Especialistas advierten que el próximo desafío de la seguridad operacional ya no está en generar más información, sino en asegurar que esta llegue, de forma simple y oportuna, a quienes toman decisiones en terreno.
La industria minera vive una transformación constante. La incorporación de nuevas tecnologías, plataformas digitales y herramientas de gestión ha permitido fortalecer la prevención de riesgos y mejorar el control operacional. Hoy las compañías disponen de procedimientos, controles críticos, alertas y grandes volúmenes de información para apoyar la toma de decisiones.
Sin embargo, a medida que aumenta la cantidad de información disponible, comienza a surgir una nueva pregunta: ¿cómo asegurar que ese conocimiento esté realmente disponible cuando un trabajador enfrenta una decisión crítica en terreno?
No se trata de una inquietud aislada. Organismos internacionales como el National Institute for Occupational Safety and Health (NIOSH), en Estados Unidos, mantienen líneas de investigación enfocadas en fortalecer la comunicación en minería y desarrollar estrategias que faciliten que la información de seguridad llegue de manera más efectiva a los trabajadores, entendiendo que el acceso oportuno al conocimiento es un elemento clave para la prevención.
Para Cristián Signé, CEO de Thinking, consultora experta en gestión operacional, este cambio refleja una nueva etapa en la evolución de la seguridad operacional.
«Durante años el foco estuvo puesto en generar más información y fortalecer los sistemas de gestión. Hoy el desafío cambió. La pregunta ya no es cuántos procedimientos tiene una organización, sino si esos procedimientos están disponibles cuando una persona necesita tomar una decisión en terreno. Si la información no acompaña la operación, pierde gran parte de su capacidad preventiva”, señala Signé.
La realidad de una faena ayuda a explicar por qué este tema comienza a cobrar relevancia. En una misma operación conviven trabajadores, empresas colaboradoras, sistemas de turnos, múltiples tareas simultáneas y condiciones que pueden cambiar en cuestión de minutos. En ese contexto, acceder de forma rápida a un procedimiento actualizado, una alerta de seguridad o un aprendizaje obtenido tras un incidente anterior puede marcar una diferencia significativa en la gestión del riesgo.
El desafío, coinciden en especialistas, ya no pasa únicamente por generar nuevos procedimientos o incorporar más tecnología. También implica reducir la distancia entre la información y las personas que deben utilizarla, evitando que el conocimiento quede distribuido entre distintos sistemas o documentos difíciles de consultar durante la operación.
En ese contexto, comienzan a surgir iniciativas orientadas a acercar la información crítica al lugar donde realmente se utiliza. Una de ellas es SafetyCard, desarrollada por la empresa chilena Thinking, una solución que integra una tarjeta física con código QR y una plataforma digital para facilitar el acceso inmediato a procedimientos, riesgos críticos, controles esenciales, alertas de seguridad, aprendizajes en terreno y buenas prácticas desde cualquier dispositivo móvil.
Además, permite registrar observaciones preventivas e incidentes directamente desde la operación, fortaleciendo la trazabilidad de la información y apoyando una gestión basada en evidencia. El principal valor de SafetyCard es que la seguridad acompaña a los trabajadores durante toda la jornada, permitiéndoles acceder a información clave en línea, justo cuando la necesitan.
Más allá del desarrollo de nuevas herramientas, la discusión refleja un cambio de paradigma para la industria minera. Si durante los últimos años el desafío fue digitalizar la información, la siguiente etapa será lograr que ese conocimiento acompañe efectivamente a quienes enfrentan los riesgos todos los días.
















































