Abastecer a las faenas mineras del norte exige tomar decisiones clave para la continuidad operacional, como qué suministros mantener cerca, cuáles despachar desde otros puntos y cómo coordinar su llegada. En el actual escenario minero y con los avances tecnológicos, ¿conviene seguir centralizando en Santiago o es mejor acercarse geográficamente a las faenas?
“La minería mueve la economía del país, pero la logística mueve la minería”, afirma Patricio Salvo, gerente general de CargoTrans Schiappacasse y director de la Cámara de Comercio, Industrias, Servicios y Turismo de Iquique. Y cuando ese movimiento se dirige hacia las faenas del norte, las largas distancias, las condiciones geográficas extremas y la necesidad de mantener la producción ponen aún más a prueba a la cadena de suministro.
Tal como explica Salvo, tradicionalmente, proveedores, importadores y centros de distribución se han concentrado en la zona central y desde allí abastecen a faenas situadas, en muchos casos, a más de mil kilómetros hacia el norte. Pero la presión por responder a tiempo y mantener la continuidad de las operaciones ha comenzado a modificar el esquema tradicional.
Aunque el gerente general de CargoTrans Schiappacasse sostiene que Santiago no perderá su rol de gran hub logístico para la minería, considera muy probable que en los próximos años exista una red más descentralizada, con centros regionales en Antofagasta, Tarapacá y Atacama que permitan consolidar cargas, almacenar suministros y responder con rapidez. A su juicio, ese desarrollo permitiría que el norte pase de ser solo “un territorio por donde circula carga” a una plataforma logística y de servicios para la minería.
“Mi impresión es que durante los próximos años vamos a observar una descentralización gradual del inventario minero, pero no necesariamente multiplicando bodegas de cada proveedor. Probablemente veremos más centros logísticos compartidos, consolidación de cargas, cross-docking, hubs regionales y operadores 3PL/4PL administrando inventarios de múltiples empresas”.
De todas formas, recalca que acercar el inventario a la faena no genera necesariamente una operación más eficiente. “Hacerlo sin analizar la demanda puede simplemente trasladar la ineficiencia desde Santiago hacia el norte. Lo importante es tener el stock correcto, en el lugar y en el momento correcto”.
Desde esa perspectiva, un centro regional se justifica cuando existe suficiente volumen, rotación o criticidad para compensar los costos de infraestructura, inventario, operación y capital inmovilizado. “Un componente puede tener una rotación relativamente baja, pero si su ausencia significa detener una planta durante varias horas, económicamente puede ser justificable mantenerlo cerca”, explica.
Por eso, más que hablar de stock regional, prefiere usar el concepto de “inventario estratégico regional”.
Diego Castañeda, country manager de Megacentro, confirma que en los últimos años ha crecido la necesidad de infraestructura logística cerca de los polos productivos del norte. Un ejemplo, dice, es Megacentro Copiapó, ubicado en la salida norte de esta ciudad. “Hoy, cerca de la mitad de su superficie arrendada está ocupada por empresas vinculadas a la minería, entre ellas, fabricantes y distribuidores de maquinaria y equipos, empresas de repuestos, componentes, servicios técnicos y compañías de apoyo a las faenas”.
Solo desde 2025, agrega, han llegado más de diez nuevas empresas del rubro minero a este centro logístico regional. Si a eso se suman las ampliaciones de clientes que ya estaban desde antes, el segmento ha contratado más de 5.300 m².
A su juicio, a pesar de las ventajas que puede tener contar con bases regionales (cercanía a las faenas y clientes, conectividad con carreteras, puertos, aeropuerto, infraestructura lista para operar) un factor que suele frenar esta decisión es el costo de mantener el inventario. “El desarrollo logístico en el norte enfrenta desafíos concretos. En Atacama es difícil encontrar terrenos industriales con factibilidad de agua, electricidad y accesos. Los materiales y la mano de obra especializada suelen venir de otras regiones y compiten con la demanda de los propios proyectos mineros, lo que encarece y alarga las obras”.
Además, menciona que las condiciones del territorio y el riesgo aluvional, exigen estándares constructivos y obras de mitigación adicionales. A eso se suman los plazos de permisos, por lo que construir una bodega propia en la zona puede tomar entre 12 y 18 meses. Desde esa perspectiva, sostiene que el arriendo de centros de bodegaje y logística ya habilitados podrían ser una opción más viable para explorar posibilidades.
Eduardo Vargas, director de Planificación de Supply Chain para Finning Sudamérica, indica que la ubicación del inventario es una decisión dinámica que evoluciona permanentemente en función de la demanda, el entorno operacional y la volatilidad de las cadenas de suministro.
“La tendencia general es hacia modelos híbridos e inteligentes. Los inventarios críticos para la continuidad operacional se acercan cada vez más a las zonas mineras, mientras que otros materiales pueden administrarse desde centros de consolidación con altos niveles de servicio”, afirma. En otras palabras, posicionar estratégicamente los recursos donde generen mayor valor para el cliente.
El área de Supply Chain de Finning gestiona con una red que combina capacidades centralizadas con presencia regional cercana a las operaciones mineras. “Contamos con infraestructura logística estratégica en Santiago y Antofagasta, complementada por talleres, centros de reparación y contratos en terreno. Así equilibramos eficiencia de inventario con velocidad de respuesta, acercando los recursos críticos a las faenas sin perder la escala y conectividad de nuestra red global”, precisa Vargas.
