La ubicación, los accesos, la infraestructura y la capacidad de adaptación del espacio son algunos de los factores que suelen subestimarse al momento de tomar esta decisión. Pasarlos por alto puede traducirse en mayores costos y limitaciones para el crecimiento futuro del negocio.
Elegir un centro de bodegaje es una decisión clave para muchas empresas que requieren almacenar productos e insumos, independiente de su tamaño. Una mala elección puede impactar directamente en costos, en tiempos de distribución y hasta en las posibilidades de crecimiento del negocio.
Para Maximiliano Montenegro, gerente de Operaciones de Procentro, en esta decisión se deben ponderar múltiples variables: “Entre los errores más comunes que se cometen al elegir una bodega o centro logístico está no considerar las externalidades del negocio, como son los accesos, el alto tráfico vehicular en las zonas cercanas, que estén localizadas en sectores peligrosos o muy lejanos, lo que alarga los tiempos de viaje”.
Estos descuidos tienen impactos directos en la operación de cualquier empresa. Es así como una bodega ubicada en una zona demasiado alejada de la ciudad o con malas conexiones viales puede aumentar los costos de transporte o perjudicar los tiempos de entrega de productos o insumos, lo cual que termina con consecuencias en la relación con clientes o proveedores, además de eventuales pérdidas económicas.
Las prioridades al elegir una bodega también varian según el tamaño de la empresa. Mientras las pymes tienden a privilegiar condiciones que les permitan adaptarse con mayor facilidad a cambios en su operación, las grandes compañías suelen analizar la búsqueda de una bodega como parte de una planificación estratégica de más largo plazo.
“En muchos casos, las pymes necesitan reaccionar rápidamente a cambios en el mercado, por lo que valoran contratos y espacios que les entreguen mayor margen de adaptación. Las grandes empresas, en cambio, evalúan factores como la proyección de crecimiento, la consolidación de sus operaciones y la permanencia en una ubicación determinada durante varios años”, explica Montenegro.
Más que una decisión económica
Por otra parte, muchas empresas subestiman o no consideran algunas características importantes de los centro de bodegaje. Más allá de la ubicación o el valor de arriendo, aspectos como contar con accesos rápidos –sobre todo para vehículos de carga–, patios de maniobra adecuados, una altura suficiente de las bodegas para optimizar el almacenamiento, buena capacidad eléctrica, un buen layout interior y una modulación estructural eficiente pueden marcar una diferencia importante en el día a día.
A lo anterior se suman elementos como los sistemas de drenaje, la iluminación, seguridad 24/7 y la aislación términa de las bodegas, que suelen pasar desapercibidos en una primera evaluación, pero que terminan influyendo directamente en la productividad y los costos operacionales de una empresa.
“Muchas veces se enfocan en resolver una necesidad inmediata de espacio y dejan para después aspectos que terminan siendo determinantes. Una bodega no solo debe permitir almacenar productos, sino también facilitar los flujos internos, adaptarse a eventuales cambios en el negocio y responder adecuadamente a los requerimientos logísticos de cada empresa. Cuando estos factores no se evalúan desde el inicio, es común que aparezcan ineficiencias que obligan a realizar ajustes o asumir costos adicionales”, explica Montenegro.
También es importante considerar cómo han cambiado las operaciones logísticas en los últimos años. “Hoy en un centro logístico también se procesan pedidos. Este cambio ha sido empujado principalmente por el auge del ecommerce y la necesidad de estar más cerca de los clientes. Además, muchos negocios están impulsando distintos proyectos de automatización que requieren de espacios que permitan acompañar esos procesos”, agrega Montenegro.
















































