Detrás de cada partido existe una operación compleja que ofrece lecciones valiosas sobre coordinación, visibilidad y gestión de procesos. La selección de Noruega llegó al Mundial 2026 con más de una tonelada de alimentos transportados desde su país de origen, con el fin de mantener la dieta habitual de los jugadores y garantizar los estándares nutricionales establecidos por el cuerpo técnico durante la competición.
Según distintos medios internacionales, transportó cerca de 300 kilos de salmón, más de 100 kilos de queso tradicional noruego y miles de naranjas destinadas a abastecer a jugadores y cuerpo técnico durante la competencia.
La noticia generó comentarios y bromas en redes sociales. Sin embargo, más allá de lo anecdótico, deja una reflexión interesante sobre la forma en que hoy se gestionan las operaciones complejas.
Mucho más que alimentación
A simple vista podría parecer una decisión exagerada.
Sin embargo, cuando una selección participa en un torneo que se extiende por varias semanas, cualquier variable que pueda afectar el rendimiento comienza a ser relevante.
Desde esa perspectiva, el cargamento noruego no parece tan extraño. Es una muestra del nivel de planificación que puede alcanzar una organización cuando identifica con claridad las variables que considera críticas para su desempeño.
El Mundial como operación logística
El Mundial 2026 es el más grande de la historia. Participan 48 selecciones, se disputan 104 partidos y la competencia se desarrolla en 16 ciudades distribuidas entre Estados Unidos, México y Canadá.
A ello se suman miles de jugadores, entrenadores, dirigentes, periodistas, voluntarios, proveedores y personal de apoyo que deben desplazarse, coordinar actividades y operar simultáneamente durante varias semanas.
Transporte, alojamiento, alimentación, seguridad, acreditaciones, comunicaciones e infraestructura deben funcionar de manera sincronizada para que cada partido se desarrolle según lo planificado.
Cuando un partido comienza puntualmente y la operación funciona sin contratiempos, la mayoría de las personas simplemente lo da por hecho.
Una realidad conocida para muchas empresas
Aunque el contexto es distinto, la lógica es muy similar a la que enfrentan diariamente muchas organizaciones.
En minería, logística, manufactura o distribución, gran parte de los desafíos operacionales están asociados a la coordinación de múltiples procesos, actores y recursos que dependen unos de otros.
Un atraso en un proveedor puede afectar una mantención. La falta de información oportuna puede retrasar una decisión. Un inventario mal gestionado puede impactar la continuidad operacional.
A medida que las organizaciones crecen, también aumenta la cantidad de variables que deben monitorearse y coordinarse.
En nuestra experiencia, los problemas operacionales más complejos rara vez tienen su origen en una sola causa. Con frecuencia aparecen cuando distintas áreas trabajan con información parcial, cuando los procesos dejan de estar sincronizados o cuando una decisión se toma demasiado tarde.
Lo vemos en una operación minera que espera un repuesto crítico; en un centro de distribución que debe coordinar inventarios, transporte y despachos; o en una empresa que administra cientos de contratos y proveedores simultáneamente.
En todos esos casos, el desafío no es muy distinto al que enfrenta una organización como la FIFA o una selección nacional durante un Mundial: coordinar múltiples actores, anticipar riesgos y asegurar que cada elemento esté disponible cuando se necesita.
El desafío de la visibilidad
Identificar riesgos, anticipar desviaciones y tomar decisiones oportunas requiere algo que suele ser escaso en muchas organizaciones: visibilidad.
Hoy tener datos no es suficiente. Es necesario entender qué está ocurriendo, detectar desviaciones a tiempo y disponer de información confiable para actuar antes de que aparezcan los problemas.
Por eso conceptos como trazabilidad, monitoreo e integración de información se han vuelto cada vez más relevantes en operaciones complejas.
Lo que no se ve
- Probablemente la historia de Noruega será recordada como una de las curiosidades de este Mundial.
- Sin embargo, los grandes resultados rara vez dependen únicamente de lo que ocurre en el momento más visible.
- Detrás de cada partido, proyecto y operación exitosa hay una enorme cantidad de planificación, coordinación y trabajo previo.
- Cuando un proceso falla, normalmente se nota de inmediato. Cuando funciona bien, suele pasar inadvertido.
Quizás por eso la logística recibe menos atención que otras disciplinas. Sin embargo, detrás de muchos de los grandes resultados que observamos cada día existe una operación que hizo correctamente su trabajo.
Y mientras más complejas se vuelven las organizaciones, más importante resulta entender qué está ocurriendo en la operación para coordinar personas, procesos y recursos de manera efectiva.
Por Claudio Gallegos, CEO de Faros Chile.














