Para tomar una decisión analizan variables como impacto de una falla, frecuencia de consumo, tiempo de reposición, costo de indisponibilidad, comportamiento histórico, configuración de flotas y compromisos contractuales con los clientes. “Utilizamos modelos de segmentación que nos permiten definir qué materiales deben estar cerca de la operación, cuáles pueden administrarse regionalmente y cuáles pueden gestionarse desde la cadena global”, agrega el ejecutivo de Finning.
En minería, recuerda, cada hora de indisponibilidad tiene un impacto operacional relevante, por lo que la cercanía de inventarios y capacidades técnicas permite responder más rápido, reducir incertidumbre y aumentar la disponibilidad de los equipos. Sin embargo, acota, la verdadera ventaja competitiva no es solamente tener stock local, “sino contar con un ecosistema integrado de abastecimiento, reparación, reconstrucción de componentes, soporte técnico y logística que permita transformar inventario en disponibilidad operacional para el cliente”.
Para Dante Battaglia, Gerente de Negocio de Mintral -empresa que cuenta con terminales logísticos para el abastecimiento minero en localidades como Pozo Almonte, Antofagasta y Copiapó- el almacenamiento está evolucionando hacia una gestión cada vez más apoyada en la información. “El objetivo no es acumular inventario en un lugar, o en otro, sino utilizarlo mejor”, recalca.
Desde esa perspectiva, afirma que hay materiales críticos o de reposición larga, que tiene sentido mantener cerca de la operación, “pero también existe bastante inventario que puede administrarse de una manera más dinámica, evitando almacenamiento innecesario”. Apunta, además, a una dinámica que, a su juicio, está bastante instalada en la industria y debería cambiar: “no toda la carga debe llegar necesariamente a la faena en una cantidad fija de días. Mover con urgencia un material que será utilizado recién dentro de tres semanas puede simplemente trasladar inventario desde un punto de la cadena a otro, utilizando transporte, espacio y recursos sin generar valor”.
Por eso, sostiene que avanzar hacia una logística más inteligente implica -entre otras cosas- comprender que es más importante que la carga llegue cuando realmente es necesaria, por el flujo correcto y con la visibilidad suficiente para gestionar todo el trayecto.
“Muchas veces la mayor eficiencia no está en reducir el costo de un viaje puntual, sino en mejorar el diseño completo del flujo: aumentar ocupación, reducir movimientos innecesarios y coordinar mejor los tiempos de llegada”, recalca.
MÁS ALLÁ DEL STOCK, CÓMO SEGUIR AVANZANDO
Considerando la importante cartera de proyectos mineros y energéticos prevista en el norte para los próximos años, Patricio Salvo sostiene que es fundamental desarrollar mayores capacidades logísticas desde ya. “Si miramos el impacto de la inversión extranjera que se proyecta para esta década; una cartera minera superior a US$100 mil millones, según cifras de Cochilco, inevitablemente se van a generar nuevos flujos de materiales, equipos y suministros que deberán ser administrados eficientemente”, afirma.
A su juicio, esto implica avanzar en temas como infraestructura logística y almacenamiento regional, formación y certificación de proveedores bajo estándares mineros, digitalización mediante IoT, datos e inteligencia artificial, integración de modelos 3PL-4PL y operaciones más seguras y sostenibles.
Para el director de Planificación Supply Chain de Finning Sudamérica, el desafío que se viene trasciende el tema del stock local e implica avanzar hacia un ecosistema integrado de abastecimiento, reparación, reconstrucción de componentes, soporte técnico y logística que permita transformar inventario en disponibilidad operacional para el cliente.
Vargas no cree que la evolución del sector vaya a estar marcada por una mayor cantidad de bodegas, sino más bien por redes más inteligentes, conectadas y especializadas. “Veremos centros regionales con mayor capacidad de análisis de datos, reparación de componentes, soporte técnico especializado y respuesta integrada a las necesidades operacionales de las faenas. Además, la incorporación de nuevas tecnologías, automatización y soluciones autónomas requerirá cadenas de suministro más sofisticadas y nuevos perfiles de soporte técnico”, apunta.
Desde Mintral, Dante Battaglia considera que si bien el norte cuenta con una infraestructura logística importante, que incluye puertos, carreteras, terminales, transportistas y una red de proveedores desarrollada, es importante seguir aumentando capacidades. En ese sentido, menciona algunos desarrollos específicos; más lugares seguros de descanso para conductores, mejores condiciones de apoyo en rutas de larga distancia y continuar fortaleciendo la seguridad vial y operacional.
“La conectividad es otro habilitador que será cada vez más importante. Hay tramos del norte donde la cobertura de telecomunicaciones sigue siendo limitada y eso afecta directamente la capacidad de hacer seguimiento GPS y mantener trazabilidad continua”, afirma. Sin embargo, considera que uno de los grandes desafíos está “en usar mejor lo que ya tenemos”.
“Si queremos sostener el crecimiento de la minería del norte, no sólo tenemos que pensar en más camiones o en más metros cuadrados, sino sobre todo en una red logística más segura, conectada y coordinada. Necesitamos mayor integración de la cadena, mejor planificación, mayor trazabilidad y capacidad de visualizar lo que está ocurriendo desde el proveedor hasta la faena”, precisa.
Desde su experiencia, una buena planificación de las áreas de la empresa permite anticipar requerimientos de repuestos, priorizar materiales críticos y evitar que una necesidad operacional termine transformándose en una urgencia logística.
















































