorporado principios Lean como parte central de su modelo operacional. La correcta disposición de herramientas, componentes y áreas de trabajo resulta crítica en plantas donde se ensamblan equipos de gran tamaño y valor. En ese contexto, la aplicación de prácticas alineadas con 5S -y su evolución hacia modelos que integran explícitamente la seguridad- ha permitido reducir variabilidad, prevenir incidentes y sostener la confiabilidad operacional en entornos industriales de alta complejidad.
Nike: estandarización como soporte de operaciones globales
En Nike, la aplicación de principios Lean y prácticas asociadas a 5S ha sido clave para gestionar operaciones productivas distribuidas globalmente. La empresa ha implementado elementos como el orden del entorno de trabajo, la estandarización de procesos y la gestión visual como soporte para asegurar consistencia operacional. Aunque la compañía no suele hablar explícitamente de 6S, la integración de criterios de seguridad, ergonomía y prevención de errores en el diseño de los espacios productivos responde claramente a una lógica asociada a una evolución del modelo 5S.
Lear Corporation; estandarización y seguridad automotriz
En la industria automotriz, Lear Corporation ha incorporado prácticas equivalentes a 5S y 6S como parte de su modelo operativo global. Como proveedor directo de las principales automotrices del mundo, Lear opera plantas con altos volúmenes, exigencias estrictas de calidad y estándares de seguridad elevados. En ese contexto, el orden del puesto de trabajo, la estandarización de herramientas y la gestión visual de los espacios responden a la necesidad de asegurar continuidad operacional, reducir defectos y minimizar riesgos en entornos productivos altamente sincronizados.













































