Mientras se debate una eventual postergación de la Ley N° 21.719 de Protección de Datos Personales, las empresas logísticas deben prepararse para enfrentar amenazas digitales que pueden afectar tanto la información de sus clientes como la continuidad de sus operaciones.
La discusión sobre una posible postergación de la Ley N° 21.719 de Protección de Datos Personales mantiene la atención de las empresas en sus obligaciones de resguardo de información. En el sector logístico, sin embargo, la seguridad digital también es clave para mantener el funcionamiento de las operaciones, especialmente ante el aumento de la actividad comercial de fin de año.
Un ciberataque a un operador logístico puede tener consecuencias que van más allá de la filtración de datos. Si los sistemas dejan de funcionar, también pueden verse afectados el control de inventarios, la preparación de pedidos y la coordinación de los despachos, con efectos para las empresas que dependen de esos servicios.
En TW Logística, la estrategia de ciberseguridad considera marcos internacionales como ISO 27001 y NIST. “Independientemente de si la entrada en vigencia de la ley se concreta en diciembre o se posterga, la protección de los datos de los consumidores y la continuidad operacional son exigencias del mercado. Un ciberataque puede comprometer información y afectar la operación comercial de un cliente si no existen planes para enfrentar estas contingencias”, señala Manuel Gajardo, analista de Ciberseguridad de TW Logística.
Los puntos vulnerables de las integraciones digitales
Las conexiones entre las tiendas online, los centros de distribución, los sistemas de facturación y las empresas de transporte son uno de los aspectos que las compañías deben revisar para reducir los riesgos. Una falla de seguridad en alguno de estos puntos puede comprometer el intercambio de información y afectar el funcionamiento de la cadena logística.
Entre las medidas que pueden ayudar a prevenir estos incidentes están la revisión de los permisos de acceso, las auditorías de seguridad y la evaluación de los proveedores tecnológicos y transportistas subcontratados.
También es importante contar con respaldos y planes de recuperación ante desastres que permitan restablecer los sistemas afectados. La preparación frente a estos escenarios busca reducir el tiempo de interrupción y evitar que un incidente informático termine paralizando las operaciones.













































