En paralelo, las ventas online del retail acumularon un crecimiento nominal del 4% durante el primer semestre, de acuerdo con la Cámara Nacional de Comercio (CNC). En este escenario, evaluar la capacidad de almacenamiento y la eficiencia operacional resulta relevante para las empresas que buscan adaptarse a las necesidades de su negocio.
Una de las primeras señales para evaluar la externalización aparece cuando la infraestructura comienza a limitar el crecimiento. «Muchas veces la primera señal es la falta de espacio. La empresa comienza a crecer, aumenta su inventario y la bodega que antes era suficiente empieza a quedar chica», explica Bastián Contreras, gerente comercial de WeStorage. El ejecutivo también advierte que mantener capacidad adicional durante todo el año puede resultar difícil de justificar cuando solo se necesita en temporadas como Cyber o Navidad.
Otro factor determinante es el costo real de mantener una operación propia. Además del arriendo y los sueldos, deben considerarse las inversiones en equipamiento, mantención, seguros, seguridad, tecnología y administración. «A esto se suman gastos menos visibles, como las horas extras, los errores de inventario, las devoluciones y los atrasos que pueden afectar la experiencia del cliente», señala Contreras. Añade que para que la comparación sea real, hay varios otros costos que se deben considerar.
Para determinar qué alternativa resulta más conveniente, las empresas deben conocer sus volúmenes operacionales y las variaciones de la demanda durante el año. «Con esa información se puede construir una comparación más cercana a la realidad», explica el ejecutivo. Recomienda considerar los costos de cada modelo y evaluar distintos escenarios de crecimiento para identificar qué alternativa se adapta mejor a las necesidades del negocio.
Al elegir un operador logístico, las empresas deben considerar la ubicación, capacidad de crecimiento, flexibilidad operativa, experiencia del equipo y la tecnología disponible. También es clave contar con visibilidad del inventario y los pedidos para mantener el control de la operación y facilitar la toma de decisiones.
Una vez implementada la solución, es fundamental medir sus resultados mediante indicadores definidos previamente. «Entre ellos se encuentran la exactitud del inventario, los despachos a tiempo, los errores en la preparación de pedidos, los tiempos de respuesta y el costo logístico por pedido. Estos indicadores deben compararse con la situación anterior y revisarse periódicamente para identificar oportunidades de mejora y evaluar el desempeño de la operación», asegura Contreras.
La decisión de externalizar no implica necesariamente delegar todos los procesos logísticos. Para algunas empresas, puede ser una alternativa para absorber peaks de demanda o acompañar el crecimiento sin asumir inversiones permanentes en infraestructura; para otras, mantener una operación propia puede responder mejor a sus necesidades. La clave está en evaluar los costos, los requerimientos operacionales y las proyecciones del negocio para determinar qué modelo ofrece mayor eficiencia y capacidad de adaptación en el largo plazo.

















































