Desde Cemento Melón, Felipe San Martín analiza cómo la logística pasó de ser un área de soporte a un eje estratégico para las compañías. Tecnología, resiliencia, sostenibilidad y talento son parte de una nueva ecuación que hoy define la competitividad y continuidad operacional de las empresas.
En una industria donde históricamente la eficiencia se medía casi exclusivamente en costos, hoy la conversación logística se mueve hacia conceptos mucho más amplios: resiliencia, continuidad operacional, sostenibilidad, tecnología y talento. Para Felipe San Martín, esa transformación no sólo ha redefinido el rol de la logística dentro de las organizaciones, sino también el perfil de quienes lideran las cadenas de suministro modernas.
Ingeniero Civil Industrial de la Pontificia Universidad Católica de Chile, San Martín ha construido una trayectoria marcada por la integración entre finanzas, operaciones y supply chain, liderando equipos en compañías de servicios y productivas con foco en la optimización de procesos, negociación estratégica y eficiencia operacional.
Actualmente, desde la gerencia de Supply Chain de Cemento Melón, lidera una operación estratégica para la continuidad productiva de la compañía, gestionando una flota cercana a los 500 equipos que diariamente movilizan materias primas y productos terminados a lo largo de Chile. Se trata de una operación donde la coordinación, la capacidad de adaptación y la toma de decisiones en tiempo real son determinantes para sostener el negocio en un entorno cada vez más desafiante.
En esta conversación, San Martín reflexiona sobre los errores estratégicos que aún persisten en muchas compañías, como la obsesión exclusiva por el costo o el funcionamiento en silos, analiza cómo ha evolucionado el equilibrio entre eficiencia y resiliencia, y advierte sobre uno de los grandes desafíos de la industria: la formación de talento integral capaz de conectar operación, tecnología y negocio.
¿Cómo ha evolucionado el rol de la logística en la estrategia de las empresas?
Ha cambiado mucho. Más allá de los cambios en equipos, tecnología, etc., el principal cambio es que la logística dejó de ser mirada como una actividad de soporte y pasó a ser considerada como un rol clave dentro de las empresas e industrias. La pandemia y disrupciones en el comercio global han demostrado que la continuidad de cualquier operación depende directamente de la resiliencia logística.
¿Qué capacidades consideras críticas para los líderes de supply chain?
Lo primordial es ser capaz de construir un sistema lo suficientemente robusto e inteligente para detectar las brechas existentes en tu gestión y junto con esto tener rapidez, eficacia y flexibilidad para actuar sobre ellas. Suena simple, pero es tremendamente complejo dado que se necesita un conocimiento acabado de tu logística, ser capaz de inspirar más que dirigir a tu equipo y saber que herramientas digitales te pueden entregar un mejor resultado.
¿Cómo ha cambiado el equilibrio entre eficiencia, resiliencia y sostenibilidad?
Antes no existía un equilibrio, era una ecuación de suma cero, es decir si quería subir uno tenía que sacrificar el otro. El concepto relevante antes era la eficiencia en costos, ahora la eficiencia tiene como foco la continuidad del negocio. Antes para mejorar el margen de la empresa, se abusaba exprimiendo el margen de tus proveedores, en cambio hoy el juego es maximizar ambos márgenes usando para ello las herramientas existentes tanto tecnológicas como conductuales.
¿Qué errores estratégicos ves con mayor frecuencia la gestión de supply chain?
El primer error estratégico que se ve con mayor frecuencia es preocuparse sólo del costo. El costo es muy relevante pero no es la única variable para tomar en cuenta. Al sólo enfocarse en el costo uno deja de tener margen de maniobras ante cualquier variación antes descrita. El otro error estratégico que puedo destacar es el funcionamiento y el pensamiento en silo. Cualquier organización que no tenga una comunicación eficiente y eficaz entre cada eslabón del proceso desde la compra de la materia prima hasta la entrega al cliente, está destinada a sufrir constantemente y pone en riesgo su sostenibilidad en el mediano plazo.
¿Cuáles son los desafíos que enfrenta puntualmente la logística B2B?
Destaco 2 desafíos. El primero es que hoy en día el cliente exige más confianza, más precisión, más información en tiempo real y procesos cada vez más sostenibles. El cliente está cada vez más empoderado en exigir un servicio de primer nivel. El 2do desafío es el mundo cambiante y desafiante en el cual vivimos, tanto por problemas geopolíticos externos e internos, pandemias, etc. Esto obliga a tener una logística adaptativa y resiliente.
¿Cómo evalúas el nivel de madurez del ecosistema logístico en Chile y Latinoamérica frente a los desafíos globales actuales?
Creo que el nivel de maduración del ecosistema logístico en Chile está por sobre el resto de Latinoamérica tanto en temas de infraestructura como de digitalización, sin embargo, ambos se encuentran en una fase de madurez acelerada. Eso sí, tanto Chile como Latinoamérica siguen muy dependientes del transporte vía camión y esta dependencia complica el tema cuando hablamos de continuidad operativa, costos y sostenibilidad.
¿Qué valor aporta la diversidad de miradas en la toma de decisiones estratégicas dentro de la industria?
La diversidad es un tremendo plus dentro de cada industria. Es capaz de entregar distintos puntos de vista que aumentan el potencial cognitivo y creatividad a la hora de tomar decisiones. Y sin dejar de lado que entrega mayor agilidad para resolver crisis. Por último, sin diversidad es muy difícil innovar y sin innovación, la sostenibilidad se pone cuesta arriba.
Mirando hacia el futuro, ¿qué temas crees que marcarán la agenda estratégica de la logística y supply chain?
Primero, la tecnología marcará un papel primordial para enfrentar los complejos desafíos de la industria, principalmente en cuanto a trazabilidad, eficiencia y seguridad. Y segundo, las personas. Hoy existe una brecha en la disponibilidad de talento especializado, lo que se traduce en dificultades para cubrir posiciones clave en el sector. Antes bastaba con tener conocimientos propios de logísticas, sin embargo, hoy se demandan competencias blandas y capacidades de conectar tecnología con continuidad operacional, es decir, perfiles integrales capaces de conectar operación, tecnología y negocio.














































