Durante nuestra segunda jornada de visita a la VIII Región, Revista Logistec tuvo la oportunidad de conocer por dentro la operación del puerto privado de uso público más importante del país en el mercado del granel. A continuación, presentamos los aspectos más trascendentes de este inédito recorrido.

Una leve llovizna nos recibe a nuestro arribo a la Sociedad Portuaria Cabo Froward S.A, emplazado en la costa norte de la bahía de Coronel. Ubicados en el mirador posterior al edificio administrativo de la Portuaria tenemos una vista privilegiada del Pacífico y de los tres terminales mecanizados, Jureles, Puchoco y Chollín, que se se ciernen como brazos sobre él para alimentar los navíos graneleros apostados en sus aguas, cada uno de los cuales alcanzan una longitud de 1.2 kilómetros (desde la costa al mar).


A primera vista, impresiona la panorámica costera. No obstante, lo que nos depara la travesía por Cabo Froward es aún más impactante.


Múltiples son los aspectos que hacen de Cabo Froward un destino interesante. El primero de ellos es la mística que lo rodea, dado que gran parte de sus 80 hectáreas industriales se emplazan en los terrenos pertenecientes a la ex minera Schwager. Cabe hacer notar que muchos de los 170 trabajadores que hoy labora en la empresa tienen alguna ligazón con la minera: ellos mismos, sus padres o sus abuelos eran mineros. Tras el cierre de la carbonífera se inició uno de los pocos procesos exitosos de reconversión de la zona, donde muchos trabajadores fueron contratados y capacitados para insertarse en la industria portuaria, abriéndoles un nuevo horizonte para ellos y sus familias.

 

Gerente Froward


Actualmente, toda la dotación de Terminales Coronel de Cabo Froward está contratada de forma indefinida, lo que además de entregar a los trabajadores empleos estables y de calidad, es una ventaja competitiva para el negocio portuario, generando de parte de ellos fidelidad con la empresa y adhesión a sus objetivos y metas. Además de generar una relación virtuosa con la comunidad aledaña, pues ha sido también política de Froward privilegiar la contratación de personal de la comuna de Coronel y, en particular, de los sectores Schwager y Maule, donde desempeña su operación.


Portuaria Cabo Froward cuenta con alrededor de 150 hectáreas, ubicadas en terrenos cercanos a los terminales portuarios, lejos de las zonas urbanas y con barreras naturales que previenen la contaminación. Sus modernas instalaciones y equipamiento permiten realizar con elevados niveles de eficiencia, calidad y seguridad, las actividades de recepción, pesaje, descarga, acopio, desacopio, almacenaje, manejo y despacho de productos tales como: astilla de madera, que abastece a la industria del papel en Japón y China fundamentalmente; carbón para la industria termoeléctrica; clinker, materia prima para la industria del cemento; azúcar cruda que sirve para elaborar el azúcar que consumimos y, eventualmente, diferentes tipos de granos como trigo, soya y avena.

 

INICIANDO EL RECORRIDO

 

Junto a Diego Alfaro, Gerente de los Terminales Coronel de Portuaria Cabo Froward y nuestro anfitrión durante la visita, recorremos algunos de los hitos que posicionan a este Puerto granelero como el más moderno e importante en su rubro en el país, con un movimiento de carga que puede superar las 10 mil toneladas diarias en cada uno de sus muelles y que en 2016 espera llegar muy cerca de 3 millones de toneladas de carga movilizada para diversos sectores (Forestal, Minero, Industrial).


15:30 Horas. Junto a Diego Alfaro nos aprestamos a conocer aquello que ‘escapa a la vista’, recorrido que realizamos en vehículo dada la extensión del recinto y su emplazamiento. Salimos de las oficinas administrativas y nos enfilamos por la salida principal hacia el oriente por las vías que nos llevarán a las bodegas y canchas de almacenamiento de la portuaria que están ubicadas al interior del cerro frente a la bahía de Coronel.

 

Froward2


Más de 7,5 kilómetros de cinta transportadora para carga y descarga se elevan por el recinto, saliendo desde lo profundo del cerro para alimentar cada uno de los tres muelles de carga. “El sistema es altamente mecanizado, ya que hay muchas cintas que dirigen a distintos lugares de acuerdo al cliente y tipo de producto. En tanto, cada muelle realiza una operación específica, es decir, existe uno destinado sólo al embarque de mercadería, otro que se utiliza para la descarga y un tercero que realiza ambos procesos según la demanda”, explica Alfaro, mientras metros y metros de cinta transportadora surcan el cielo sobre nosotros.


En torno a la operación, cabe destacar que por cada tipo de producto existe una operación diversificada, teniendo como factor común un proceso automatizado y mecanizado, en el que la intervención humana es mínima. “Por ejemplo, en el caso del carbón, el producto se moviliza desde el Puerto directamente hasta el centro de acopio del cliente”, describe Alfaro mientras nos adentramos a las canchas de astillas, el principal producto que mueve el Puerto y que mayoritariamente también se produce en estas instalaciones.


