LA ÚLTIMA MILLA EN LAS GRANDES CIUDADES: MONITOREO, OPTIMIZACIÓN Y RESILIENCIA

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El tráfico vehicular en las grandes ciudades es un verdadero dolor de cabeza para la logística de entregas. Tomemos a Santiago como ejemplo, una ciudad que ocupa el puesto número 90 a nivel mundial y el 11 en el ranking regional, con un tiempo promedio de desplazamiento de 19 minutos y 20 segundos. Con más de 6.2 millones de vehículos en circulación, los retos que enfrentamos son tan evidentes como variados.

 

El auge del comercio electrónico añade una capa adicional de complejidad. Se estima que para 2028, las ventas de e-commerce en Chile aumentarán en un 58%. Frente a este panorama, surge una pregunta inevitable: ¿cómo gestionar entregas eficientemente en los centros urbanos?

Uno de los primeros desafíos es el monitoreo de las condiciones cambiantes del entorno vial. Las áreas centrales de las grandes ciudades, como Santiago Centro, presentan retos únicos desde el punto de vista logístico. La alta concentración de domicilios y destinos en edificios altos, junto con los embotellamientos frecuentes, dificulta la previsión de tiempos de entrega precisos y eleva los costos operativos. Las regulaciones urbanas estrictas y la logística de estacionamiento son otros obstáculos importantes. Además, elegir el camión adecuado según el tamaño de las vías y los permisos de circulación es crucial. Monitorear los recursos y equilibrarlos con las condiciones del tráfico en tiempo real es esencial, pero las herramientas comunes como Google Maps no ofrecen la precisión necesaria para despachos profesionales. La solución radica en cruzar múltiples vectores de análisis: tráfico en tiempo real, histórico y las características del equipo de transporte.

Otro aspecto crítico es la optimización de la flota según las características de la ciudad. La elección del tipo de camión adecuado según el tráfico y las vías urbanas es vital. Transportar productos pesados, como muebles, requiere considerar el tamaño adecuado del camión y la logística de estacionamiento. En áreas densamente pobladas, encontrar un lugar para estacionar temporalmente puede ser un gran desafío. Es fundamental considerar el tipo de flota según las características de las vías y la ubicación del cliente, ya que hay lugares donde no es factible acceder con camiones grandes.

Finalmente, la resiliencia en la interacción y adaptación al usuario final es crucial. El crecimiento del e-commerce ha incrementado las expectativas de los clientes, especialmente en grandes centros urbanos. La interacción con el usuario final debe ser eficiente y adaptativa para responder a las altas exigencias de los consumidores urbanos, especialmente aquellos que residen en edificios. La comunicación rápida y efectiva con el cliente y la programación flexible de rutas son clave para adaptarse a las condiciones cambiantes. Implementar tecnologías que mejoren el servicio, como copilotos y opciones de pago contra entrega, puede aumentar la satisfacción del cliente. Una operación resiliente implica una adaptación constante a los cambios del entorno, considerando el desempeño histórico del conductor y la ruta, la comunicación dinámica con el personal y los clientes, y la psicología del consumidor urbano.

En este escenario, el uso de tecnología debe enfocarse en el desarrollo de soluciones logísticas centradas en la implementación de motores de IA que integren múltiples fuentes de información sobre la realidad vial y el equipo en tránsito. La programación dinámica de rutas ante eventos imprevistos, el aumento de la confianza del cliente y la comunicación automatizada entre la torre de control, el conductor y el cliente son también aspectos fundamentales. El apoyo de copilotos en situaciones de estrés vial y la adaptación constante a las condiciones del entorno, mediante la adopción de tecnología avanzada son esenciales para una operación resiliente y eficiente.

Por Carlos Díaz, General Manager de DispatchTrack para Latinoamérica