En el caso de las Astillas, el proceso tiene dos flujos. “En el primero, recibimos la madera en forma de troncos, los cuales entran a plantas de astillado que están en nuestros terrenos y que son propiedad de terceros. En las plantas, la madera es procesada, para luego retornar mediante cintas transportadoras al lugar de acopio en nuestras canchas. Desde ahí saldrá el producto directamente hacia los barcos, ubicados en el muelle de carga respectivo”, describe Alfaro.


El segundo flujo implica la recepción y acopio de la Astilla que llega en camiones directo a las canchas del Puerto. Una vez almacenado, el proceso de carga en los navíos es similar al del flujo anterior.


15:40 Horas. Nos detenemos frente a una de las enormes canchas de acopio que tienen en promedio una extensión de 75 mil m2 y una altura de 37 mts, equivalente a 10 pisos de altura y a la capacidad de más de 400.000 toneladas. Desde lo alto podemos observar el proceso por el cual se recibe la astilla que, literalmente, es expulsada por una de las bocas de la cinta transportadora que llega desde las plantas de astillado.


Junto a nuestro anfitrión, bajamos por el camino lateral hasta a la cancha de almacenaje donde se está descargando el material. Ubicados en el centro de ésta, resguardados de la operación que se desarrolla en el flanco derecho, observamos el proceso desde otro ángulo. El material apilado es acomodado con cargadores frontales hacia la base de la pirámide, con gran pericia de los operarios que son parte de la dotación de Froward. Al final de la maniobra, pueden observarse sendos cerros de madera en forma de astilla que posteriormente serán transferidas por las cintas, para atravesar cerca de dos kilómetros hasta llegar a la nave que las llevará a su destino que, por lo general, corresponde a las costas de Japón y China.


Si bien la operación impresiona, tanto por el nivel tecnológico como por la envergadura, otro aspecto que llama nuestra atención es el paraje. Con respecto a este factor, cabe destacar que canchas de acopio, plantas astilladoras, bodegas y domos, que hemos visualizado en el recorrido, conviven armónicamente con el entorno. Los caminos de acceso a cada faena, flanqueados por cierres verdes y naturaleza por doquier son un panorama poco habitual en un recinto de este tipo industrial y portuario, próximo a sectores urbanos.

 

16:00 Horas. Salimos de las canchas de astillas y nos dirigimos hacia el camino lateral que rodea un gran domo construido para depositar el material. Ubicado en la espesura del cerro, almacena Clinker para la industria del cemento. “Este tiene una capacidad de almacenamiento que supera las 23 mil toneladas y se utiliza específicamente para el acopio de Clinker, materia prima que se utiliza en la producción de cemento. El proceso de acopio es similar a lo descrito antes. Cada barco trae aproximadamente 30 mil toneladas de producto que es transportado desde la nave, directamente al domo mediante el sistema mecanizado. Luego, el producto es despachado en camiones hasta la planta productiva, según sea la demanda del cliente”, agrega Diego Alfaro.


Nos acercamos por el camino hacia las bodegas graneleras de la Portuaria que tienen una superficie de 7.700 m2 construidos. Los edificios de gran altura con techo en A y 110 mts. de largo, se utilizan actualmente para el acopio de productos de la industria de alimentos, por lo cual poseen características específicas, tales como, aislación, para proteger de la humedad y la contaminación.


Según comentó Alfaro, el producto que se está almacenando en este tipo de instalaciones es el Azúcar “que va directo del barco granelero hasta nuestras bodegas sin intervención de operarios. La recepción se realiza a través de cintas que llegan al techo de la bodega, donde un carro móvil lo distribuye hasta generar una especie de riñón. Finalmente, cuando la industria requiere la materia prima se despacha en camiones directo a su planta”, explica Alfaro.


16:20 Horas. Mientras enfilamos hacia el edificio corporativo de Cabo Froward, Diego Alfaro nos comenta que el movimiento en los diversos centros de acopio es constante, con un nivel de trabajo 24/7 y un ritmo de carga que nos permite movilizar entre 9 mil y 15 mil toneladas de gráneles en cada muelle por día. En este punto, el Gerente destacó la labor de los 170 operarios que trabajan para la Portuaria, fuerza que catalogó como altamente técnica, capacitada y comprometida con quienes se ha construido una relación permanente basada en la confianza y el respeto mutuo.


Y es que desde su puesta en operación en 1994, Cabo Froward no sólo ha logrado liderar el rubro portuario-granelero, sino también ha contribuido a la recuperación de una zona azotada por el desempleo, tras el declive de su principal industria: la Minería Carbonífera.


Respecto de ello, Alfaro sostuvo que “nuestro Puerto es un ejemplo real de reconversión. Este terreno era de minas de carbón y muchos de los trabajadores que tenemos son ex trabajadores de esa industria. Contamos con hasta tres generaciones de trabajadores que tenían incorporado los estándares del trabajo en la mina; son familias de la zona que se han desarrollado de la mano de la reconversión de la comuna de Coronel y de la actividad portuaria”.

Modificado por última vez en Viernes, 09 Diciembre 2016
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